ElizabethPazos

Thursday, March 30, 2006

SEXO E IGLESIAS

ENTRE AGUSTIN Y AFRODITA
"Enlodé el río de la amistad con los desechos de la lascivia y enturbié sus aguas límpidas con el flujo demoníaco e impuro de la concupiscencia". Así escribía un arrepentido y siempre lascivo San Agustín en sus famosas Confesiones, mientras en Oriente se compilaba el Kama Sutra, manual exhaustivo hindú sobre sexo. Al leer los escritos agustinianos no podemos menos de preguntarnos de donde proviene esa actitud represiva de Occidente hacia el cuerpo y sus manifestaciones. Del santo se dice que al principio de su cambio de vida se hacía encerrar en su celda para obligarse a no escapar a los prostíbulos del lugar.
Y no podemos menos que recordar la época en la cual existía una diosa llamada Afrodita, la diosa del amor. En tiempos clásicos se consideraba que existían dos tipos de Afrodita, la Uraniana de aspecto más noble y la Porno, cuyas prostitutas servían en los templos como sacerdotisas. A sus recintos acudían infinidad de personas, siendo los más famosos el de Corinto y Atenas; en su momento de mayor auge el templo de Corinto llegó a tener 1000 hieródulas o prostitutas sagradas.
Pero ¿qué estaba detrás de la sexualidad como ofrenda a la divinidad, de donde venía esa idea? Recordemos que en los albores de la humanidad y los inicios de las agrupaciones que dieron lugar a las civilizaciones, cada uno de los conocimientos que hoy en día manejamos con naturalidad fue el producto de una larga cadena de descubrimientos asociados con una forma de concebir el mundo de una manera total, no fragmentada como lo hacemos ahora. En esas épocas del llamado panteísmo, se consideraba que todo lo que nos rodeaba poseía no solo vida propia, sino identidad y necesidad de ser reverenciado. Por ello era necesario rendir homenaje a todo lo que existía desde el viento, representado por el dios Eolos, a las aguas a través del dios Neptuno; hasta los abismos y capas interiores de la tierra eran vistas como el reino del Hades cuyo señor era Plutón. De esa misma forma, la tierra era considerada un ser vivo, la madre de todas las cosas de cuyo vientre había brotado todo lo existente: era Gea o Gaia. Los dones de Gaia incluían la capacidad de procrear, tanto seres humanos como animales, minerales y vegetales. Con el pasar del tiempo, la forma sencilla de entender el mundo y considerar sus distintos atributos identificándolos con nombres de dioses se fue haciendo más complejo, por lo que coexisten muchas versiones del origen del mundo, todas apropiadas y creíbles porque se corresponden con distintas maneras de concebir lo que nos rodea y sus inicios, así como las misteriosas y eternas fuerzas que actúan creando y destruyendo, dando vida y aniquilando. Esta posibilidad de unir y separar, de dar vida y muerte está excelentemente representada a través de la mujer, ya que es ella quien lleva en su cuerpo el nuevo ser, quien nace vivo o muerto de sus entrañas. Por ello fue fácil concluir que lo femenino contiene tanto la posibilidad de dar vida como la de dar muerte. Se dice que las antiguas religiones que surgieron entre aquellos que cultivaban la tierra, que se habían hecho sedentarios, giraban en torno a la Gran Diosa. La importancia que tenía la Luna para estos grupos humanos era enorme, ya que a través de su observación se podía contar con facilidad el paso del tiempo, por lo que la cosecha era predecible y los ciclos de siembra podían organizarse mejor. Por otro lado, se hacía evidente que el ciclo de la luna de 28 días corría parejo con la menstruación femenina, por lo que se unieron las percepciones identificando lo femenino con la luna, la luna con la fertilidad y la agricultura. De esa forma se piensa que surgió el culto a las Grandes Madres, caracterizado por grandes celebraciones marcadas por las observaciones de los cuatro grandes ciclos astronómicos del año: los dos equinoccios y los dos solsticios. Se dice que Stonehenge en Inglaterra es uno de los observatorios de estos ciclos y por lo tanto un lugar de encuentro para aquellos que deseaban honrar los dioses que propiciaban las cosechas, entre otros detalles. Estas ideas religiosas aún persisten en algunos lugares civilizados del mundo, por ello en el Reino Unido se ha decretado lugar turístico a Stonehenge. De esa forma se pretende frenar la realización de ciertas cosillas, entre los cuales pueden realizarse prácticas rituales que anteriormente formaron parte de las ceremonias pero que al ser sacadas de contexto pueden dar pie a orgías sexuales y sacrificios humanos, entre otras menudencias. En épocas pretéritas durante estas celebraciones se rendía culto a la capacidad de procreación de la tierra a través de las uniones sagradas entre los hombres y las mujeres que habían sido especialmente escogidos para estas fiestas. Muchas veces el hombre escogido era sacrificado ritualmente a la deidad. Esta forma de rendir culto a la divinidad no fue exclusiva del Viejo Mundo, en América tenemos como ejemplo a la religión azteca: sus famosas pirámides estaban concebidas para la ejecución ritual realizada por los sacerdotes con una incisión certera efectuada con un cuchillo de obsidiana a nivel de la tercera costilla. El corazón palpitante eran ofrendado al sol por el oficiante mientras el cuerpo de la víctima, por lo general un enemigo de alguna tribu sojuzgada, rodaba hasta el pie de la alta construcción piramidal.
Ante lo sanguinario de estas ejecuciones no podemos menos que volvernos hacia la imagen de Afrodita y pensar qué forma tan distinta de agradecerle a la divinidad sus buenos oficios: a través del amor y la entrega sexual en lugar del reguero de sangre o los latigazos de los monjes cristianos que arrepentidos soñaban lascivamente en sus celdas con las llamas del infierno lacerando sus pálidas y adelgazadas carnes por efecto de los prolongados ayunos.
Por ello nos quedamos con Omar Keyyan quien nos incita a beber vino bueno porque la vida es una sola. Si no les gusta el Keyyan pensemos en Olga Tañón mientras se desmelena y nos mira con ojos extáticos, bailando y cantando con su vozarrón desde el tarima: Hay que gozar hay que bailar que la vida es un carnaval. O algo así.

De Sexo Con Sentido y las Iglesias
Recientemente fui invitada al programa radial de Luis Fernández por la 107.9 FM, quien dirige el programa Sexo Consentido, espacio que toca temas de sexualidad y pareja. Allí conversamos -entre otras cosas- acerca del último escándalo sexo-religioso que surgió a raíz de la publicación de unos videos pornos en los cuales participaba un obispo argentino que renunció ante el Vaticano tan pronto salió a la luz la grabación. Nos preguntaban acerca del efecto que podría tener el voto de castidad realizado por el sacerdocio católico; y las razones que llevaban a la iglesia argentina a reaccionar de manera distinta a la católica estadounidense, la cual pareciera intentar silenciar las acusaciones de perversión sexual hacia sacerdotes pederastas limitándose en muchos casos a transferir de un lugar a otro al acusado. Pensamos que si bien la Iglesia es una institución humana y como tal, marcada por la debilidad de la carne, la necesidad de sincerarse en relación al celibato y los problemas que este plantea es uno de las piezas claves a considerar si en realidad esta desea continuar erigiéndose en faro espiritual, elevándose por encima de sus propios conflictos humanos y las contradicciones teológicas no mediante la evasión y eliminación de los culpables de la vista pública, dejándolos así libres para que continúen su labor de corruptores de almas en lugar de pescadores, sino mediante la profunda reflexión y puesta en práctica de aquellas medidas que le devuelvan la credibilidad y confianza a quienes se le acercan buscando protección y dirección espiritual.
No es posible concebir la mayor parte de los enfrentamientos entre las civilizaciones sin considerar las profundas conexiones que existen entre la política y la religión; conviene recordar que la política separatista impuesta a la Iglesia católica inglesa por Enrique VIII, creador de la vertiente Anglicana, tuvo motivaciones politico-sexuales, ya que además de autodesignarse máxima autoridad eclesiástica, estaba de por medio su deseo de desposarse una vez más (tuvo ocho esposas en total) y como todos sabemos la iglesia católica no admite el divorcio.
La manera como en EU se expresan las diferencias de la cultura sajona en relación al catolicismo se corresponde a su vez con la ética protestante y la visión de mundo que dio origen al capitalismo y el énfasis individualista de la sociedad, visión económica que llevaba al extremo no puede sino sacrificar el bienestar de la mayoría por la riqueza de unos pocos. Por otro lado, si recordamos que J. F. Kennedy fue su primer presidente católico no masón, podremos reevaluar la importancia que tiene en la sociedad norteamericana la orientación religiosa del individuo que intenta abrirse un espacio de poder en su seno. Cuando G. W. Bush llama Eje del Mal a los países que conforman entre otros, a Korea del Norte, Irak, Irán y Afganistán, podremos entender cómo esta ideología se concreta en su vertiente negativa ya que una amplia porción de la élite del poder norteamericano manifiesta su visión maniquea autoerigiéndose en representantes del Bien lo que los lleva a enfrascarse en una lucha permanente contra los ataques del demonio, representado por todos aquellos que a nivel mundial y espiritual, se les opongan. En este contexto que alía el poder religioso con el político-militar surgen las declaraciones del Reverendo Pat Robertson aconsejando el magnicidio del Presidente Chávez. Por si nos quedan dudas acerca de la visión imperial y todopoderosa que representa el binomio poder-religión, Robertson sugiere que en todo caso, si no se puede matar sí se lo puede secuestrar. No olvidemos que Bush tiene una personalidad adictiva y que aún cuando su alcoholismo está controlado, sus características psíquicas necesitan agruparse alrededor de un ideal a través del cual exprese todas sus carencias y conflictos de manera compulsiva, por lo que su adhesión a un grupo fundamentalista religioso como el que representa Robertson se constituye en una necesidad personal. Con estos hechos deseamos llamar la atención acerca de la necesidad política de mantener de bajo perfil a la religión católica dentro de la sociedad norteamericana: es un conflicto de vieja data, una lucha por el poder terrenal. Teniendo estos antecedentes históricos resultan muy convenites las acusaciones fundamentadas en abusos sexuales por parte de sacerdotes pervertidos (no homosexuales sino pederastas, desviación sexual que consigue su satisfacción solo a través de la fantasía o estimulación asociadas a niños) por tanto el manejo dado a las denuncias debe ser contextualizado. Los únicos pederastas dentro de los grupos religiosos no son los sacerdotes católicos y el problema principal no gira alrededor del celibato obligatorio: otras agrupaciones religiosas que sí admiten el matrimonio entre sus ministros también tienen transgresores sexuales entre sus individuos. Pensamos que parte del problema gira alrededor de la hipocresía y el doble stardard que marca la diferencia entre la vida pública y la vida privada de la Norteamérica de siempre, surgida como nación bajo los rígidos preceptos del calvinismo. Por ello podemos entender el amplio manejo publicitario que se le ha dado a estos casos, condenables por cierto e inexcusables desde todo punto de vista; comprensibles sin embargo cuando pensamos en la fuerte represión y tabú con el cual se maneja el tema de la moral sexual, lo que unido a las equívocas asunciones de asexualidad con las cuales se cubre a quienes desempeñan cargos de responsabilidad en nuestras sociedades -no solamente en la estadounidense- se constituye en campos minados que explotan en el silencio de las iglesias, escuelas y otros lugares supuestamente amparados por la presencia de lo divino. Lamentablemente las más de las veces se confunde la solidaridad con la complicidad en quienes asumen que tocar el tema de la sexualidad y sus vertientes enfermas en un contexto religioso es un atentado contra la fe. Por estos antecedentes abogamos por una participación mas sincera y humana ante aquello que concierne al cuerpo y la sexualidad, fuerza vital sin la cual los seres vivos habríamos desaparecido. A quienes solicitan nuestro teléfono: 0412-996-6723


