CRÍTICAS DE CINE
¿GEISHA O PROSTITUTA?
Mucho antes de haber visto el film Memorias de una Geisha, escuchamos el run run de las controversias que cual remolinos se agitaban a su alrededor. No entendíamos de qué se trataba, porque en la distancia geográfica y psíquica que nos separa, lucía como tonto ocuparse de ver un film que asumido desde nuestra tumultuosa realidad, ni nos da ni nos quita nada.
Luego de verla nos provocó indagar más ya que lo que nos mostraba nos resultaba poco convincente para el revuelo que la precedía. Lo que más nos tocó fue la visión oriental del manejo del cuerpo, así como entender cual es - desde esta óptica cultural- la línea de separación entre lo que constituye el arte del entretenimiento ejercido de la manera más sofisticada concebible y el oficio más antiguo del mundo, la prostitución.
DESDE EL PRIMER MUNDO
La historia involucra a EU y Japón: quien escribe la novela en la que se basa el film se llama Arthur Golden: formó parte del New York Times y estuvo a cargo por años del Far East Economic Review. Quizás con la espinita que queda clavada luego de haber estado escribiendo mucho tiempo sobre un tema y captar que de él no se sabe nada realmente, Golden decide indagar más sobre la cultura japonesa pero partiendo desde un punto de vista más personal; y qué más íntimo que una de sus tradiciones más respetadas y antiguas, la geisha y su forma de vida.
Por ello Golden se traslada en el año 1987 a Kyoto y comienza a entrevistar a Mineko Iwasaki, geisha nacida en los años '50 y quien habría sido vendida a los 4 años por su familia como prospecto de geisha. Mineko se habría retirado luego de hacerse famosa y rica a los 29 años.
Golden se instala en la casa de Mineko durante dos semanas y trabajando un promedio de 19 horas diarias logra delinear un personaje que será luego motivo de inspiración en su novela Una mujer Despreciada, la cual hasta 1992 había vendido mas de cuatro millones de ejemplares y se había traducido a 32 idiomas.
UNA MUJER DESPRECIADA
La novela se basa en el Japón previo a la II Guerra Mundial y muestra cómo la esclavitud infantil daba pie a una prostitución forzada. El sojusgamiento de la mujer se sostenía por un rígido sistema de castas de la cual el ser geisha era un exquisito eslabón más. Una de las ¿negociaciones? más controversiales gira alrededor de la venta al mejor postor de la virginidad de la geisha, conocida como Mizvaje. Según su historia, Mineko habría recibido 100 millones de yens por su virginidad, pagos no solo por su doncellez sino por sus habilidades como artista. Esta enorme suma de dinero se correspondía con la fama que había logrado adquirir trabajando bajo la supervisión de otra geisha -por favor no lo transcriban como chulo aún cuando por allí iría la cosa en nuestra cultura- quien actuaría como su agente ante la clase acomodada para quienes se prepara este tipo de intérprete, además de ser quien evalúa las propuestas de oferta y se encarga de arreglar la ceremonia privada del Mizvaje.
La palabra geisha significa artista, es aquella que hace de la improvisación su sello particular. A la vista del occidental, esta sociedad queda retratada en Memorias de una Geisha, con una mirada desprovista de toda piedad por la condición humana; esta ausencia de compasión se disfraza tras una serie de rituales y formas estéticas sumamente sutiles y hermosas que aún así no logran evadir la conclusión a la que cada quien quiere llegar o es capaz de discernir siguiendo los códigos morales provenientes de la cultura donde se ha formado.
