SEXO E IGLESIAS
ENTRE AGUSTIN Y AFRODITA
"Enlodé el río de la amistad con los desechos de la lascivia y enturbié sus aguas límpidas con el flujo demoníaco e impuro de la concupiscencia". Así escribía un arrepentido y siempre lascivo San Agustín en sus famosas Confesiones, mientras en Oriente se compilaba el Kama Sutra, manual exhaustivo hindú sobre sexo. Al leer los escritos agustinianos no podemos menos de preguntarnos de donde proviene esa actitud represiva de Occidente hacia el cuerpo y sus manifestaciones. Del santo se dice que al principio de su cambio de vida se hacía encerrar en su celda para obligarse a no escapar a los prostíbulos del lugar.
Y no podemos menos que recordar la época en la cual existía una diosa llamada Afrodita, la diosa del amor. En tiempos clásicos se consideraba que existían dos tipos de Afrodita, la Uraniana de aspecto más noble y la Porno, cuyas prostitutas servían en los templos como sacerdotisas. A sus recintos acudían infinidad de personas, siendo los más famosos el de Corinto y Atenas; en su momento de mayor auge el templo de Corinto llegó a tener 1000 hieródulas o prostitutas sagradas.
Pero ¿qué estaba detrás de la sexualidad como ofrenda a la divinidad, de donde venía esa idea? Recordemos que en los albores de la humanidad y los inicios de las agrupaciones que dieron lugar a las civilizaciones, cada uno de los conocimientos que hoy en día manejamos con naturalidad fue el producto de una larga cadena de descubrimientos asociados con una forma de concebir el mundo de una manera total, no fragmentada como lo hacemos ahora. En esas épocas del llamado panteísmo, se consideraba que todo lo que nos rodeaba poseía no solo vida propia, sino identidad y necesidad de ser reverenciado. Por ello era necesario rendir homenaje a todo lo que existía desde el viento, representado por el dios Eolos, a las aguas a través del dios Neptuno; hasta los abismos y capas interiores de la tierra eran vistas como el reino del Hades cuyo señor era Plutón. De esa misma forma, la tierra era considerada un ser vivo, la madre de todas las cosas de cuyo vientre había brotado todo lo existente: era Gea o Gaia. Los dones de Gaia incluían la capacidad de procrear, tanto seres humanos como animales, minerales y vegetales. Con el pasar del tiempo, la forma sencilla de entender el mundo y considerar sus distintos atributos identificándolos con nombres de dioses se fue haciendo más complejo, por lo que coexisten muchas versiones del origen del mundo, todas apropiadas y creíbles porque se corresponden con distintas maneras de concebir lo que nos rodea y sus inicios, así como las misteriosas y eternas fuerzas que actúan creando y destruyendo, dando vida y aniquilando. Esta posibilidad de unir y separar, de dar vida y muerte está excelentemente representada a través de la mujer, ya que es ella quien lleva en su cuerpo el nuevo ser, quien nace vivo o muerto de sus entrañas. Por ello fue fácil concluir que lo femenino contiene tanto la posibilidad de dar vida como la de dar muerte. Se dice que las antiguas religiones que surgieron entre aquellos que cultivaban la tierra, que se habían hecho sedentarios, giraban en torno a la Gran Diosa. La importancia que tenía la Luna para estos grupos humanos era enorme, ya que a través de su observación se podía contar con facilidad el paso del tiempo, por lo que la cosecha era predecible y los ciclos de siembra podían organizarse mejor. Por otro lado, se hacía evidente que el ciclo de la luna de 28 días corría parejo con la menstruación femenina, por lo que se unieron las percepciones identificando lo femenino con la luna, la luna con la fertilidad y la agricultura. De esa forma se piensa que surgió el culto a las Grandes Madres, caracterizado por grandes celebraciones marcadas por las observaciones de los cuatro grandes ciclos astronómicos del año: los dos equinoccios y los dos solsticios. Se dice que Stonehenge en Inglaterra es uno de los observatorios de estos ciclos y por lo tanto un lugar de encuentro para aquellos que deseaban honrar los dioses que propiciaban las cosechas, entre otros detalles. Estas ideas religiosas aún persisten en algunos lugares civilizados del mundo, por