Wednesday, March 29, 2006

ARTICULOS DE ASTROLOGIA Y SEXUALIDAD


DE LA AUTORTURA Y OTROS BICHOS DEL ALMA

Hoy compartimos con quienes disfrutan de observar los vínculos que existen entre las relaciones de pareja y la astrología. Por ello les propongo dar una vueltecita por esos momentos en los que el abandono y el miedo a la soledad han sido más fuertes que el amor que debemos sentir por nosotros mismos. Contactemos ese punto dentro de nosotros que nos habla acerca de como nos sentimos cuando nos hemos quedado solos, cuando hemos metido la pata o ha sido el otro el que se canso de nuestro maltrato o falta de consideración y se fue... y es que la verdad amigos, en una relación que termina, hay siempre uno que ama mas, uno que aguanta más y otro que se va primero. Ahora dime una cosa, por que crees tú que la gente se enamora? Si es algo que duele, algo que puya, algo que te incinera el alma y te hace aullarle a la Luna, al Sol y a todas las estrellas?
Y lo que es peor, ¿por qué crees tu que la gente se enamora y se empecina con alguien que lo hace sufrir? Yo todavía no lo se amigos, pero sigo tratando de entenderlo.
Por si te perdiste te lo recuerdo: El tema de hoy tiene que ver con la autotortura, quiénes la ejercen y nuestra capacidad para soportarla: ¿es que acaso hay gente que le gusta que lo espíen en nombre del amor, que lo fustiguen por él, que lo atormenten por que y que lo quieren y no pueden estar ni un minuto solos, sin su compañía? Pues si amigos, hay gente que se acostumbró a relacionar el amor con sufrimiento, y son capaces de convertir cualquier relación sana en algo rancio, enrollado, tan complicado como caminar entre los buhoneros por el boulevar de Sabana Grande, parecido a hacer cola al regreso de Río Chico, en fin amigos, EL PROBLEMA ES SERIO. ¿Y por que ocurre esto? Pues porque pareciera que los seres humanos lo aprendemos todo: aprendemos a relacionar amor con amor, amor con placer, amor con dolor, amor con tormento... eso quiere decir que si en tus primeros años viste que tu papá y tu mamá se acosaban mutuamente en nombre del amor, o eran extremadamente posesivos, tipo madre-italiana o madre-judía, aprendiste que para querer hace falta sufrir, es mas, debes sufrir, porque sino el elemento del drama, los llantos y las reconciliaciones te hacen tanta falta que serías algo así como una estrella del cine sin cámaras que la reflejen. Así se forma un enrrollado sentimental, quien con el tiempo y las circunstancias puede tomar las formas de víctima o victimario.
¿Y como se ve eso en una carta astral, hay forma de identificar si tu eres victimario? Pues si amigos: hay signos que son proclives a ese tipo de desvarío, estoy hablando de los mas posesivos del zodiaco: Tauro, Cáncer y Escorpio.
Cuando te encuentras en las garras de estos seres, no todos ellos por Dios, hablo de los menos evolucionados, y por lo tanto los realmente temibles, la cosa se pone difícil, porque previamente se las han ingeniado para hacerse indispensables en tu vida, para darte la idea de que la seguridad se escribe con sus nombres.
Cuando te das cuenta ya ha pasado tanto tiempo que te han domesticado totalmente, estas recluido en tu jaulita de oro y te han cortado las alas. Por eso cuando vas a reaccionar, ya no puedes sino dar una vueltica alrededor de la cuadra y regresar a cometerte tu buen plato de pasta o tu arepita de la tarde, ver la tele y aumentar tu barriga mientras los ojos se te van llenando de un mundo que no te pertenece... hay un dicho un poco ácido que dice que los escorpianos no tienen amantes sino rehenes, ¿qué tal?
La mala noticia es que todos podemos ser escorpianos, si, porque la clave no está en que coloquemos la culpa fuera y acusemos al otro diciéndole, ah, yo lo sabia, eres Escorpio y yo soy tu víctima, o eres Tauro y eres posesivo, o eres Cáncer y me manipulas... no amigos, eso no funciona así: lo que ocurre es que tenemos un poco de todos los signos en nuestra carta astral, y solo un buen análisis de ella, es decir, levantar tu carta astral con todas las de la ley nos va a dar la pista de que tan posesivo o manipulador eres, etc. Para darte una idea de cómo funciona: el Sol representa en tu carta tu parte mas racional, mas cerebral, la Luna representa tus emociones y el Ascendente es como la armadura que el Cosmos te dio para enfrentar esta misión heroica que significa vivir a cabalidad, plenamente. La astrología psicológica te puede indicar tus fortalezas y debilidades, te puede ayudar a darte cuenta de que el mundo te pertenece, eso si, tienes que aprender las reglas del juego aunque sea por intuición.
Hablando del amor, Vicente Aleixandre, premio Nobel de literatura escribió en su obra La destrucción o el amor, un poema que dice:
No te acerques, porque tu beso se prolonga
como el choque imposible de las estrellas
Como el espacio que súbitamente se incendia.
Sin embargo, ese poema se llama Ven siempre, ven.¿Te das cuenta de que por un lado le dice que no se le acerque y por otro, que venga siempre? Así que si entendiste el poema de Aleixandre, quiere decir que entendiste la fórmula del amor por lo tanto eres un genio, un iluminado... yo mientras tanto sigo buscando, y leo a Novalis cuando dice: poner el dedo sobre un cuerpo humano, es tocar el cielo.
Pero ahora no se me vaya a quedar pegado en el guayabo, eso no, recuerda que la vida es como dice la Gran Celia: un carnaval, por lo que vamos guerreros, levanten ese escudo y sigan viviendo con calma y sin sufrimiento, sigan indagando y viéndose a si mismos y a los que los rodean, experimentando, es decir, sigan viviendo, niéguense a convertirse en zombies, a darle a otro el poder sobre ustedes, bien sea en el trabajo, en la familia, en el amor. Se dice que un ser humano para ser completo debe disfrutar del trabajo, del amor, de la diversión y de la devoción. ¿Cómo quedas tú en este conteo?
0412-996-6723



