HERMANOS EN CONFLICTO
La anécdota llega a nuestras latitudes como si fuera algo superfluo pero en el fondo sirve también para enmarcar la antigua confrontación china-japonesa. Esto lo deducimos porque la crítica que oímos más frecuentemente en relación a Memorias de una Geisha proviene de esas latitudes y se refiere a la idea de que los nipones se sienten ofendidos porque los actores principales escogidos para el film son chinos, lo que denotaría un desprecio hacia la raza (¿cuál raza?) nipona por parte de los norteamericanos. Aún cuando a Occidente todos los asiáticos nos parezcan iguales no lo son ni física ni políticamente hablando, por lo que debemos recordar que los chinos y japoneses son enemigos acérrimos, encontrándose enfrentados como solo los hermanos pueden hacerlo, con una rabia que no se acaba nunca producto de una rivalidad que quizás solo podría ser interpretada aproximadamente ubicándonos desde una perspectiva freudiana que nos hable del complejo de Edipo; mientras tanto la película no hace sino echarle más leña al fuego al enfrentamiento existente entre estas dos poderosas potencias que amenazan con enfrentarse no solo por los mercados potenciales que sean capaces de acaparar para ellos, sino porque habiendo tenido un solo punto de partida, un origen común, sus luchas particulares los han hecho tener visiones diametralmente opuestas en cuanto al manejo de sus diferencias ideológicas. Por un lado Japón - luego de los enfrentamientos iniciados con su ataque a Pearl Harbor que terminan con su derrota en la IIGM- pareciera haber optado por aliarse con el estilo de vida capitalista, mientras que China solo salió del sistema feudal al que estaba sometido muy recientemente, luego de la férrea conducción de Mao Tse Tung a través del comunismo. Esta diferencia los llevó a cerrar aún más sus respectivas fronteras, solo que ahora avanzan en bloque, convirtiéndose en el conocido peligro amarillo para un desprevenido Occidente que no tiene forma de calibrar lo que significa la fuerza y persistencia de la forma de vida asiática. Pero lo que tendría Mineko que decir es otra cosa, y de eso hablaremos en la próxima. 0412-996-6723
CON ESA MIRADA OBLICUA
En nuestra reseña anterior hablábamos de la película Memorias de una Geisha y de los entretelones que habrían dado lugar al éxito de taquilla en que se ha convertido, así como de la controversia que a nivel de países ha levantado. Habíamos comentado las diferencias entre Japón y China, y los orígenes de la película cuyo productor ejecutivo es Steven Spielberg.
El nombre de la geisha en quien se inspiró Arthur Golden es Mineko Iwasaki, y la exgeisha no está nada contenta con la manera como fueron presentadas sus confesiones. Mineko considera que se ha distorsionado la tradición geisha al aplicar la mirada perversa hollywoodense a un tema que solo puede ser comprendido desde una óptica cultural específica, correspondiente a una época y una forma de ver el mundo absolutamente interconectada. Al presentarse con una visión desacralizada a Occidente, todos los detalles que enaltecen este arte darían paso a la idea procaz de la venta del cuerpo a cambio de dinero. Así se dejaría de lado la dedicación al desarrollo de habilidades que solo pueden ser apreciadas si son entendidas como producto de un largo entrenamiento en lo que es el lenguaje del cuerpo; la reflexión acerca de lo que constituye el momento que pasa; la necesidad de perpetuar el presente y hacer reverencia a la tradición.
La verdad es que al ver la película por momentos olvidamos que esta fue la misma sociedad en la que surgieron los kamikazes, quienes habían sido instruidos para verse a sí mismos como flores de cerezo deshojadas por el viento en el momento en que se estrellaban contra los acorazados estadounidenses.
Al hacer referencia a la ceremonia del Mizvaje quienes han vivido esta tradición desde la misma óptica con la cual fue creada, perciben el valor del dinero como algo simbólico, un acto de honor tanto para quien lo ofrece como para quien lo recibe.
Por ello Mineko amenaza con demandar a Golden por el tratamiento que afirma haberle dado este a sus confesiones, las cuales fueron expuestas utilizando su nombre verdadero e irrespetando con ello su derecho a la privacidad. Considera que abusó de su ingenuidad al relatar parte del código secreto que manejan las geishas conocido como shuhi-gimu y se arrepiente de haber sido el vehículo de divulgación tergiversada de estas tradiciones, pero se excusa aduciendo el no haber tenido idea del enfoque que este le daría a su contenido y de la trascendencia que tendría la divulgación de las intrigas y tramoyas escondidas tras la parafernalia con la cual se maquillan, desplazan y compiten entre sí las implicadas en la forma de vida geisha.
