RELACIONES DE PAREJA: Artículos de Prensa
¿ERES AMANDRILADO O AMORROCOYADO?
Un mandril macho bosteza en el colmo del fastidio, dejando ver sus enormes colmillos mientras sostiene contra su pecho un mandrilito. Sentado en una piedra mira de un lado a otro mientras las hembras se le acercan colocándole el rabo contra la nariz en señal de intento de seducción. El olfatea pero mueve su cara hacia el otro lado cuando el desfile se vuelve muy intenso: pareciera buscar con la mirada a la madre del pequeño, su amada. Esta se encuentra ocupada ubicando la comida, ha puesto a prueba a su enamorado, eso sí, al estilo mandril: esta es una sociedad matriarcal, es ella la que manda y él quien obedece, mientras deambula en solitario y lanza miradas de anhelo hacia el grupo de tiranas féminas que conforman la manada principal. Solo una vez que logre convencerla a ella, su escogida, de que es capaz de cuidarle la cría no necesariamente suya, subirá de estatus y se convertirá en ciudadano de primera categoría. En otro grupo también femenino, la hembra es tan masculina que nace con una fortísima carga de testosterona, tanto que posee pene, aunque solo es para mostrarlo. Se trata de la sociedad de las hienas, son tan violentas - que cuando nacen gemelas- si las condiciones de subsistencia están difíciles, se atacan inmediatamente intentando eliminarse. Esta reacción se llama Lucha en la Cuna, es una de las más agresivas en todas las especies, ya que inclusive la madre estimula la destrucción entre las pequeñas. Por si estos casos fueran poco ilustrativos de la fuerza con la cual algunas especies dotan a sus hembras, esperen oír estos otros: existen casos en los cuales la selección natural les permite a las madres manipular - aún no se sabe a través de qué mecanismo- el sexo de la cría. De jóvenes solo producen hembras, garantizando con ello la supervivencia del grupo. Es al final de sus días que pare dos machos, para garantizar la reproducción. Son los canguros, quizás debíamos decir las canguras, dadas sus características centradas en el poder de la madre. Pero si recordamos cómo se lucen los pavos reales machos quienes son los más bellos de la especie, podremos irnos acercando a la razón por la que hablamos de estos ¿extraños? casos. Y es que como siempre, tenemos una carta bajo la manga, dirigida al enganche y movimiento neuronal de quien nos lee: nos gusta que participen en la saga que garantiza la supervivencia de la especie: la identificación y ampliación de la conciencia acerca de qué es lo que está detrás de la sexualidad, qué motores intentamos activar, qué volumen decidimos bajar, qué fragancia dejamos esparcir cuando de seducir se trata. Ya, ¿se ubicaron? ¿Están inquietos y no meditabundos sino divertidos? Okey, estamos en sintonía.
¿QUÉ TIPO DE SEDUCTOR/A ERES?
Estoy convencida de que algunos de nosotros funcionamos como los mandriles: son las mujeres que se buscan un hombre con una paciencia del tamaño del Avila, que sepa cocinar y amar bien mientras ellas se dedican a hacer los reales. A este tipo de pareja, no los convence la igualdad entre los sexos: solo desean que el se quede en casa mientras la doña se va de caza. Eso sí, que cuando los niñitos lleguen del colegio buscados por él, hagan sus tareas y ella entre por la puerta y los encuentre perfumaditos y si es posible acostados y bien arropados. Todos los esfuerzos que se realicen para cumplir este ideal serán pocos. Así, el hombre abandonará a sus amigos y se dedicará a llenar su tiempo libre viendo programas de TV en los que se preparan deliciosos manjares. De humor siempre estable sabrá dar masajes deliciosos, por lo que será una maravilla para la mujer que no tiene tiempo para comprarse cremas: él las escogerá encantado de la vida. Y no será gay.
En el caso de la mujer hiena, su apetito sexual la convertirá en una devoradora de hombres preocupada solo por competir y hacer negocios, uno tras otro. Los hombres no serán sino escaleras en sus caminos por los que hundirán los tacones filosos de sus zapatos sin importar si tiene lumbago o cualquier vértebra dislocada. No le importará comer frío de la nevera ni tener un hombre en casa. Con el hotel basta. Casi siempre reproducen solo hijas. A los hijos los castran emocionalmente, solo saben decir sí mi amor. Casi siempre son de piernas delgadas y grandes caderas y senos. Su sonrisa hienística las delata, así como los malos modales en la mesa. No les gusta perfumarse, prefieren el olor natural en todo. Se visten con trajes taller color tierra.