CRÍTICAS DE CINE

¿GEISHA O PROSTITUTA?
Mucho antes de haber visto el film Memorias de una Geisha, escuchamos el run run de las controversias que cual remolinos se agitaban a su alrededor. No entendíamos de qué se trataba, porque en la distancia geográfica y psíquica que nos separa, lucía como tonto ocuparse de ver un film que asumido desde nuestra tumultuosa realidad, ni nos da ni nos quita nada.
Luego de verla nos provocó indagar más ya que lo que nos mostraba nos resultaba poco convincente para el revuelo que la precedía. Lo que más nos tocó fue la visión oriental del manejo del cuerpo, así como entender cual es - desde esta óptica cultural- la línea de separación entre lo que constituye el arte del entretenimiento ejercido de la manera más sofisticada concebible y el oficio más antiguo del mundo, la prostitución.
DESDE EL PRIMER MUNDO
La historia involucra a EU y Japón: quien escribe la novela en la que se basa el film se llama Arthur Golden: formó parte del New York Times y estuvo a cargo por años del Far East Economic Review. Quizás con la espinita que queda clavada luego de haber estado escribiendo mucho tiempo sobre un tema y captar que de él no se sabe nada realmente, Golden decide indagar más sobre la cultura japonesa pero partiendo desde un punto de vista más personal; y qué más íntimo que una de sus tradiciones más respetadas y antiguas, la geisha y su forma de vida.
Por ello Golden se traslada en el año 1987 a Kyoto y comienza a entrevistar a Mineko Iwasaki, geisha nacida en los años '50 y quien habría sido vendida a los 4 años por su familia como prospecto de geisha. Mineko se habría retirado luego de hacerse famosa y rica a los 29 años.
Golden se instala en la casa de Mineko durante dos semanas y trabajando un promedio de 19 horas diarias logra delinear un personaje que será luego motivo de inspiración en su novela Una mujer Despreciada, la cual hasta 1992 había vendido mas de cuatro millones de ejemplares y se había traducido a 32 idiomas.
UNA MUJER DESPRECIADA
La novela se basa en el Japón previo a la II Guerra Mundial y muestra cómo la esclavitud infantil daba pie a una prostitución forzada. El sojusgamiento de la mujer se sostenía por un rígido sistema de castas de la cual el ser geisha era un exquisito eslabón más. Una de las ¿negociaciones? más controversiales gira alrededor de la venta al mejor postor de la virginidad de la geisha, conocida como Mizvaje. Según su historia, Mineko habría recibido 100 millones de yens por su virginidad, pagos no solo por su doncellez sino por sus habilidades como artista. Esta enorme suma de dinero se correspondía con la fama que había logrado adquirir trabajando bajo la supervisión de otra geisha -por favor no lo transcriban como chulo aún cuando por allí iría la cosa en nuestra cultura- quien actuaría como su agente ante la clase acomodada para quienes se prepara este tipo de intérprete, además de ser quien evalúa las propuestas de oferta y se encarga de arreglar la ceremonia privada del Mizvaje.
La palabra geisha significa artista, es aquella que hace de la improvisación su sello particular. A la vista del occidental, esta sociedad queda retratada en Memorias de una Geisha, con una mirada desprovista de toda piedad por la condición humana; esta ausencia de compasión se disfraza tras una serie de rituales y formas estéticas sumamente sutiles y hermosas que aún así no logran evadir la conclusión a la que cada quien quiere llegar o es capaz de discernir siguiendo los códigos morales provenientes de la cultura donde se ha formado.
HERMANOS EN CONFLICTO
La anécdota llega a nuestras latitudes como si fuera algo superfluo pero en el fondo sirve también para enmarcar la antigua confrontación china-japonesa. Esto lo deducimos porque la crítica que oímos más frecuentemente en relación a Memorias de una Geisha proviene de esas latitudes y se refiere a la idea de que los nipones se sienten ofendidos porque los actores principales escogidos para el film son chinos, lo que denotaría un desprecio hacia la raza (¿cuál raza?) nipona por parte de los norteamericanos. Aún cuando a Occidente todos los asiáticos nos parezcan iguales no lo son ni física ni políticamente hablando, por lo que debemos recordar que los chinos y japoneses son enemigos acérrimos, encontrándose enfrentados como solo los hermanos pueden hacerlo, con una rabia que no se acaba nunca producto de una rivalidad que quizás solo podría ser interpretada aproximadamente ubicándonos desde una perspectiva freudiana que nos hable del complejo de Edipo; mientras tanto la película no hace sino echarle más leña al fuego al enfrentamiento existente entre estas dos poderosas potencias que amenazan con enfrentarse no solo por los mercados potenciales que sean capaces de acaparar para ellos, sino porque habiendo tenido un solo punto de partida, un origen común, sus luchas particulares los han hecho tener visiones diametralmente opuestas en cuanto al manejo de sus diferencias ideológicas. Por un lado Japón - luego de los enfrentamientos iniciados con su ataque a Pearl Harbor que terminan con su derrota en la IIGM- pareciera haber optado por aliarse con el estilo de vida capitalista, mientras que China solo salió del sistema feudal al que estaba sometido muy recientemente, luego de la férrea conducción de Mao Tse Tung a través del comunismo. Esta diferencia los llevó a cerrar aún más sus respectivas fronteras, solo que ahora avanzan en bloque, convirtiéndose en el conocido peligro amarillo para un desprevenido Occidente que no tiene forma de calibrar lo que significa la fuerza y persistencia de la forma de vida asiática. Pero lo que tendría Mineko que decir es otra cosa, y de eso hablaremos en la próxima. 0412-996-6723


CON ESA MIRADA OBLICUA
En nuestra reseña anterior hablábamos de la película Memorias de una Geisha y de los entretelones que habrían dado lugar al éxito de taquilla en que se ha convertido, así como de la controversia que a nivel de países ha levantado. Habíamos comentado las diferencias entre Japón y China, y los orígenes de la película cuyo productor ejecutivo es Steven Spielberg.
El nombre de la geisha en quien se inspiró Arthur Golden es Mineko Iwasaki, y la exgeisha no está nada contenta con la manera como fueron presentadas sus confesiones. Mineko considera que se ha distorsionado la tradición geisha al aplicar la mirada perversa hollywoodense a un tema que solo puede ser comprendido desde una óptica cultural específica, correspondiente a una época y una forma de ver el mundo absolutamente interconectada. Al presentarse con una visión desacralizada a Occidente, todos los detalles que enaltecen este arte darían paso a la idea procaz de la venta del cuerpo a cambio de dinero. Así se dejaría de lado la dedicación al desarrollo de habilidades que solo pueden ser apreciadas si son entendidas como producto de un largo entrenamiento en lo que es el lenguaje del cuerpo; la reflexión acerca de lo que constituye el momento que pasa; la necesidad de perpetuar el presente y hacer reverencia a la tradición.
La verdad es que al ver la película por momentos olvidamos que esta fue la misma sociedad en la que surgieron los kamikazes, quienes habían sido instruidos para verse a sí mismos como flores de cerezo deshojadas por el viento en el momento en que se estrellaban contra los acorazados estadounidenses.
Al hacer referencia a la ceremonia del Mizvaje quienes han vivido esta tradición desde la misma óptica con la cual fue creada, perciben el valor del dinero como algo simbólico, un acto de honor tanto para quien lo ofrece como para quien lo recibe.
Por ello Mineko amenaza con demandar a Golden por el tratamiento que afirma haberle dado este a sus confesiones, las cuales fueron expuestas utilizando su nombre verdadero e irrespetando con ello su derecho a la privacidad. Considera que abusó de su ingenuidad al relatar parte del código secreto que manejan las geishas conocido como shuhi-gimu y se arrepiente de haber sido el vehículo de divulgación tergiversada de estas tradiciones, pero se excusa aduciendo el no haber tenido idea del enfoque que este le daría a su contenido y de la trascendencia que tendría la divulgación de las intrigas y tramoyas escondidas tras la parafernalia con la cual se maquillan, desplazan y compiten entre sí las implicadas en la forma de vida geisha.
LA SONY SALPICADA:
Una de las personas que están involucradas en el caso es el dueño de la Sony, Akio Morita, quien sería el que le presentó Mineko a Golden. Este Sony-san habría sido uno de los clientes de la exgeisha, con lo que nos queda una idea de los niveles a los que ha salpicado el enredo. Ahora Mineko siente que una institución que se originó en Kyoto en la zona de Gion y tiene 400 años de antigüedad habrá de decaer aún más al relacionársela con prostitución destinada a la clase alta. Una de las poquísimas chicas que acude actualmente a la escuela de geishas tiene 23 años y cree que ella forma parte de la última generación, ya que de 80 mil censadas en el año 1920, se redujeron a 8000 después de la II Guerra Mundial para reducirse en este momento a 250. Mineko se responsabiliza ahora de haber contribuido a la extinción de este peculiar arte cuando en realidad sus intenciones al aceptar las entrevistas con Golden no fueron sino revalorar esta tradición consistente originalmente en entrenarse para entretener a través de la conversación, la ceremonia del te, el arreglo floral, el canto, la danza y el acompañamiento con la guitarra japonesa. Todo esto destinado a hacer de ellas unas artistas cuyas presentaciones, como muestra la película, son irrepetibles por lo que de único tenía cada presentación que ellas hicieran.
VERGÜENZA NO...
Si se recuerda que en Japón la prostitución fue abolida en 1957 formalmente, la idea de relacionar la geisha con prostitución de alto nivel es ocasión de tanta vergüenza para quien ejerce este arte, que Mineko dice haber pensado hacerse el hara-hiri. En una entrevista lo expresa así al periodista: <¿Sabes lo que significa vergüenza en Japón? La única manera de que no permanezca contigo más allá de la muerte es realizando este ritual de autoinmolación, es la única forma de recuperar el honor, sin el cual ni la vida ni el más allá pueden ser soportados por alguien que tenga dignidad, el más alto valor en nuestra cultura>.
Visto así, oblicuamente, nos queda una añoranza por formas de vivir que aún cuando nos son ajenas y pueden resultarnos raras, nos hablan de una manera de percibir y actuar llena de complejas sutilezas y extraña belleza.
La venta del cuerpo, o una pequeñísima parte de él, no creo que podría definirlo, por lo tanto la palabra prostitución no creemos se aplique para nada en el caso de esta geisha, así haya participado en el Misvaje. Lo que resulta doloroso es ver como una sociedad que ha logrado tantos avances tecnológicos ha logrado imponerse en el mundo tomando como algo natural la idea de sumisión y propiciando la continuidad del régimen esclavista que aún impera, sostiene y le otorga coherencia a su forma de vida. Esto quiere decir que el relativismo cultural lo tomo pero en pequeñas dosis.
Sayonara. 0412-996.6723