LA SONY SALPICADA:
Una de las personas que están involucradas en el caso es el dueño de la Sony, Akio Morita, quien sería el que le presentó Mineko a Golden. Este Sony-san habría sido uno de los clientes de la exgeisha, con lo que nos queda una idea de los niveles a los que ha salpicado el enredo. Ahora Mineko siente que una institución que se originó en Kyoto en la zona de Gion y tiene 400 años de antigüedad habrá de decaer aún más al relacionársela con prostitución destinada a la clase alta. Una de las poquísimas chicas que acude actualmente a la escuela de geishas tiene 23 años y cree que ella forma parte de la última generación, ya que de 80 mil censadas en el año 1920, se redujeron a 8000 después de la II Guerra Mundial para reducirse en este momento a 250. Mineko se responsabiliza ahora de haber contribuido a la extinción de este peculiar arte cuando en realidad sus intenciones al aceptar las entrevistas con Golden no fueron sino revalorar esta tradición consistente originalmente en entrenarse para entretener a través de la conversación, la ceremonia del te, el arreglo floral, el canto, la danza y el acompañamiento con la guitarra japonesa. Todo esto destinado a hacer de ellas unas artistas cuyas presentaciones, como muestra la película, son irrepetibles por lo que de único tenía cada presentación que ellas hicieran.
VERGÜENZA NO...
Si se recuerda que en Japón la prostitución fue abolida en 1957 formalmente, la idea de relacionar la geisha con prostitución de alto nivel es ocasión de tanta vergüenza para quien ejerce este arte, que Mineko dice haber pensado hacerse el hara-hiri. En una entrevista lo expresa así al periodista: <¿Sabes lo que significa vergüenza en Japón? La única manera de que no permanezca contigo más allá de la muerte es realizando este ritual de autoinmolación, es la única forma de recuperar el honor, sin el cual ni la vida ni el más allá pueden ser soportados por alguien que tenga dignidad, el más alto valor en nuestra cultura>.
Visto así, oblicuamente, nos queda una añoranza por formas de vivir que aún cuando nos son ajenas y pueden resultarnos raras, nos hablan de una manera de percibir y actuar llena de complejas sutilezas y extraña belleza.
La venta del cuerpo, o una pequeñísima parte de él, no creo que podría definirlo, por lo tanto la palabra prostitución no creemos se aplique para nada en el caso de esta geisha, así haya participado en el Misvaje. Lo que resulta doloroso es ver como una sociedad que ha logrado tantos avances tecnológicos ha logrado imponerse en el mundo tomando como algo natural la idea de sumisión y propiciando la continuidad del régimen esclavista que aún impera, sostiene y le otorga coherencia a su forma de vida. Esto quiere decir que el relativismo cultural lo tomo pero en pequeñas dosis.
Sayonara. 0412-996.6723
NO ME ROMPAN EL ESPINAZO, POR FAVOR...(Parte I)
Así que finalmente fuiste a ver la película El Secreto de la Montaña y saliste conmovido-a. Y viste la ternura con la cual se trataban los cowboys y se te ablandó el corazón. Y escuchaste cómo se la describe como una historia de amor universal. Y estás en contra de la segregación racial, religiosa, de género. Hasta ahí estamos de acuerdo, agregando además la belleza de los paisajes que siempre resultan conmovedores. Peero... hay algo que no camina, que no me cuadra, que no me convence en esta película que podríamos traducir como La Montaña del Espinazo Roto; al llamarla de este modo estaríamos aludiendo al nombre con el cual debería ser traducida en el español arcaico que le correspondería según la época en la cual debió ser bautizada esta montaña de Wyoming. Allí tenían lugar los encuentros de los dos personajes gays que han logrado fascinar a Hollywood y un estilo de vida que pretende constituir en verdad universal situaciones particulares que solo pueden ser analizadas como casos individuales. La Montaña del Espinazo Roto me gusta más porque me permite salir de la magia artificial alrededor de la cual giran los comentarios que la preceden.