La mamá canguro es la de la novela de las 10, la típica Mamushka que llega a acostarse con sus hijos en la misma cama y controla a través de la comida y el amor. Forman corporaciones familiares y pueden pasar por largas épocas de no-celo hasta que vuelve a sentir las oleadas feromónicas y allí se fregó todo el mundo: la búsqueda de su nuevo consorte se les convierte en una obsesión, la cual comparte con el Mamushko escogido. Casi siempre son chiquitas y los hombres grandotes: su estilo de atontarlo consiste en mandarlos constantemente, embotándoles los sentidos para no dejarlos pensar por sí mismos. Ellos despiertan del sueño Mamushka por lo general cuando es muy tarde, entonces tratan de desquitarse buscando una réplica de la anterior, pero jovencita.
La mujer pavo-real es la que le compra al hombre el perfume, la ropa, le mete las camisas en cloro y plancha, plancha y plancha; después va y le corta las uñas y se las lima. Mientras tanto ella se encarga de engordar, vestirse mal y mirar con tristeza cómo su pavo real expande las plumas ante otra igualmente pava-real, en un despliegue hedónico que da auténticas náuseas al que descubre el juego. Nos faltan algunas categorías pero en la otra seguimos con los morrocoyes, el ciervo rojo y otras varias. Para comunicarnos: 0412-996.6723
DE MORROCOYES Y OTRAS ESPECIES
En el artículo anterior hablábamos de otras especies animales, como las hienas, los canguros, el pavo real y los mandriles. Reflexionábamos acerca de sus técnicas de seducción y de cómo los seres humanos muchas veces incorporamos dentro de nuestro repertorio sexual muchas de estas conductas, tal vez restos atávicos de lo que una vez fuimos.
No hablamos antes de la sociedad del ciervo rojo porque nos cae mal: son patriarcales al estilo de los que redactaron la ley contra la infidelidad en nuestro país; continuando con el ciervo rojo: polígamos, encierran a sus mujeres en ghettos mientras corretean a las otras, enfrascándose en luchas para las que utilizan sus cornamentas enarboladas como arbolitos de navidad pobre. Dejan a sus rivales acomplejados tal y como lo hacen los morrocoyes, quienes atacan al contrincante con unas puyas que tienen bajo el caparazón y al conseguir voltearlos patas arriba, los inutilizan para dedicarse a fecundar a la hembra, quien feliz lanza alaridos de amor al ratificar que su prole ha conseguido un excelente donador de esperma. Recuerdan a las parejas en las cuales el equilibrio está basado en el coqueteo constante de la mujer ligera de cascos casada con el marido celoso, el cual descarga su adrenalina en cuanto rival existente o imaginario se le atraviesa. El ritual se desarrolla así: la parejita llega a una fiesta, a los pocos segundos cada uno anda por su lado. Ella, copa en mano, mira a través del cristal su próxima víctima, a la que seduce hasta lograr que venga a servirle otro drink. Una vez que está bien emocionado, ella descubre la mirada de su marido en la distancia y haciéndole un gesto lo hala hasta donde ella se encuentra, asediada por un fresco una vez más. El marido se aproxima y saluda con un apretón de manos que le corta la respiración al otro, quien confundido no entiende lo que ocurre mientras la dama se desliza dejando su estela de perfume hasta que logra ubicar su siguiente víctima: ella y su marido tendrán más tarde una loca noche de pasión, sazonada por la celopatía y la histeria.
Está visto que los animales no constituyen un conglomerado aburrido, hay de todo, como entre la sociedad del lobo blanco, cuya pareja líder llamada Alpha está constituida por los mejores dotados de la camada; son tan apegados a sí mismos y a sus apetitos sexuales que solo ellos pueden tener relaciones, los demás pueden mirar. Aquel que desee expresarse sexualmente debe abandonar la manada o enfrentar a la pareja; así sus posibilidades de sobrevivencia se reducen a un mínimo por lo que generalmente optan por largarse si no desean formar parte del grupo de voyeurs obligados. Son como las parejas integradas por chicos y chicas 10 que creen que el mundo gira alrededor de su perfección y que los feos o las chicas que no son 90-60-90 no pueden disfrutar de sus cuerpos rechonchitos o arrugaditos.