NO ME ROMPAN EL ESPINAZO, POR FAVOR...(Parte I)
Así que finalmente fuiste a ver la película El Secreto de la Montaña y saliste conmovido-a. Y viste la ternura con la cual se trataban los cowboys y se te ablandó el corazón. Y escuchaste cómo se la describe como una historia de amor universal. Y estás en contra de la segregación racial, religiosa, de género. Hasta ahí estamos de acuerdo, agregando además la belleza de los paisajes que siempre resultan conmovedores. Peero... hay algo que no camina, que no me cuadra, que no me convence en esta película que podríamos traducir como La Montaña del Espinazo Roto; al llamarla de este modo estaríamos aludiendo al nombre con el cual debería ser traducida en el español arcaico que le correspondería según la época en la cual debió ser bautizada esta montaña de Wyoming. Allí tenían lugar los encuentros de los dos personajes gays que han logrado fascinar a Hollywood y un estilo de vida que pretende constituir en verdad universal situaciones particulares que solo pueden ser analizadas como casos individuales. La Montaña del Espinazo Roto me gusta más porque me permite salir de la magia artificial alrededor de la cual giran los comentarios que la preceden.
Antes de continuar debo aclarar que mi posición acerca de la homosexualidad masculina o femenina la enmarco dentro del derecho que tiene cualquier persona a vivir su preferencia sexual, siempre y cuando se respeten los derechos a disentir del resto de la comunidad en la cual se vive. A esto agregaría además que no necesitan el permiso ni la aprobación de nadie para hacer contacto con lo que sienten. Además de ello como profesional tanto de la psicología como de la sexología, me solidarizo con la idea de que este tipo de conducta es tan válida y sana como puede serlo la de quienes solamente se sienten atraídos por gente del sexo contrario. Lo cual no quiere decir que me voy a dejar seducir por el mensaje encubierto que intenta vender la película a quien se deje llevar solamente por la dulzura y sufrimiento de los personajes masculinos. Para quienes no la han visto debemos aclarar que uno de ellos se encuentra ¿traumatizado? porque cuando era pequeño su padre lo llevó hasta un lugar donde se había castrado y dejado morir desangrado a un hombre por ser homosexual. Al quedarse anclado en este recuerdo, no es capaz de asumir su preferencia por lo que oculta sus gustos sexuales, lo cual sin embargo no le impide tener relaciones con quien será la madre de sus hijos y fachada social ante una sociedad hostil y punitiva. En relación a esto cabría recordar que cualquier cosa que hagamos tiene una consecuencia y que parte del equilibrio emocional se conquista (nunca se otorga) solo a través del reconocimiento de nuestros límites y capacidades. Por ello creemos que a estas alturas de la sociedad, si alguien desea ser homosexual debe asumir su postura, salir del closet y no implicar a la mujer y a los hijos por venir utilizando la mentira y la negación de sus preferencias ya que el precio que obliga a pagar a quienes implica es demasiado alto y solo genera más hipocresía y contradicción, desamor en fin. Me siento llamada a escribir sobre este tema sabiendo que voy a levantar ronchas, pero creo que quien escribe tiene la responsabilidad de ser honesto y reflexivo acerca de lo que lo rodea, sino más valdría que guardara sus garrapateos para sí mismo o para sus amistades más cercanas. Digo esto porque últimamente han salido una serie de películas muy tendenciosas y no veo que sobre ello se hable con un mínimo de intención reflexiva. La mayoría de los comentarios se queda en la superficie y el derecho a disentir se reduce en el caso que nos ocupa a afirmar "voy o no voy a ver la película porque me gustan o porque detesto a los gays". Con esta actitud lo que se hace es enterrar la cabeza como el avestruz y en el caso de aquellas personas que sean cabeza de familia, propiciar el silencio, la mojigatería o el prejuicio ante temas tan actuales como el de la misoginia, chauvinismo, discriminación sexual, de género, etc.
No podemos olvidar que estamos viviendo épocas en las cuales los medios pueden hacernos emocionar y dirigir nuestras actitudes en la dirección que les da la gana, ya que la veracidad con la cual untan sus enlatados son tan convincentes que nos pueden atragantar con toda la basura que les de la gana vender. Volviendo a la película recuerdo que hace algún tiempo leí que debido al prejuicio en contra de la homosexualidad y todas las otras formas alternativas de vivir la sexualidad, los directamente afectados en Estados Unidos por la discriminación con la cual se los trataba se habían reunido para revisar la situación y ponerle un correctivo; como quiera que las minorías sexuales están presentes en todos los sectores de la sociedad y había que abarcar el mayor universo posible con el mínimo de esfuerzo, el compromiso se centró en la idea de propiciar la aparición de programas de televisión y películas que dieran a conocer más de cerca el estilo sano de vida alternativo; a partir de ese momento y respetando leyes aprobadas en los Estados Unidos que propician la no discriminación sexual, se han realizado series televisivas, películas, etc, que permiten la familiarización con este sector de la sociedad; solo que cuando se presentan como producto de exportación no vienen acompañados del paquete de leyes que existe en su país de origen, por lo que los foros y revisiones que constantemente los acompañan en salones de clases, asociaciones civiles y otras formas de análisis grupal propiciados por la misma sociedad que los ha generado, brillan por su ausencia en otros países entre los que se cuenta nuestro país. Debido a la carencia de mecanismos organizados que permitan la adecuada lectura de tales producciones, el espectador engulle todos los mensajes sin ninguna posibilidad de reflexionar acerca de lo que le fue presentado.

NO ME ROMPAN EL ESPINAZO, POR FAVOR... (PARTE II)
En nuestro artículo anterior nos referíamos a la película El Secreto de la Montaña, ganadora de tres Oscares en la entrega No. 78 de los premios hollywoodenses. Pensamos que la traducción literal sería algo así como La montaña del Espinazo Roto, ya que nos encanta con una magia artificial y nos envuelve con mensajes mezclados, entre los cuales encontramos en primer plano el sano derecho a vivir la diversidad sexual. En segundo plano se nos muestran los personajes femeninos y el estilo de vida gay de una manera folletinesca y proselitista, desvirtuada.
Por este manejo edulcorado y tendencioso de temas tan trascendentes -que atañen no solo a dos individuos que viven su homosexualidad a escondidas sino que por extensión cuestionan la forma de vida del heterosexual y los valores sobre los que se sustenta la sociedad, aún admitiendo toda su carga de omisiones e injusticias- es que planteamos que de manera perentoria se realicen campañas de concientización acerca de los mensajes que se propugnan no solo en este film, sino en los otros que han venido en el mismo barco del Oscar, entre ellos Crash. A través de foros que propicien la revisión de estos mensajes se podría redimensionar con una visión crítica, no censuradora o pacata, los distintos mensajes sobre la diversidad que nos llegan, ya que la gran masa a quien van dirigidos no está preparada para su adecuado manejo selectivo; por el contrario, ocurre como con esta película, que encontramos un doble mensaje: uno explícito (con el cual nos hacemos solidarios) dirigido a sensibilizar hacia la necesidad de aceptar el derecho a la diversidad de gusto sexual; por el otro, la divulgación de una imagen de la mujer y la familia distorsionada por la causa que se intenta promocionar, en este caso la forma de vida gay. Por ello al ver la película nos quedan piezas que no encajan unas con las otras, y nos vamos por el lado que nos es más cómodo estéticamente hablando. Rehuimos el análisis porque es doloroso, preferimos callar y asentir al supuesto mensaje principal porque no da tiempo para aclarar que no somos antigay ni trogloditas. Por supuesto que eso de que a estas alturas estén matando, torturando o mutilando a quienes no son heterosexuales es digno del mayor oprobio y bien vale la pena educar a la colectividad acerca de las necesidades y derechos de quienes tienen una forma de vida distinta desde el punto de vista sexual. La incongruencia emerge cuando tocamos fondo y nos enfrentamos con que hemos sido manipulados, cuando nos damos cuenta que nos han enternecido para dejarnos mansitos en nuestro propio terreno, que es justamente el que nos urge a explicitar nuestras convicciones y defender nuestro modo de vida; es el mismo problema que emerge cuando quienes se sienten discriminados utilizan todo el poder de seducción que está a su alcance para discriminar y deformar la manera de representar a quienes los han victimizado y que necesitan alejar de sí porque lo identifican como el enemigo a vencer; por ello el desprecio del chauvinista gay (no de todo gay) por la mujer, presente en este film. Por ello se vende la idea de que la única forma de ser comprendido es teniendo relaciones con gente del mismo sexo o manipulando las situaciones a fin de presentar la forma de vida heterosexual como aburrida y estereotipada; además de propiciar un giro en la sociedad que tenga como consecuencia, entre otras cosas, una visión en la cual el tener hijos con una mujer es un patrón que indica ser un retrógrado social.
Todo este discurso viene al caso porque hacia allá apunta la peliculita esta tan cacareada, la cual no tiene nada de inocente sino que viene con una carga ideológica nada casual; en efecto, si nos fijamos bien en la manera como está representada la mujer en la película El Secreto de la Montaña, nos encontraremos con que todas las mujeres adultas con las cuales se relacionan los dulces vaqueros son unas bichas descorazonadas y ordinarias, abusadoras, enrolladas, paranoicas y malhumoradas. Yo me pregunto quién no se va a poner así cuando descubres que te están usando de tapa para poder tener el chivo y el mecate, quién no va a poner el grito en el cielo si descubre a su lindo maridito amapuchándose en las escaleras con el tipazo con quien supuestamente se va casi desde que lo conoce a pescar una vez al año en las bellísimas montañas de Wyoming. Una de las preguntas que le hace la hijita al dulce vaquero es por qué si él va a pescar, nunca trae a la casa ni un solo bichito pescado. No me quiero poner cínica porque esa es una poción que también tiene sus límites y está terminando la semana: no quiero atormentar a mis queridos lectores con una sobredosis de realidad ni mucho menos abogar por ir en contra de las diferencias sexuales, pero por favor, no me rompan el espinazo sumándose al coro de voces que ha dejado el corazón en el secreto a voces que guarda ese tipo de montaña: produzcamos nosotros mejores películas donde -entre otras cosas- se presenten imágenes de lo femenino no solamente como algo atractivo, amoroso, valioso y divertido, sino también reflejemos los valores que el estilo de vida heterosexual promete, aún cuando la rutina y el aburrimiento conspiren en contra de la pareja. Chao: 0412-996.6723