Antes de continuar debo aclarar que mi posición acerca de la homosexualidad masculina o femenina la enmarco dentro del derecho que tiene cualquier persona a vivir su preferencia sexual, siempre y cuando se respeten los derechos a disentir del resto de la comunidad en la cual se vive. A esto agregaría además que no necesitan el permiso ni la aprobación de nadie para hacer contacto con lo que sienten. Además de ello como profesional tanto de la psicología como de la sexología, me solidarizo con la idea de que este tipo de conducta es tan válida y sana como puede serlo la de quienes solamente se sienten atraídos por gente del sexo contrario. Lo cual no quiere decir que me voy a dejar seducir por el mensaje encubierto que intenta vender la película a quien se deje llevar solamente por la dulzura y sufrimiento de los personajes masculinos. Para quienes no la han visto debemos aclarar que uno de ellos se encuentra ¿traumatizado? porque cuando era pequeño su padre lo llevó hasta un lugar donde se había castrado y dejado morir desangrado a un hombre por ser homosexual. Al quedarse anclado en este recuerdo, no es capaz de asumir su preferencia por lo que oculta sus gustos sexuales, lo cual sin embargo no le impide tener relaciones con quien será la madre de sus hijos y fachada social ante una sociedad hostil y punitiva. En relación a esto cabría recordar que cualquier cosa que hagamos tiene una consecuencia y que parte del equilibrio emocional se conquista (nunca se otorga) solo a través del reconocimiento de nuestros límites y capacidades. Por ello creemos que a estas alturas de la sociedad, si alguien desea ser homosexual debe asumir su postura, salir del closet y no implicar a la mujer y a los hijos por venir utilizando la mentira y la negación de sus preferencias ya que el precio que obliga a pagar a quienes implica es demasiado alto y solo genera más hipocresía y contradicción, desamor en fin. Me siento llamada a escribir sobre este tema sabiendo que voy a levantar ronchas, pero creo que quien escribe tiene la responsabilidad de ser honesto y reflexivo acerca de lo que lo rodea, sino más valdría que guardara sus garrapateos para sí mismo o para sus amistades más cercanas. Digo esto porque últimamente han salido una serie de películas muy tendenciosas y no veo que sobre ello se hable con un mínimo de intención reflexiva. La mayoría de los comentarios se queda en la superficie y el derecho a disentir se reduce en el caso que nos ocupa a afirmar "voy o no voy a ver la película porque me gustan o porque detesto a los gays". Con esta actitud lo que se hace es enterrar la cabeza como el avestruz y en el caso de aquellas personas que sean cabeza de familia, propiciar el silencio, la mojigatería o el prejuicio ante temas tan actuales como el de la misoginia, chauvinismo, discriminación sexual, de género, etc.
No podemos olvidar que estamos viviendo épocas en las cuales los medios pueden hacernos emocionar y dirigir nuestras actitudes en la dirección que les da la gana, ya que la veracidad con la cual untan sus enlatados son tan convincentes que nos pueden atragantar con toda la basura que les de la gana vender. Volviendo a la película recuerdo que hace algún tiempo leí que debido al prejuicio en contra de la homosexualidad y todas las otras formas alternativas de vivir la sexualidad, los directamente afectados en Estados Unidos por la discriminación con la cual se los trataba se habían reunido para revisar la situación y ponerle un correctivo; como quiera que las minorías sexuales están presentes en todos los sectores de la sociedad y había que abarcar el mayor universo posible con el mínimo de esfuerzo, el compromiso se centró en la idea de propiciar la aparición de programas de televisión y películas que dieran a conocer más de cerca el estilo sano de vida alternativo; a partir de ese momento y respetando leyes aprobadas en los Estados Unidos que propician la no discriminación sexual, se han realizado series televisivas, películas, etc, que permiten la familiarización con este sector de la sociedad; solo que cuando se presentan como producto de exportación no vienen acompañados del paquete de leyes que existe en su país de origen, por lo que los foros y revisiones que constantemente los acompañan en salones de clases, asociaciones civiles y otras formas de análisis grupal propiciados por la misma sociedad que los ha generado, brillan por su ausencia en otros países entre los que se cuenta nuestro país. Debido a la carencia de mecanismos organizados que permitan la adecuada lectura de tales producciones, el espectador engulle todos los mensajes sin ninguna posibilidad de reflexionar acerca de lo que le fue presentado.