Poco a poco nos hemos ido deslizando hasta las especies más bajas, por ello es mejor detenernos antes de hablar de la famosa araña, la eterna viuda o de las temibles tenazas con las que se enfrentan los escorpiones, reyes de la noche, similares a las asociaciones o clubes sadomasoquistas que tanto abundan en los EU. Solo diré que aparentemente en estos grupos humanos se da una inversión de valores cuando se encuentran a la luz del día: parece ser que son seres tranquilos y apacibles, muy amables con sus parejas. Solo que al caer la noche y vestirse de negro se apoderan del látigo que no usaron en el día y lo sueltan en la sordidez de sus apetencias.
Estoy segura de no exagerar al hacer estas transposiciones de la sociedad animal a la humana: todos llevamos una tipología inscrita en nuestros genes, haciéndonos inclinar por un estilo de seducción dependiendo de cuáles sean nuestros valores personales. ¿En qué tipo te ubicas tú? Yo estoy aún intentando entender el mío, he pasado por varias etapas.
No deseamos cerrar este espacio sin antes hacerles saber que nos han hecho varias propuestas, una de ellas indecente: un grupo de mujeres desean ir veladas a protestar por la ley en contra de la infidelidad, discriminatoria hacia nosotras una vez más. Desean que las acompañe como luchadora a favor de los derechos de las minorías. No creo que lo seamos, me refiero a minoría. Lo que sí creo es que así nos consideran, nos tratan y nos autodiscriminamos. Las Mujeres X Aseguran que de dar la cara corren el riesgo de ser identificadas por sus maridos, quienes las conminarían a revelar por qué les atañe esa ley.
¿Hasta cuándo tendremos que sufrir nosotras, el sexo fuerte disfrazado de débil, el peso de la hipocresía de esta sociedad?
Y abriendo otros espacios que nos reconectan con lo natural: no somos nosotros los únicos que nos inspiramos en las maravillas del reino animal para entendernos mejor: en India hace muchísimo tiempo apareció un libro llamado el Ananga-Ranga, dedicado a las compatibilidades sexuales de las parejas dependiendo de la anatomía. Solo que la compararon con la de los animales. Quedamos pendientes, nuestros teléfonos: 0412-996.6723
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ENTRE INFIELES TE VEAS
Por Elizabeth Pazos*
Psicóloga Clínica-Sexóloga
Durante las II Jornadas Científicas de la Sociedad Venezolana de Sexología Médica celebradas recientemente en Caracas, fuimos invitados por el Dr. Fernando Bianco y tuvimos la oportunidad de revisar los últimos avances terapéuticos en Sexualidad Femenina; también escuchamos ponencias acerca del tema de la infidelidad, considerándose las ventajas y desventajas que esta conducta puede tener en la relación de pareja. Demás está decir que hay quien defiende la infidelidad, señalando que fomenta la autoafirmación del individuo mientras que la fidelidad secuestra la sexualidad; otros consideran el hecho de mentirle a la pareja un factor determinante, propiciador de la deshonestidad y manipulación, lo cual justificaría la abstención de dicha tentación; estos últimos basan su argumentación en la idea de que la confianza debe ser un factor ineludible entre quienes se encuentran comprometidos en lo que debería ser un viaje de vida que al ser propuesto como experiencia de conjunto, debería corresponderse con especificaciones claras y compartidas o por lo menos avisadas, acerca de las posibilidades de incluir una tercera o cuarta persona en el boleto que se sella delante del juez, llamado usualmente matrimonio o en su defecto, vida en común o arrejunte.Escuchando las ponencias tenía la sensación de que esta diatriba está más allá de su justificación intelectual, ya que existen suficientes argumentos de peso tanto para ser infiel como para no serlo y en última instancia lo que probablemente privará sobre la razón van a ser una serie de factores como los que deseo mencionar -ligeramente- por cuestiones de espacio. Una de ellas tiene que ver con el género de la persona, ya que hasta hace poco existía mayor número de hombres infieles que mujeres, índice que tiende a alterarse desde que la fémina aplicó las ventajas del disimulo a las lides amorosas y adoptó el desenfado con el cual los hombres se han deshecho de las partes más complejas del amor, quedándose con los beneficios de la relación estable sin dejar de echar su canita al aire de vez en cuando. Recuerdo un paciente infiel impenitente que me dijo cuando le pregunté qué pensaría él de su esposa si esta le aplicaba su misma medicina, basada en la idea de. El hombre soltó una carcajada y me dijo muy seguro de sí mismo: . La experiencia terapéutica me indica -lamentablemente para nuestra capacidad de montar cacho psicopático, sin sentimiento de culpa- que este hombre tiene razón. He tenido pocas veces en consulta mujeres que son infieles seriales, por convicción, confesas. Una de ellas tenía tres parejas, y le era fiel a los tres, a su modo, claro está. Pero el desarrollo de este tema, desde el punto de vista heterosexual, no universal sino circunscrito a nuestra cultura occidental, cristiana, no pagana, voy a tener que continuarlo para nuestro próximo encuentro
INFIDELIDAD FEMENINA: ¿ADELANTO O ATRASO?