****************************

Sexo, muerte y escritura o El libro de cabecera*
(The pillow book, Gb/Francia-Holanda 1995, 126') Director: Peter Greenaway. Con Vivian Wu, Ewan McGregor, Yoshi Oida, Ken Ogata.Fotografía: Sacha Vierni.

Siguiendo la terrible narración verídica mostrada en el film El Imperio de los Sentidos y su inefable deseo de absoluto utilizando como vía de ascesis tanto el arte como la sexualidad, el erotismo y la muerte, se nos inicia una vez mas en una visión del mundo oriental con esta frase:

Cuando Dios hizo su creación de roja arcilla..

.El pincel se desliza libre, húmedo, cargado de tinta roja, negra o dorada: no se derrama. Se presiente la tensión concentrada y la maestría del calígrafo. Solo que el pergamino está representado por las mejillas lisas de Nagiko, pequeña hija de Ogata: cada cumpleaños realiza un ritual de inscribirle en tinta, a manera de tatuaje efímero las palabras sagradas relacionadas con la creación. Continúa el ritual de demarcación psíquica y sensual de Nagiko con las siguientes palabras:

...le dió nombre a sus mejillas
a su frente
y a su sexo...

De esta manera Peter Greenaway nos conduce a esa magnífica creación fílmica llamada The Pillow Book, inspirada en el diario homónimo de Sei Shonagon -cortesana china del siglo X- y nos permite accesar a la costumbre milenaria de inscribir en el cuerpo las plegarias mas sagradas y los deseos mas ocultos. El diario de Sei Shonagon le era leído a Nagiko desde pequeña, por lo que noche a noche se veía moldeada por una sensibilidad literaria que luego iría derivando hacia la piel como envoltura del cuerpo y vehículo de ascesis erótico-mística. Sei-Shonagon afirmaría en su diario, mas de diez siglos atrás: Los placeres de la carne y el de los libros: de ambos pude siempre disfrutar.
Realizando su propia versión de sus iniciadores, Nagiko se hace calígrafa luego de haber usado su piel como pergamino. Su vehículo de venganza contra el editor que extorsionaba a su padre y luego a su amante (McGregor), también escritor, serán los cuerpos de 13 modelos, a los que utilizará a manera de libros. La sensibilidad estética y morbosa del editor (Oida) hará el resto y será su perdición, pero será también el único capaz de apreciar y seguir la sofisticación intelectual y artística de Nagiko, cerrándose entre ellos dos el cerco sado-masoquista en el que giran los personajes que se acerquen a estos dos contendores de la forma y del espíritu.
La trama nos remite a ese mundo oriental al que solo podemos atisbar a través de sus creadores más exquisitos, sean literarios o visuales y en los cuales convergen en diálogo perpetuo el impulso de vida y el deseo de muerte. Las imágenes del film se suceden a una velocidad vertiginosa, con un estilo muy de finales de los '90. Una trama se comprime dentro de otra, se representa a través del gran recuadro de la pantalla y allí dentro se inscribe otro cuadro a manera de ideograma chino.
En astrología la división del círculo zodiacal en doce casas, asigna lecturas particulares a cada una de ellas, siendo representaciones simbólicas de todas las áreas de nuestra vida, física, psíquica, espiritual. La Casa VIII es la casa regida naturalmente por el signo de Escorpio. Es la casa de la sexualidad, los rituales y la magia, así como de la muerte. Si recordamos que entre los franceses, una de las maneras de llamar el orgasmo es la pequeña muerte, podemos ver cómo esta película puede ser descrita según el argot astrológico así: Es pura Casa VIII. De esta manera se resumiría una temática que implica sexo, muerte, drogas y rituales. Además de estas asociaciones, al analizar el carácter escorpiano, debemos pensar que el regente de Escorpio es Plutón, el dios de los avernos, el mismo que rapta a la hija de Deméter, su sobrina Proserpina -y la hace su reina en el inframundo. Desde allí, constituyéndose esta amalgama de imágenes en una fuente propicia para caracterizar los procesos escorpianos de representar el poder tras el poder, podemos entender a personajes nuestros, como Carlos Andrés Pérez. Como él, los héroes y arquetipos simbólicos del tipo Casa VIII atraen sobre sí energías de ñprocesos claves para la definición de grandes ciclos de la sociedad, en los cuales conviven la necesidad de profundos cambios con la avaricia desmedida, la traición y las conductas y actitudes extremas.
Volviendo al film y asociándolo con lo escorpiano por la combinación sexo-poder-muerte, vemos el cadáver del amante de Nagiko cuando su piel es seccionada en medio de fugaces escenas muy depuradas estéticamente que muestran masturbaciones necrofílicas, entre otras delicias muy al estilo del cine dark-japonés; así revela toda la oscuridad que puede contener esa fuerza magnífica que constituye el sexo, el cual se torna en contra nuestra cuando nos habla el lenguaje de la destrucción. Recordemos que el sexo es una de las fuerzas instintivas mas fuertes dentro de las cuales nos movemos y que sus aguas pueden ser tanto cálidas como gélidas o putrefactas. Estos tres tipos de agua se corresponden a su vez con los signos del zodíaco marcados por el elemento agua, a saber, Cáncer, Piscis y Escorpio respectivamente.
Nos viene a la mente la pequeña Nagiko, retirando sus negros cabellos de su frágil nuca, mientras inclina la cabeza en señal de entrega inocente. El padre continuará su labor de inscribirle textos en la cara y la nuca.
Así permanece el alma de la pequeña, virgen por siempre, aún en su promiscuidad, siendo de todos y para todos. Se erigirá primero en víctima, luego en victimaria para cumplir con el sagrado ritual perpetrado desde siempre por las vestales del templo: no entregarse a través de múltiples entregas objetales mas no afectivas. De esta manera cumpliría con la definición de virginidad en su sentido más estricto: virgen es aquella mujer que no se somete a hombre alguno, puesto que ya está su alma comprometida con el más alto ideal, vale decir, está casada con Dios.