NO ME ROMPAN EL ESPINAZO, POR FAVOR... (PARTE II)
En nuestro artículo anterior nos referíamos a la película El Secreto de la Montaña, ganadora de tres Oscares en la entrega No. 78 de los premios hollywoodenses. Pensamos que la traducción literal sería algo así como La montaña del Espinazo Roto, ya que nos encanta con una magia artificial y nos envuelve con mensajes mezclados, entre los cuales encontramos en primer plano el sano derecho a vivir la diversidad sexual. En segundo plano se nos muestran los personajes femeninos y el estilo de vida gay de una manera folletinesca y proselitista, desvirtuada.
Por este manejo edulcorado y tendencioso de temas tan trascendentes -que atañen no solo a dos individuos que viven su homosexualidad a escondidas sino que por extensión cuestionan la forma de vida del heterosexual y los valores sobre los que se sustenta la sociedad, aún admitiendo toda su carga de omisiones e injusticias- es que planteamos que de manera perentoria se realicen campañas de concientización acerca de los mensajes que se propugnan no solo en este film, sino en los otros que han venido en el mismo barco del Oscar, entre ellos Crash. A través de foros que propicien la revisión de estos mensajes se podría redimensionar con una visión crítica, no censuradora o pacata, los distintos mensajes sobre la diversidad que nos llegan, ya que la gran masa a quien van dirigidos no está preparada para su adecuado manejo selectivo; por el contrario, ocurre como con esta película, que encontramos un doble mensaje: uno explícito (con el cual nos hacemos solidarios) dirigido a sensibilizar hacia la necesidad de aceptar el derecho a la diversidad de gusto sexual; por el otro, la divulgación de una imagen de la mujer y la familia distorsionada por la causa que se intenta promocionar, en este caso la forma de vida gay. Por ello al ver la película nos quedan piezas que no encajan unas con las otras, y nos vamos por el lado que nos es más cómodo estéticamente hablando. Rehuimos el análisis porque es doloroso, preferimos callar y asentir al supuesto mensaje principal porque no da tiempo para aclarar que no somos antigay ni trogloditas. Por supuesto que eso de que a estas alturas estén matando, torturando o mutilando a quienes no son heterosexuales es digno del mayor oprobio y bien vale la pena educar a la colectividad acerca de las necesidades y derechos de quienes tienen una forma de vida distinta desde el punto de vista sexual. La incongruencia emerge cuando tocamos fondo y nos enfrentamos con que hemos sido manipulados, cuando nos damos cuenta que nos han enternecido para dejarnos mansitos en nuestro propio terreno, que es justamente el que nos urge a explicitar nuestras convicciones y defender nuestro modo de vida; es el mismo problema que emerge cuando quienes se sienten discriminados utilizan todo el poder de seducción que está a su alcance para discriminar y deformar la manera de representar a quienes los han victimizado y que necesitan alejar de sí porque lo identifican como el enemigo a vencer; por ello el desprecio del chauvinista gay (no de todo gay) por la mujer, presente en este film. Por ello se vende la idea de que la única forma de ser comprendido es teniendo relaciones con gente del mismo sexo o manipulando las situaciones a fin de presentar la forma de vida heterosexual como aburrida y estereotipada; además de propiciar un giro en la sociedad que tenga como consecuencia, entre otras cosas, una visión en la cual el tener hijos con una mujer es un patrón que indica ser un retrógrado social.