Por Elizabeth Pazos
Psicóloga Clínica-Sexóloga
En nuestro último artículo hacíamos mención a una mujer que habíamos conocido en consulta y cuya solicitud de ayuda terapéutica residía en el hecho no de que carecía de pareja o que esta la engañaba, como hasta hace poco era frecuente; nuestra valiente y conflictuada mujer estaba íntimamente relacionada con tres hombres a la vez. Algunos machistas dirían: ¡qué descarada, eso lo que es una prostituta!; alguna feminista ultrosa tal vez gritaría: ¡al fin han sonado las campanas de la libertad para nosotras! Pues ni lo uno ni lo otro constituían su conflicto, ¿Su drama? Agárrense de la silla, que es en serio: uno de ellos, el que conocía de sus relaciones con los otros dos, deseaba formalizar su relación con ella, es decir casarse.El meollo de la cuestión era que esto le producía un tremendo desequilibrio interior a nuestra dama, ya que con cada uno de sus hombres había llegado a establecer un pacto de fidelidad, mejor dicho de solidaridad interior y al serle requerida la exclusiva, no temía por su libertad sino pensaba que no iba a poder cumplirle a los otros como se había habituado a hacerlo. Según ella, cada una de sus parejas había sido importante en su vida, cada uno la había ayudado a superarse en su camino de niña huérfana, y cada uno de ellos habían sido más que parejas, padres y compañeros de angustias.
¿PAREJA O PADRE SUSTITUTO?
No se me desilusionen viendo solamente la cara rosa de la historia: no olviden que este pequeño recuento no es sino el producto final de muchas consultas que le permitieron a nuestra chica darle a cada uno de sus personajes sexuales el lugar que realmente cumplían en su vida, que en el fondo no tenían un cien por ciento de importancia desde el punto de vista sexual, sino que representaban anclajes psíquicos muy viejos que le otorgaban la seguridad emocional de la que siempre había carecido. Visto así, este caso se puede comprender como un drama humano más, y no como una actitud egoísta e insidiosa que la lleva a relacionarse con el otro buscando únicamente su placer sin importarle a quién se lleva por delante. Y este es justamente el tema alrededor del cual gira el escándalo que se arma las veces que se habla de la infidelidad femenina, como si fuera algo nuevo en la historia de la humanidad, como si fuera una aberración de la sociedad contemporánea y no un derecho, una salida o una circunstancia por las que las mujeres, nada más y nada menos que el 50% de la población mundial, pasan o mejor dicho, pasamos. Y es que los seres humanos somos expertos en negar aquello que nos duele, saltando prestos a lanzar la primera piedra ante lo que nos amenaza, lo que nos asusta justamente porque sabemos dentro de nosotros que esa persona que nos escandaliza podemos ser nosotros mismos; el otro negado representa la parte de nuestra sombra con la que no deseamos, soportamos ni admitimos que tenemos ningún tipo de vínculo. Es como el familiar pobre, el que siempre le va mal en los negocios, el pavoso, del que queremos huir porque ¡ esa vaina se pega!