*******************

Saturday, March 25, 2006

RELACIONES DE PAREJA: Artículos de Prensa

¿ERES AMANDRILADO O AMORROCOYADO?
Un mandril macho bosteza en el colmo del fastidio, dejando ver sus enormes colmillos mientras sostiene contra su pecho un mandrilito. Sentado en una piedra mira de un lado a otro mientras las hembras se le acercan colocándole el rabo contra la nariz en señal de intento de seducción. El olfatea pero mueve su cara hacia el otro lado cuando el desfile se vuelve muy intenso: pareciera buscar con la mirada a la madre del pequeño, su amada. Esta se encuentra ocupada ubicando la comida, ha puesto a prueba a su enamorado, eso sí, al estilo mandril: esta es una sociedad matriarcal, es ella la que manda y él quien obedece, mientras deambula en solitario y lanza miradas de anhelo hacia el grupo de tiranas féminas que conforman la manada principal. Solo una vez que logre convencerla a ella, su escogida, de que es capaz de cuidarle la cría no necesariamente suya, subirá de estatus y se convertirá en ciudadano de primera categoría. En otro grupo también femenino, la hembra es tan masculina que nace con una fortísima carga de testosterona, tanto que posee pene, aunque solo es para mostrarlo. Se trata de la sociedad de las hienas, son tan violentas - que cuando nacen gemelas- si las condiciones de subsistencia están difíciles, se atacan inmediatamente intentando eliminarse. Esta reacción se llama Lucha en la Cuna, es una de las más agresivas en todas las especies, ya que inclusive la madre estimula la destrucción entre las pequeñas. Por si estos casos fueran poco ilustrativos de la fuerza con la cual algunas especies dotan a sus hembras, esperen oír estos otros: existen casos en los cuales la selección natural les permite a las madres manipular - aún no se sabe a través de qué mecanismo- el sexo de la cría. De jóvenes solo producen hembras, garantizando con ello la supervivencia del grupo. Es al final de sus días que pare dos machos, para garantizar la reproducción. Son los canguros, quizás debíamos decir las canguras, dadas sus características centradas en el poder de la madre. Pero si recordamos cómo se lucen los pavos reales machos quienes son los más bellos de la especie, podremos irnos acercando a la razón por la que hablamos de estos ¿extraños? casos. Y es que como siempre, tenemos una carta bajo la manga, dirigida al enganche y movimiento neuronal de quien nos lee: nos gusta que participen en la saga que garantiza la supervivencia de la especie: la identificación y ampliación de la conciencia acerca de qué es lo que está detrás de la sexualidad, qué motores intentamos activar, qué volumen decidimos bajar, qué fragancia dejamos esparcir cuando de seducir se trata. Ya, ¿se ubicaron? ¿Están inquietos y no meditabundos sino divertidos? Okey, estamos en sintonía.
¿QUÉ TIPO DE SEDUCTOR/A ERES?
Estoy convencida de que algunos de nosotros funcionamos como los mandriles: son las mujeres que se buscan un hombre con una paciencia del tamaño del Avila, que sepa cocinar y amar bien mientras ellas se dedican a hacer los reales. A este tipo de pareja, no los convence la igualdad entre los sexos: solo desean que el se quede en casa mientras la doña se va de caza. Eso sí, que cuando los niñitos lleguen del colegio buscados por él, hagan sus tareas y ella entre por la puerta y los encuentre perfumaditos y si es posible acostados y bien arropados. Todos los esfuerzos que se realicen para cumplir este ideal serán pocos. Así, el hombre abandonará a sus amigos y se dedicará a llenar su tiempo libre viendo programas de TV en los que se preparan deliciosos manjares. De humor siempre estable sabrá dar masajes deliciosos, por lo que será una maravilla para la mujer que no tiene tiempo para comprarse cremas: él las escogerá encantado de la vida. Y no será gay.
En el caso de la mujer hiena, su apetito sexual la convertirá en una devoradora de hombres preocupada solo por competir y hacer negocios, uno tras otro. Los hombres no serán sino escaleras en sus caminos por los que hundirán los tacones filosos de sus zapatos sin importar si tiene lumbago o cualquier vértebra dislocada. No le importará comer frío de la nevera ni tener un hombre en casa. Con el hotel basta. Casi siempre reproducen solo hijas. A los hijos los castran emocionalmente, solo saben decir sí mi amor. Casi siempre son de piernas delgadas y grandes caderas y senos. Su sonrisa hienística las delata, así como los malos modales en la mesa. No les gusta perfumarse, prefieren el olor natural en todo. Se visten con trajes taller color tierra.
La mamá canguro es la de la novela de las 10, la típica Mamushka que llega a acostarse con sus hijos en la misma cama y controla a través de la comida y el amor. Forman corporaciones familiares y pueden pasar por largas épocas de no-celo hasta que vuelve a sentir las oleadas feromónicas y allí se fregó todo el mundo: la búsqueda de su nuevo consorte se les convierte en una obsesión, la cual comparte con el Mamushko escogido. Casi siempre son chiquitas y los hombres grandotes: su estilo de atontarlo consiste en mandarlos constantemente, embotándoles los sentidos para no dejarlos pensar por sí mismos. Ellos despiertan del sueño Mamushka por lo general cuando es muy tarde, entonces tratan de desquitarse buscando una réplica de la anterior, pero jovencita.
La mujer pavo-real es la que le compra al hombre el perfume, la ropa, le mete las camisas en cloro y plancha, plancha y plancha; después va y le corta las uñas y se las lima. Mientras tanto ella se encarga de engordar, vestirse mal y mirar con tristeza cómo su pavo real expande las plumas ante otra igualmente pava-real, en un despliegue hedónico que da auténticas náuseas al que descubre el juego. Nos faltan algunas categorías pero en la otra seguimos con los morrocoyes, el ciervo rojo y otras varias. Para comunicarnos: 0412-996.6723

DE MORROCOYES Y OTRAS ESPECIES
En el artículo anterior hablábamos de otras especies animales, como las hienas, los canguros, el pavo real y los mandriles. Reflexionábamos acerca de sus técnicas de seducción y de cómo los seres humanos muchas veces incorporamos dentro de nuestro repertorio sexual muchas de estas conductas, tal vez restos atávicos de lo que una vez fuimos.
No hablamos antes de la sociedad del ciervo rojo porque nos cae mal: son patriarcales al estilo de los que redactaron la ley contra la infidelidad en nuestro país; continuando con el ciervo rojo: polígamos, encierran a sus mujeres en ghettos mientras corretean a las otras, enfrascándose en luchas para las que utilizan sus cornamentas enarboladas como arbolitos de navidad pobre. Dejan a sus rivales acomplejados tal y como lo hacen los morrocoyes, quienes atacan al contrincante con unas puyas que tienen bajo el caparazón y al conseguir voltearlos patas arriba, los inutilizan para dedicarse a fecundar a la hembra, quien feliz lanza alaridos de amor al ratificar que su prole ha conseguido un excelente donador de esperma. Recuerdan a las parejas en las cuales el equilibrio está basado en el coqueteo constante de la mujer ligera de cascos casada con el marido celoso, el cual descarga su adrenalina en cuanto rival existente o imaginario se le atraviesa. El ritual se desarrolla así: la parejita llega a una fiesta, a los pocos segundos cada uno anda por su lado. Ella, copa en mano, mira a través del cristal su próxima víctima, a la que seduce hasta lograr que venga a servirle otro drink. Una vez que está bien emocionado, ella descubre la mirada de su marido en la distancia y haciéndole un gesto lo hala hasta donde ella se encuentra, asediada por un fresco una vez más. El marido se aproxima y saluda con un apretón de manos que le corta la respiración al otro, quien confundido no entiende lo que ocurre mientras la dama se desliza dejando su estela de perfume hasta que logra ubicar su siguiente víctima: ella y su marido tendrán más tarde una loca noche de pasión, sazonada por la celopatía y la histeria.
Está visto que los animales no constituyen un conglomerado aburrido, hay de todo, como entre la sociedad del lobo blanco, cuya pareja líder llamada Alpha está constituida por los mejores dotados de la camada; son tan apegados a sí mismos y a sus apetitos sexuales que solo ellos pueden tener relaciones, los demás pueden mirar. Aquel que desee expresarse sexualmente debe abandonar la manada o enfrentar a la pareja; así sus posibilidades de sobrevivencia se reducen a un mínimo por lo que generalmente optan por largarse si no desean formar parte del grupo de voyeurs obligados. Son como las parejas integradas por chicos y chicas 10 que creen que el mundo gira alrededor de su perfección y que los feos o las chicas que no son 90-60-90 no pueden disfrutar de sus cuerpos rechonchitos o arrugaditos.
Poco a poco nos hemos ido deslizando hasta las especies más bajas, por ello es mejor detenernos antes de hablar de la famosa araña, la eterna viuda o de las temibles tenazas con las que se enfrentan los escorpiones, reyes de la noche, similares a las asociaciones o clubes sadomasoquistas que tanto abundan en los EU. Solo diré que aparentemente en estos grupos humanos se da una inversión de valores cuando se encuentran a la luz del día: parece ser que son seres tranquilos y apacibles, muy amables con sus parejas. Solo que al caer la noche y vestirse de negro se apoderan del látigo que no usaron en el día y lo sueltan en la sordidez de sus apetencias.
Estoy segura de no exagerar al hacer estas transposiciones de la sociedad animal a la humana: todos llevamos una tipología inscrita en nuestros genes, haciéndonos inclinar por un estilo de seducción dependiendo de cuáles sean nuestros valores personales. ¿En qué tipo te ubicas tú? Yo estoy aún intentando entender el mío, he pasado por varias etapas.
No deseamos cerrar este espacio sin antes hacerles saber que nos han hecho varias propuestas, una de ellas indecente: un grupo de mujeres desean ir veladas a protestar por la ley en contra de la infidelidad, discriminatoria hacia nosotras una vez más. Desean que las acompañe como luchadora a favor de los derechos de las minorías. No creo que lo seamos, me refiero a minoría. Lo que sí creo es que así nos consideran, nos tratan y nos autodiscriminamos. Las Mujeres X Aseguran que de dar la cara corren el riesgo de ser identificadas por sus maridos, quienes las conminarían a revelar por qué les atañe esa ley.
¿Hasta cuándo tendremos que sufrir nosotras, el sexo fuerte disfrazado de débil, el peso de la hipocresía de esta sociedad?
Y abriendo otros espacios que nos reconectan con lo natural: no somos nosotros los únicos que nos inspiramos en las maravillas del reino animal para entendernos mejor: en India hace muchísimo tiempo apareció un libro llamado el Ananga-Ranga, dedicado a las compatibilidades sexuales de las parejas dependiendo de la anatomía. Solo que la compararon con la de los animales. Quedamos pendientes, nuestros teléfonos: 0412-996.6723