Todo este discurso viene al caso porque hacia allá apunta la peliculita esta tan cacareada, la cual no tiene nada de inocente sino que viene con una carga ideológica nada casual; en efecto, si nos fijamos bien en la manera como está representada la mujer en la película El Secreto de la Montaña, nos encontraremos con que todas las mujeres adultas con las cuales se relacionan los dulces vaqueros son unas bichas descorazonadas y ordinarias, abusadoras, enrolladas, paranoicas y malhumoradas. Yo me pregunto quién no se va a poner así cuando descubres que te están usando de tapa para poder tener el chivo y el mecate, quién no va a poner el grito en el cielo si descubre a su lindo maridito amapuchándose en las escaleras con el tipazo con quien supuestamente se va casi desde que lo conoce a pescar una vez al año en las bellísimas montañas de Wyoming. Una de las preguntas que le hace la hijita al dulce vaquero es por qué si él va a pescar, nunca trae a la casa ni un solo bichito pescado. No me quiero poner cínica porque esa es una poción que también tiene sus límites y está terminando la semana: no quiero atormentar a mis queridos lectores con una sobredosis de realidad ni mucho menos abogar por ir en contra de las diferencias sexuales, pero por favor, no me rompan el espinazo sumándose al coro de voces que ha dejado el corazón en el secreto a voces que guarda ese tipo de montaña: produzcamos nosotros mejores películas donde -entre otras cosas- se presenten imágenes de lo femenino no solamente como algo atractivo, amoroso, valioso y divertido, sino también reflejemos los valores que el estilo de vida heterosexual promete, aún cuando la rutina y el aburrimiento conspiren en contra de la pareja. Chao: 0412-996.6723****************************
Sexo, muerte y escritura o El libro de cabecera*
(The pillow book, Gb/Francia-Holanda 1995, 126') Director: Peter Greenaway. Con Vivian Wu, Ewan McGregor, Yoshi Oida, Ken Ogata.Fotografía: Sacha Vierni.
Siguiendo la terrible narración verídica mostrada en el film El Imperio de los Sentidos y su inefable deseo de absoluto utilizando como vía de ascesis tanto el arte como la sexualidad, el erotismo y la muerte, se nos inicia una vez mas en una visión del mundo oriental con esta frase:
Cuando Dios hizo su creación de roja arcilla..
.El pincel se desliza libre, húmedo, cargado de tinta roja, negra o dorada: no se derrama. Se presiente la tensión concentrada y la maestría del calígrafo. Solo que el pergamino está representado por las mejillas lisas de Nagiko, pequeña hija de Ogata: cada cumpleaños realiza un ritual de inscribirle en tinta, a manera de tatuaje efímero las palabras sagradas relacionadas con la creación. Continúa el ritual de demarcación psíquica y sensual de Nagiko con las siguientes palabras:
...le dió nombre a sus mejillas
a su frente
y a su sexo...
De esta manera Peter Greenaway nos conduce a esa magnífica creación fílmica llamada The Pillow Book, inspirada en el diario homónimo de Sei Shonagon -cortesana china del siglo X- y nos permite accesar a la costumbre milenaria de inscribir en el cuerpo las plegarias mas sagradas y los deseos mas ocultos. El diario de Sei Shonagon le era leído a Nagiko desde pequeña, por lo que noche a noche se veía moldeada por una sensibilidad literaria que luego iría derivando hacia la piel como envoltura del cuerpo y vehículo de ascesis erótico-mística. Sei-Shonagon afirmaría en su diario, mas de diez siglos atrás: Los placeres de la carne y el de los libros: de ambos pude siempre disfrutar.