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
En todo caso y volviendo a la infidelidad de la mujer, recordemos que para ser infiel se necesita una contrapartida y por lo general se es infiel con un hombre. Entonces hablaríamos de deslealtad compartida, no podemos afincarnos en un género y escandalizarnos de su incapacidad para mantener vivo un voto que por lo demás necesita revisión. Y es que el matrimonio como tal es una de las instituciones más viejas que se conocen cuyos estatutos continúan inmodificados, pretendemos que algo que fue concebido para darle sentido de estabilidad al Estado, para enaltecer el espíritu de quienes se involucran en el acto sexual y para preservar la familia, permanezca igual a lo largo de los siglos, con los ojos cerrados a los cambios que tanto el hombre como la mujer van dando. Para ser más específicos ¿quién desearía ser tratado con los mismos avances terapéuticos de la Edad Media en nuestra época? Solamente los Amish de Nueva Inglaterra andan todavía en carruajes del siglo XIX porque decidieron que los adelantos de la civilización corrompen. Este grupo de disidentes holandeses emigró a Estados Unidos a finales del siglo XIX huyendo de las persecuciones religiosas y optaron por no incorporar ningún otro invento tecnológico aparte de los que ya conocían, decidiéndose por un sistema de vida de gran funcionalidad según sus propios preceptos religiosos y valores centrados en la honestidad, vida comunitaria y sexo de prueba, entre otras cosas. Esto quiere decir que cuando tienen una hija casadera, pintan la reja de la casa de un color determinado para indicar que se admiten pretendientes. En la ventana del cuarto de la chica se coloca una escalera por donde el novio sube durante la noche y luego de una cierta vida en común es que se decide si el matrimonio va o no. Bien por los Amish, ¿cierto? Porque no podemos olvidar que lo único que diferencia un matrimonio de un par de buenos amigos es el sexo compartido, y esto es justamente lo que provoca la infidelidad, el apagón de la cama. Llegados a este punto me imagino que están pensando ¿hacia dónde nos quieren llevar con estos razonamientos y comparaciones? Pues hacia la apertura mental que debe caracterizar al revolucionario, y decir revolución es decir no al fijismo, al predeterminismo No desechamos totalmente las decisiones de los casos comentados, pero tampoco las apoyamos a ultranza. Creemos que todo lo que existe amerita revisión y hay muchas infidelidades que han permitido renovar votos y redefinir rutas de navegación, no solo en el sexo. Hasta la próxima.
verdadesintimas@yahoo.com DE SWINGERS Y FANTASÍAS SEXUALES
Estoy divorciándome. ¿Por qué? Ella me engañó. ¿De qué manera, qué pasaba entre ustedes o mejor dicho qué no pasaba? Cuando teníamos relaciones me dijo que me tenía una sorpresa, que había cumplido mi fantasía. ¿Y esa era cual? Pues le dije que me imaginaba que ella tenía relaciones con otro hombre y que eso me excitaba sexualmente.
Este diálogo es casi textual, con sus variantes individuales reproduce varias situaciones terapéuticas similares en las cuales nos hemos visto involucrados en calidad de sexólogos: un hombre comparte sus fantasías eróticas con su pareja o esposa y esta, de tanto oírlas, decide cumplirlas y compartirlas posteriormente con él. El resultado: divorcio por infidelidad. La mujer, convicta y confesa no sabe qué hacer, ella solo hizo lo que él durante años le había confesado que le gustaba. Quiso complacerlo y gozarlo a su vez.
No te asombres o escandalices, son casos que se dan con más frecuencia de lo que imaginas, especialmente ahora que existe la moda del intercambio de parejas o swinging, para lo cual existen múltiples estrategias de encuentros que permiten mantener la confidencialidad y otorgan un mínimo de seguridad. ¿Quiénes son o participan en estos encuentros? Matrimonios aburridos, curiosos, profesionales del sexo que cobran por ello o habitués, gente común y corriente en fin, que desea cumplir sus fantasías sexuales pensando que estas van a contribuir al acercamiento de la pareja y facilitar la curiosidad por nuevas experiencias. La idea de que la pareja sepa de estos encuentros y participe o no activamente durante ellos pareciera dejar satisfecha la parte de fidelidad que quedaría al margen de no saber el otro o la otra de tales actividades, a las que por lo general se acude preservando el anonimato por causas evidentes.