ENTRE INFIELES TE VEAS
Por Elizabeth Pazos*
Psicóloga Clínica-Sexóloga

Durante las II Jornadas Científicas de la Sociedad Venezolana de Sexología Médica celebradas recientemente en Caracas, fuimos invitados por el Dr. Fernando Bianco y tuvimos la oportunidad de revisar los últimos avances terapéuticos en Sexualidad Femenina; también escuchamos ponencias acerca del tema de la infidelidad, considerándose las ventajas y desventajas que esta conducta puede tener en la relación de pareja. Demás está decir que hay quien defiende la infidelidad, señalando que fomenta la autoafirmación del individuo mientras que la fidelidad secuestra la sexualidad; otros consideran el hecho de mentirle a la pareja un factor determinante, propiciador de la deshonestidad y manipulación, lo cual justificaría la abstención de dicha tentación; estos últimos basan su argumentación en la idea de que la confianza debe ser un factor ineludible entre quienes se encuentran comprometidos en lo que debería ser un viaje de vida que al ser propuesto como experiencia de conjunto, debería corresponderse con especificaciones claras y compartidas o por lo menos avisadas, acerca de las posibilidades de incluir una tercera o cuarta persona en el boleto que se sella delante del juez, llamado usualmente matrimonio o en su defecto, vida en común o arrejunte.Escuchando las ponencias tenía la sensación de que esta diatriba está más allá de su justificación intelectual, ya que existen suficientes argumentos de peso tanto para ser infiel como para no serlo y en última instancia lo que probablemente privará sobre la razón van a ser una serie de factores como los que deseo mencionar -ligeramente- por cuestiones de espacio. Una de ellas tiene que ver con el género de la persona, ya que hasta hace poco existía mayor número de hombres infieles que mujeres, índice que tiende a alterarse desde que la fémina aplicó las ventajas del disimulo a las lides amorosas y adoptó el desenfado con el cual los hombres se han deshecho de las partes más complejas del amor, quedándose con los beneficios de la relación estable sin dejar de echar su canita al aire de vez en cuando. Recuerdo un paciente infiel impenitente que me dijo cuando le pregunté qué pensaría él de su esposa si esta le aplicaba su misma medicina, basada en la idea de . El hombre soltó una carcajada y me dijo muy seguro de sí mismo: . La experiencia terapéutica me indica -lamentablemente para nuestra capacidad de montar cacho psicopático, sin sentimiento de culpa- que este hombre tiene razón. He tenido pocas veces en consulta mujeres que son infieles seriales, por convicción, confesas. Una de ellas tenía tres parejas, y le era fiel a los tres, a su modo, claro está. Pero el desarrollo de este tema, desde el punto de vista heterosexual, no universal sino circunscrito a nuestra cultura occidental, cristiana, no pagana, voy a tener que continuarlo para nuestro próximo encuentro

INFIDELIDAD FEMENINA: ¿ADELANTO O ATRASO?
Por Elizabeth Pazos
Psicóloga Clínica-Sexóloga
En nuestro último artículo hacíamos mención a una mujer que habíamos conocido en consulta y cuya solicitud de ayuda terapéutica residía en el hecho no de que carecía de pareja o que esta la engañaba, como hasta hace poco era frecuente; nuestra valiente y conflictuada mujer estaba íntimamente relacionada con tres hombres a la vez. Algunos machistas dirían: ¡qué descarada, eso lo que es una prostituta!; alguna feminista ultrosa tal vez gritaría: ¡al fin han sonado las campanas de la libertad para nosotras! Pues ni lo uno ni lo otro constituían su conflicto, ¿Su drama? Agárrense de la silla, que es en serio: uno de ellos, el que conocía de sus relaciones con los otros dos, deseaba formalizar su relación con ella, es decir casarse.

El meollo de la cuestión era que esto le producía un tremendo desequilibrio interior a nuestra dama, ya que con cada uno de sus hombres había llegado a establecer un pacto de fidelidad, mejor dicho de solidaridad interior y al serle requerida la exclusiva, no temía por su libertad sino pensaba que no iba a poder cumplirle a los otros como se había habituado a hacerlo. Según ella, cada una de sus parejas había sido importante en su vida, cada uno la había ayudado a superarse en su camino de niña huérfana, y cada uno de ellos habían sido más que parejas, padres y compañeros de angustias.
¿PAREJA O PADRE SUSTITUTO?
No se me desilusionen viendo solamente la cara rosa de la historia: no olviden que este pequeño recuento no es sino el producto final de muchas consultas que le permitieron a nuestra chica darle a cada uno de sus personajes sexuales el lugar que realmente cumplían en su vida, que en el fondo no tenían un cien por ciento de importancia desde el punto de vista sexual, sino que representaban anclajes psíquicos muy viejos que le otorgaban la seguridad emocional de la que siempre había carecido. Visto así, este caso se puede comprender como un drama humano más, y no como una actitud egoísta e insidiosa que la lleva a relacionarse con el otro buscando únicamente su placer sin importarle a quién se lleva por delante. Y este es justamente el tema alrededor del cual gira el escándalo que se arma las veces que se habla de la infidelidad femenina, como si fuera algo nuevo en la historia de la humanidad, como si fuera una aberración de la sociedad contemporánea y no un derecho, una salida o una circunstancia por las que las mujeres, nada más y nada menos que el 50% de la población mundial, pasan o mejor dicho, pasamos. Y es que los seres humanos somos expertos en negar aquello que nos duele, saltando prestos a lanzar la primera piedra ante lo que nos amenaza, lo que nos asusta justamente porque sabemos dentro de nosotros que esa persona que nos escandaliza podemos ser nosotros mismos; el otro negado representa la parte de nuestra sombra con la que no deseamos, soportamos ni admitimos que tenemos ningún tipo de vínculo. Es como el familiar pobre, el que siempre le va mal en los negocios, el pavoso, del que queremos huir porque ¡ esa vaina se pega!
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
En todo caso y volviendo a la infidelidad de la mujer, recordemos que para ser infiel se necesita una contrapartida y por lo general se es infiel con un hombre. Entonces hablaríamos de deslealtad compartida, no podemos afincarnos en un género y escandalizarnos de su incapacidad para mantener vivo un voto que por lo demás necesita revisión. Y es que el matrimonio como tal es una de las instituciones más viejas que se conocen cuyos estatutos continúan inmodificados, pretendemos que algo que fue concebido para darle sentido de estabilidad al Estado, para enaltecer el espíritu de quienes se involucran en el acto sexual y para preservar la familia, permanezca igual a lo largo de los siglos, con los ojos cerrados a los cambios que tanto el hombre como la mujer van dando. Para ser más específicos ¿quién desearía ser tratado con los mismos avances terapéuticos de la Edad Media en nuestra época? Solamente los Amish de Nueva Inglaterra andan todavía en carruajes del siglo XIX porque decidieron que los adelantos de la civilización corrompen. Este grupo de disidentes holandeses emigró a Estados Unidos a finales del siglo XIX huyendo de las persecuciones religiosas y optaron por no incorporar ningún otro invento tecnológico aparte de los que ya conocían, decidiéndose por un sistema de vida de gran funcionalidad según sus propios preceptos religiosos y valores centrados en la honestidad, vida comunitaria y sexo de prueba, entre otras cosas. Esto quiere decir que cuando tienen una hija casadera, pintan la reja de la casa de un color determinado para indicar que se admiten pretendientes. En la ventana del cuarto de la chica se coloca una escalera por donde el novio sube durante la noche y luego de una cierta vida en común es que se decide si el matrimonio va o no. Bien por los Amish, ¿cierto? Porque no podemos olvidar que lo único que diferencia un matrimonio de un par de buenos amigos es el sexo compartido, y esto es justamente lo que provoca la infidelidad, el apagón de la cama. Llegados a este punto me imagino que están pensando ¿hacia dónde nos quieren llevar con estos razonamientos y comparaciones? Pues hacia la apertura mental que debe caracterizar al revolucionario, y decir revolución es decir no al fijismo, al predeterminismo No desechamos totalmente las decisiones de los casos comentados, pero tampoco las apoyamos a ultranza. Creemos que todo lo que existe amerita revisión y hay muchas infidelidades que han permitido renovar votos y redefinir rutas de navegación, no solo en el sexo. Hasta la próxima.
verdadesintimas@yahoo.com