ello en el Reino Unido se ha decretado lugar turístico a Stonehenge. De esa forma se pretende frenar la realización de ciertas cosillas, entre los cuales pueden realizarse prácticas rituales que anteriormente formaron parte de las ceremonias pero que al ser sacadas de contexto pueden dar pie a orgías sexuales y sacrificios humanos, entre otras menudencias. En épocas pretéritas durante estas celebraciones se rendía culto a la capacidad de procreación de la tierra a través de las uniones sagradas entre los hombres y las mujeres que habían sido especialmente escogidos para estas fiestas. Muchas veces el hombre escogido era sacrificado ritualmente a la deidad. Esta forma de rendir culto a la divinidad no fue exclusiva del Viejo Mundo, en América tenemos como ejemplo a la religión azteca: sus famosas pirámides estaban concebidas para la ejecución ritual realizada por los sacerdotes con una incisión certera efectuada con un cuchillo de obsidiana a nivel de la tercera costilla. El corazón palpitante eran ofrendado al sol por el oficiante mientras el cuerpo de la víctima, por lo general un enemigo de alguna tribu sojuzgada, rodaba hasta el pie de la alta construcción piramidal.
Ante lo sanguinario de estas ejecuciones no podemos menos que volvernos hacia la imagen de Afrodita y pensar qué forma tan distinta de agradecerle a la divinidad sus buenos oficios: a través del amor y la entrega sexual en lugar del reguero de sangre o los latigazos de los monjes cristianos que arrepentidos soñaban lascivamente en sus celdas con las llamas del infierno lacerando sus pálidas y adelgazadas carnes por efecto de los prolongados ayunos.
Por ello nos quedamos con Omar Keyyan quien nos incita a beber vino bueno porque la vida es una sola. Si no les gusta el Keyyan pensemos en Olga Tañón mientras se desmelena y nos mira con ojos extáticos, bailando y cantando con su vozarrón desde el tarima: Hay que gozar hay que bailar que la vida es un carnaval. O algo así.
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De Sexo Con Sentido y las Iglesias
Recientemente fui invitada al programa radial de Luis Fernández por la 107.9 FM, quien dirige el programa Sexo Consentido, espacio que toca temas de sexualidad y pareja. Allí conversamos -entre otras cosas- acerca del último escándalo sexo-religioso que surgió a raíz de la publicación de unos videos pornos en los cuales participaba un obispo argentino que renunció ante el Vaticano tan pronto salió a la luz la grabación. Nos preguntaban acerca del efecto que podría tener el voto de castidad realizado por el sacerdocio católico; y las razones que llevaban a la iglesia argentina a reaccionar de manera distinta a la católica estadounidense, la cual pareciera intentar silenciar las acusaciones de perversión sexual hacia sacerdotes pederastas limitándose en muchos casos a transferir de un lugar a otro al acusado. Pensamos que si bien la Iglesia es una institución humana y como tal, marcada por la debilidad de la carne, la necesidad de sincerarse en relación al celibato y los problemas que este plantea es uno de las piezas claves a considerar si en realidad esta desea continuar erigiéndose en faro espiritual, elevándose por encima de sus propios conflictos humanos y las contradicciones teológicas no mediante la evasión y eliminación de los culpables de la vista pública, dejándolos así libres para que continúen su labor de corruptores de almas en lugar de pescadores, sino mediante la profunda reflexión y puesta en práctica de aquellas medidas que le devuelvan la credibilidad y confianza a quienes se le acercan buscando protección y dirección espiritual.
No es posible concebir la mayor parte de los enfrentamientos entre las civilizaciones sin considerar las profundas conexiones que existen entre la política y la religión; conviene recordar que la política separatista impuesta a la Iglesia católica inglesa por Enrique VIII, creador de la vertiente Anglicana, tuvo motivaciones politico-sexuales, ya que además de autodesignarse máxima autoridad eclesiástica, estaba de por medio su deseo de desposarse una vez más (tuvo ocho esposas en total) y como todos sabemos la iglesia católica no admite el divorcio.