El planteamiento inicial parece inofensivo, ya que parecería que lo que se propicia es el ejercer un derecho a la libre sexualidad y disfrute del cuerpo sin que se esté arriesgando nada importante. El detalle es que una cosa es lo racional y otra lo emocional, la manera como la persona reacciona luego de haber participado en una experiencia que viola principios de exclusividad sobre los cuales se había constituído el contrato de pareja, sea este de tipo legal o puramente afectivo. Tenemos que acudir a estadísticas realizadas en otros países para referirnos a lo que indica la experiencia de quienes han participado en estos grupos: por lo general es inofensivo si se trata solo de una experiencia aislada y los involucrados no tienen una relación afectiva comprometida. Parece que el hecho de ver en acción a una persona importante a nivel emocional, que puede ser el padre o la madre de sus hijos teniendo relaciones sexuales con otro u otros no es un espectáculo que la mayor parte de los seres humanos estamos capacitados para disfrutar en la realidad, es decir, una cosa es la fantasía y otra la práctica, la rutina diaria, la memoria y el volver a vivenciar a través de criterios como responsabilidad y exclusividad un hecho tan importante para la relación de pareja como lo es el sexo. En una película acerca de la vida de Anaís Nin y Henry Miller, la famosa pareja que escribió cuentos eróticos para un ávido erotómano que les pagaba por cada historia, se narra un comentario que le hace un amante casual a Anaís. En el momento de desenfreno sexual un primo le dice a Anaís que si ella continúa viviendo el sexo solo a través de la transgresión va a llegar un momento en que los placeres eróticos sencillos no le van a ser suficientes y va a tener necesidad de buscar episodios cada vez más intensos que van a terminar por convertirla en una adicta a la sexualidad devenida en enfermedad. Aquí estamos completamente de acuerdo con este planteamiento ya que deja de cumplir su función de otorgar placer para convertirse en un mecanismo sustitutivo de otras insatisfacciones personales. El sexo es una fuerza instintiva que hay que saber controlar, y en eso han fallado nuestros programas de divulgación sexual, orientados a hablar sobre sexo y a liberarnos de nuestros prejuicios, como tal limitantes. El problema es que no se nos educa sexualmente en el sentido de orientar esta fuerza tan intensa hacia su adecuado disfrute comentando a la vez las consecuencias prácticas que tienen el abuso y disfrute excesivo, ilimitado, el cual puede actuar como cualquier droga, nublando nuestra capacidad de relacionarnos sanamente; los programas de educación sexual deben ayudarnos a seleccionar las experiencias que una vez satisfechas no nos suman en contradicciones internas irreparables ni amenacen relaciones de compromiso con el otro y con la idea que tiene uno acerca de sí mismo. Una vez me preguntaron cual sería el límite de experiencias recomendable: yo creo que el criterio de selección debe ser igual a cualquier experiencia que pueda cuestionar de fondo nuestros valores. ¿Una forma práctica de explicarlo? No hacer nada de lo cual tuvieras que avergonzarte ante ti mismo y ante las personas que son importantes en tu vida. ¿Posición moralista? Sí, mas no pacata o hipócrita ¿por qué no aceptar que también existe la necesidad de un marco de referencia personal, por qué no admitir que el ser humano no está hecho para aceptarlo todo? Tanto la ética como la moral son necesarias también en el terreno de lo sexual y ellas sí que saben estar siempre más allá del bien y del mal. No debemos avergonzarnos de nuestros miedos o limitaciones, el miedo sano funciona como una protección y un derecho que nos llama a detenernos ante eso que se llama tentación y que puede ser muchas veces nuestra perdición emocional. Una definición del mal que me parece suficiente: Es aquello que me aleja de mi centro, empobreciéndome. Hasta la próxima. Mi celular: 0412-996.6723
* *** *** *** *** *** ****DE POLIGAMIAS Y MARIPOSAS CHINAS
La ola mediática que continuamente atenta contra la escasa paz que nos queda a los venezolanos ha lanzado un severo ataque a la tranquilidad íntima de nuestros compatriotas: científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota han descubierto un tipo de ceguera que podría estar relacionada en algunos pacientes con el consumo de Viagra, la popular píldora para la disfunción eréctil lanzada por Pfizer en 1998. No se confundan, es algo distinto al ya conocido efecto que tiene sobre los conos, responsables de distinguir el color en el ojo. Al alterar su función provoca una visión azulada en algunos consumidores.