Realizando su propia versión de sus iniciadores, Nagiko se hace calígrafa luego de haber usado su piel como pergamino. Su vehículo de venganza contra el editor que extorsionaba a su padre y luego a su amante (McGregor), también escritor, serán los cuerpos de 13 modelos, a los que utilizará a manera de libros. La sensibilidad estética y morbosa del editor (Oida) hará el resto y será su perdición, pero será también el único capaz de apreciar y seguir la sofisticación intelectual y artística de Nagiko, cerrándose entre ellos dos el cerco sado-masoquista en el que giran los personajes que se acerquen a estos dos contendores de la forma y del espíritu.
La trama nos remite a ese mundo oriental al que solo podemos atisbar a través de sus creadores más exquisitos, sean literarios o visuales y en los cuales convergen en diálogo perpetuo el impulso de vida y el deseo de muerte. Las imágenes del film se suceden a una velocidad vertiginosa, con un estilo muy de finales de los '90. Una trama se comprime dentro de otra, se representa a través del gran recuadro de la pantalla y allí dentro se inscribe otro cuadro a manera de ideograma chino.
En astrología la división del círculo zodiacal en doce casas, asigna lecturas particulares a cada una de ellas, siendo representaciones simbólicas de todas las áreas de nuestra vida, física, psíquica, espiritual. La Casa VIII es la casa regida naturalmente por el signo de Escorpio. Es la casa de la sexualidad, los rituales y la magia, así como de la muerte. Si recordamos que entre los franceses, una de las maneras de llamar el orgasmo es la pequeña muerte, podemos ver cómo esta película puede ser descrita según el argot astrológico así: Es pura Casa VIII. De esta manera se resumiría una temática que implica sexo, muerte, drogas y rituales. Además de estas asociaciones, al analizar el carácter escorpiano, debemos pensar que el regente de Escorpio es Plutón, el dios de los avernos, el mismo que rapta a la hija de Deméter, su sobrina Proserpina -y la hace su reina en el inframundo. Desde allí, constituyéndose esta amalgama de imágenes en una fuente propicia para caracterizar los procesos escorpianos de representar el poder tras el poder, podemos entender a personajes nuestros, como Carlos Andrés Pérez. Como él, los héroes y arquetipos simbólicos del tipo Casa VIII atraen sobre sí energías de ñprocesos claves para la definición de grandes ciclos de la sociedad, en los cuales conviven la necesidad de profundos cambios con la avaricia desmedida, la traición y las conductas y actitudes extremas.
Volviendo al film y asociándolo con lo escorpiano por la combinación sexo-poder-muerte, vemos el cadáver del amante de Nagiko cuando su piel es seccionada en medio de fugaces escenas muy depuradas estéticamente que muestran masturbaciones necrofílicas, entre otras delicias muy al estilo del cine dark-japonés; así revela toda la oscuridad que puede contener esa fuerza magnífica que constituye el sexo, el cual se torna en contra nuestra cuando nos habla el lenguaje de la destrucción. Recordemos que el sexo es una de las fuerzas instintivas mas fuertes dentro de las cuales nos movemos y que sus aguas pueden ser tanto cálidas como gélidas o putrefactas. Estos tres tipos de agua se corresponden a su vez con los signos del zodíaco marcados por el elemento agua, a saber, Cáncer, Piscis y Escorpio respectivamente.
Nos viene a la mente la pequeña Nagiko, retirando sus negros cabellos de su frágil nuca, mientras inclina la cabeza en señal de entrega inocente. El padre continuará su labor de inscribirle textos en la cara y la nuca.
Así permanece el alma de la pequeña, virgen por siempre, aún en su promiscuidad, siendo de todos y para todos. Se erigirá primero en víctima, luego en victimaria para cumplir con el sagrado ritual perpetrado desde siempre por las vestales del templo: no entregarse a través de múltiples entregas objetales mas no afectivas. De esta manera cumpliría con la definición de virginidad en su sentido más estricto: virgen es aquella mujer que no se somete a hombre alguno, puesto que ya está su alma comprometida con el más alto ideal, vale decir, está casada con Dios.
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