La manera como en EU se expresan las diferencias de la cultura sajona en relación al catolicismo se corresponde a su vez con la ética protestante y la visión de mundo que dio origen al capitalismo y el énfasis individualista de la sociedad, visión económica que llevaba al extremo no puede sino sacrificar el bienestar de la mayoría por la riqueza de unos pocos. Por otro lado, si recordamos que J. F. Kennedy fue su primer presidente católico no masón, podremos reevaluar la importancia que tiene en la sociedad norteamericana la orientación religiosa del individuo que intenta abrirse un espacio de poder en su seno. Cuando G. W. Bush llama Eje del Mal a los países que conforman entre otros, a Korea del Norte, Irak, Irán y Afganistán, podremos entender cómo esta ideología se concreta en su vertiente negativa ya que una amplia porción de la élite del poder norteamericano manifiesta su visión maniquea autoerigiéndose en representantes del Bien lo que los lleva a enfrascarse en una lucha permanente contra los ataques del demonio, representado por todos aquellos que a nivel mundial y espiritual, se les opongan. En este contexto que alía el poder religioso con el político-militar surgen las declaraciones del Reverendo Pat Robertson aconsejando el magnicidio del Presidente Chávez. Por si nos quedan dudas acerca de la visión imperial y todopoderosa que representa el binomio poder-religión, Robertson sugiere que en todo caso, si no se puede matar sí se lo puede secuestrar. No olvidemos que Bush tiene una personalidad adictiva y que aún cuando su alcoholismo está controlado, sus características psíquicas necesitan agruparse alrededor de un ideal a través del cual exprese todas sus carencias y conflictos de manera compulsiva, por lo que su adhesión a un grupo fundamentalista religioso como el que representa Robertson se constituye en una necesidad personal. Con estos hechos deseamos llamar la atención acerca de la necesidad política de mantener de bajo perfil a la religión católica dentro de la sociedad norteamericana: es un conflicto de vieja data, una lucha por el poder terrenal. Teniendo estos antecedentes históricos resultan muy convenites las acusaciones fundamentadas en abusos sexuales por parte de sacerdotes pervertidos (no homosexuales sino pederastas, desviación sexual que consigue su satisfacción solo a través de la fantasía o estimulación asociadas a niños) por tanto el manejo dado a las denuncias debe ser contextualizado. Los únicos pederastas dentro de los grupos religiosos no son los sacerdotes católicos y el problema principal no gira alrededor del celibato obligatorio: otras agrupaciones religiosas que sí admiten el matrimonio entre sus ministros también tienen transgresores sexuales entre sus individuos. Pensamos que parte del problema gira alrededor de la hipocresía y el doble stardard que marca la diferencia entre la vida pública y la vida privada de la Norteamérica de siempre, surgida como nación bajo los rígidos preceptos del calvinismo. Por ello podemos entender el amplio manejo publicitario que se le ha dado a estos casos, condenables por cierto e inexcusables desde todo punto de vista; comprensibles sin embargo cuando pensamos en la fuerte represión y tabú con el cual se maneja el tema de la moral sexual, lo que unido a las equívocas asunciones de asexualidad con las cuales se cubre a quienes desempeñan cargos de responsabilidad en nuestras sociedades -no solamente en la estadounidense- se constituye en campos minados que explotan en el silencio de las iglesias, escuelas y otros lugares supuestamente amparados por la presencia de lo divino. Lamentablemente las más de las veces se confunde la solidaridad con la complicidad en quienes asumen que tocar el tema de la sexualidad y sus vertientes enfermas en un contexto religioso es un atentado contra la fe. Por estos antecedentes abogamos por una participación mas sincera y humana ante aquello que concierne al cuerpo y la sexualidad, fuerza vital sin la cual los seres vivos habríamos desaparecido. A quienes solicitan nuestro teléfono: 0412-996-6723


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