Luego de estas noticias el desencanto y angustia amenaza con enroscarse en los tobillos de los consumidores e intenta subir más arriba, sin importar las declaraciones de los laboratorios fabricantes de Viagra y sus equivalentes, quienes alegan que los nuevos hallazgos son solo producto de la casualidad. Los de Minnesota hablan de una lesión isquémica que se produce en el ojo dejando ciego al consumidor, por lo que describen sus hallazgos en un Journal de Neuro-oftalmología de aparición reciente, conjuntamente con la descripción completa del padecimiento que parece afectar a un número pequeño de usuarios. Resultado: la FDA ha intervenido y dedica tiempo especial a corroborar los hallazgos y las bondades o perjuicios de la droga. Mientras los experimentadores se debaten en una nueva diatriba científica, nosotros nos preguntamos: ¿Qué pensarán aquellos que durante el paro petrolero corrieron a las farmacias buscando las píldoras fomentadoras del instant-sex? ¿Qué habría ocurrido en el país si el Viagra no hubiera existido? Hacemos alusión a esto porque se dice que durante la huelga que azotó el país en el 2002, los medicamentos más comprados fueron los que facilitaban el sueño y los concebidos originalmente para combatir la disfunción eréctil. Además de las recientes investigaciones que ponen el duda las bondades todopoderosas del producto, existe otro problema relacionado con su consumo indiscriminado. No nos estamos refiriendo a la larga fila que ahora llega a 2 millones en el mundo, entre los que se encuentran quienes cumplen con las indicaciones médicas y saben que pueden tomar Viagra y sus nuevos equivalentes comerciales sin poner en riesgo su salud. Pensamos en los consumidores alegres, entre los que se pueden encontrar jóvenes que no tienen problemas eréctiles, que solo desean acentuar su virilidad y disfrutar sin límites durante sus despedidas de solteros efectuadas en islas caribeñas; pensamos además en aquellos jóvenes de espíritu pero entraditos en años con problemas cardíacos y de otro tipo que no consultan al médico antes de consumir la droga; estos últimos son los más afectados a la hora de revisar las estadísticas negativas del consumo de Viagra, ya que son quienes engrosan las filas de muertes porque el medicamento actúa de manera que impide el auxilio terapéutico indicado para quien tiene un principio de infarto, estando contraindicado en el caso del cardiópata.
Si vieron la película Alguien tiene que Ceder con Jack Nicholson recordarán una situación bochornosa por la que pasa el actor: sale con una chica que puede ser su hija y para estar a su altura toma Viagra. Cuando tiene un episodio cardíaco debe decir qué medicamento toma a fin de ser asistido por los médicos, si no lo confiesa, error en el que caen la mayoría de los consumidores, la medicina que le inyectarán tendrá un efecto contraproducente y en lugar de ayudarlo terminará de inducirle un paro cardíaco.
Estos comentarios semijocosos pero realistas nos recuerdan que algunos de estos consumidores alegres están claros, saben los riesgos que corren y deciden anotarse en la lotería de vida contra muerte, denotando con ello la fuerza del sexo, esa que provocó entre los milenarios chinos la búsqueda de la eterna juventud y propició encuentros con tantos afrodisíacos y pociones alquímicas. Uno de sus emperadores luego de consumir un preparado especial obtuvo una erección que le duró tanto tiempo que su vida corrió peligro, por lo que quien concibió la fórmula fue inmediatamente ejecutado.
Otros como Shih Tsung (1522-1567) y Kun Tsung (1620-1621) murieron víctimas de elíxires que les prometían aumentar la potencia sexual y prolongarles la vida, creencia ampliamente aceptada en la China Imperial. Atrás quedaban los tiempos en los que el Arte de la Recámara buscaban conjugar la magia del preámbulo amoroso con el consumo de elíxires afrodisíacos. Uno de los juegos del emperador Hsuan Tsung consistía en convertir la escogencia de su acompañante nocturna en algo maravilloso. Debía seleccionar a una entre trescientas consortes, a las cuales les daba una flor para el cabello. Luego se liberaba en la estancia real una mariposa gigante. Su compañera para la noche sería aquella cuya cabellera sirviera de apoyo a la recién liberada mariposa. No creo que debamos compadecer a aquellos chinos por no haber tenido el Viagra, creo que también sabían pasarla muy bien, tanto que hicieron del cuerpo un arte interpretativo cuyo instrumento era el sexo y sus infinitas variedades fantásticas.


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