DE SWINGERS Y FANTASÍAS SEXUALES

Estoy divorciándome. ¿Por qué? Ella me engañó. ¿De qué manera, qué pasaba entre ustedes o mejor dicho qué no pasaba? Cuando teníamos relaciones me dijo que me tenía una sorpresa, que había cumplido mi fantasía. ¿Y esa era cual? Pues le dije que me imaginaba que ella tenía relaciones con otro hombre y que eso me excitaba sexualmente.
Este diálogo es casi textual, con sus variantes individuales reproduce varias situaciones terapéuticas similares en las cuales nos hemos visto involucrados en calidad de sexólogos: un hombre comparte sus fantasías eróticas con su pareja o esposa y esta, de tanto oírlas, decide cumplirlas y compartirlas posteriormente con él. El resultado: divorcio por infidelidad. La mujer, convicta y confesa no sabe qué hacer, ella solo hizo lo que él durante años le había confesado que le gustaba. Quiso complacerlo y gozarlo a su vez.
No te asombres o escandalices, son casos que se dan con más frecuencia de lo que imaginas, especialmente ahora que existe la moda del intercambio de parejas o swinging, para lo cual existen múltiples estrategias de encuentros que permiten mantener la confidencialidad y otorgan un mínimo de seguridad. ¿Quiénes son o participan en estos encuentros? Matrimonios aburridos, curiosos, profesionales del sexo que cobran por ello o habitués, gente común y corriente en fin, que desea cumplir sus fantasías sexuales pensando que estas van a contribuir al acercamiento de la pareja y facilitar la curiosidad por nuevas experiencias. La idea de que la pareja sepa de estos encuentros y participe o no activamente durante ellos pareciera dejar satisfecha la parte de fidelidad que quedaría al margen de no saber el otro o la otra de tales actividades, a las que por lo general se acude preservando el anonimato por causas evidentes.
El planteamiento inicial parece inofensivo, ya que parecería que lo que se propicia es el ejercer un derecho a la libre sexualidad y disfrute del cuerpo sin que se esté arriesgando nada importante. El detalle es que una cosa es lo racional y otra lo emocional, la manera como la persona reacciona luego de haber participado en una experiencia que viola principios de exclusividad sobre los cuales se había constituído el contrato de pareja, sea este de tipo legal o puramente afectivo. Tenemos que acudir a estadísticas realizadas en otros países para referirnos a lo que indica la experiencia de quienes han participado en estos grupos: por lo general es inofensivo si se trata solo de una experiencia aislada y los involucrados no tienen una relación afectiva comprometida. Parece que el hecho de ver en acción a una persona importante a nivel emocional, que puede ser el padre o la madre de sus hijos teniendo relaciones sexuales con otro u otros no es un espectáculo que la mayor parte de los seres humanos estamos capacitados para disfrutar en la realidad, es decir, una cosa es la fantasía y otra la práctica, la rutina diaria, la memoria y el volver a vivenciar a través de criterios como responsabilidad y exclusividad un hecho tan importante para la relación de pareja como lo es el sexo. En una película acerca de la vida de Anaís Nin y Henry Miller, la famosa pareja que escribió cuentos eróticos para un ávido erotómano que les pagaba por cada historia, se narra un comentario que le hace un amante casual a Anaís. En el momento de desenfreno sexual un primo le dice a Anaís que si ella continúa viviendo el sexo solo a través de la transgresión va a llegar un momento en que los placeres eróticos sencillos no le van a ser suficientes y va a tener necesidad de buscar episodios cada vez más intensos que van a terminar por convertirla en una adicta a la sexualidad devenida en enfermedad. Aquí estamos completamente de acuerdo con este planteamiento ya que deja de cumplir su función de otorgar placer para convertirse en un mecanismo sustitutivo de otras insatisfacciones personales. El sexo es una fuerza instintiva que hay que saber controlar, y en eso han fallado nuestros programas de divulgación sexual, orientados a hablar sobre sexo y a liberarnos de nuestros prejuicios, como tal limitantes. El problema es que no se nos educa sexualmente en el sentido de orientar esta fuerza tan intensa hacia su adecuado disfrute comentando a la vez las consecuencias prácticas que tienen el abuso y disfrute excesivo, ilimitado, el cual puede actuar como cualquier droga, nublando nuestra capacidad de relacionarnos sanamente; los programas de educación sexual deben ayudarnos a seleccionar las experiencias que una vez satisfechas no nos suman en contradicciones internas irreparables ni amenacen relaciones de compromiso con el otro y con la idea que tiene uno acerca de sí mismo. Una vez me preguntaron cual sería el límite de experiencias recomendable: yo creo que el criterio de selección debe ser igual a cualquier experiencia que pueda cuestionar de fondo nuestros valores. ¿Una forma práctica de explicarlo? No hacer nada de lo cual tuvieras que avergonzarte ante ti mismo y ante las personas que son importantes en tu vida. ¿Posición moralista? Sí, mas no pacata o hipócrita ¿por qué no aceptar que también existe la necesidad de un marco de referencia personal, por qué no admitir que el ser humano no está hecho para aceptarlo todo? Tanto la ética como la moral son necesarias también en el terreno de lo sexual y ellas sí que saben estar siempre más allá del bien y del mal. No debemos avergonzarnos de nuestros miedos o limitaciones, el miedo sano funciona como una protección y un derecho que nos llama a detenernos ante eso que se llama tentación y que puede ser muchas veces nuestra perdición emocional. Una definición del mal que me parece suficiente: Es aquello que me aleja de mi centro, empobreciéndome. Hasta la próxima. Mi celular: 0412-996.6723


* *** *** *** *** *** ****

DE POLIGAMIAS Y MARIPOSAS CHINAS


La ola mediática que continuamente atenta contra la escasa paz que nos queda a los venezolanos ha lanzado un severo ataque a la tranquilidad íntima de nuestros compatriotas: científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota han descubierto un tipo de ceguera que podría estar relacionada en algunos pacientes con el consumo de Viagra, la popular píldora para la disfunción eréctil lanzada por Pfizer en 1998. No se confundan, es algo distinto al ya conocido efecto que tiene sobre los conos, responsables de distinguir el color en el ojo. Al alterar su función provoca una visión azulada en algunos consumidores.
Luego de estas noticias el desencanto y angustia amenaza con enroscarse en los tobillos de los consumidores e intenta subir más arriba, sin importar las declaraciones de los laboratorios fabricantes de Viagra y sus equivalentes, quienes alegan que los nuevos hallazgos son solo producto de la casualidad. Los de Minnesota hablan de una lesión isquémica que se produce en el ojo dejando ciego al consumidor, por lo que describen sus hallazgos en un Journal de Neuro-oftalmología de aparición reciente, conjuntamente con la descripción completa del padecimiento que parece afectar a un número pequeño de usuarios. Resultado: la FDA ha intervenido y dedica tiempo especial a corroborar los hallazgos y las bondades o perjuicios de la droga. Mientras los experimentadores se debaten en una nueva diatriba científica, nosotros nos preguntamos: ¿Qué pensarán aquellos que durante el paro petrolero corrieron a las farmacias buscando las píldoras fomentadoras del instant-sex? ¿Qué habría ocurrido en el país si el Viagra no hubiera existido? Hacemos alusión a esto porque se dice que durante la huelga que azotó el país en el 2002, los medicamentos más comprados fueron los que facilitaban el sueño y los concebidos originalmente para combatir la disfunción eréctil. Además de las recientes investigaciones que ponen el duda las bondades todopoderosas del producto, existe otro problema relacionado con su consumo indiscriminado. No nos estamos refiriendo a la larga fila que ahora llega a 2 millones en el mundo, entre los que se encuentran quienes cumplen con las indicaciones médicas y saben que pueden tomar Viagra y sus nuevos equivalentes comerciales sin poner en riesgo su salud. Pensamos en los consumidores alegres, entre los que se pueden encontrar jóvenes que no tienen problemas eréctiles, que solo desean acentuar su virilidad y disfrutar sin límites durante sus despedidas de solteros efectuadas en islas caribeñas; pensamos además en aquellos jóvenes de espíritu pero entraditos en años con problemas cardíacos y de otro tipo que no consultan al médico antes de consumir la droga; estos últimos son los más afectados a la hora de revisar las estadísticas negativas del consumo de Viagra, ya que son quienes engrosan las filas de muertes porque el medicamento actúa de manera que impide el auxilio terapéutico indicado para quien tiene un principio de infarto, estando contraindicado en el caso del cardiópata.
Si vieron la película Alguien tiene que Ceder con Jack Nicholson recordarán una situación bochornosa por la que pasa el actor: sale con una chica que puede ser su hija y para estar a su altura toma Viagra. Cuando tiene un episodio cardíaco debe decir qué medicamento toma a fin de ser asistido por los médicos, si no lo confiesa, error en el que caen la mayoría de los consumidores, la medicina que le inyectarán tendrá un efecto contraproducente y en lugar de ayudarlo terminará de inducirle un paro cardíaco.
Estos comentarios semijocosos pero realistas nos recuerdan que algunos de estos consumidores alegres están claros, saben los riesgos que corren y deciden anotarse en la lotería de vida contra muerte, denotando con ello la fuerza del sexo, esa que provocó entre los milenarios chinos la búsqueda de la eterna juventud y propició encuentros con tantos afrodisíacos y pociones alquímicas. Uno de sus emperadores luego de consumir un preparado especial obtuvo una erección que le duró tanto tiempo que su vida corrió peligro, por lo que quien concibió la fórmula fue inmediatamente ejecutado.
Otros como Shih Tsung (1522-1567) y Kun Tsung (1620-1621) murieron víctimas de elíxires que les prometían aumentar la potencia sexual y prolongarles la vida, creencia ampliamente aceptada en la China Imperial. Atrás quedaban los tiempos en los que el Arte de la Recámara buscaban conjugar la magia del preámbulo amoroso con el consumo de elíxires afrodisíacos. Uno de los juegos del emperador Hsuan Tsung consistía en convertir la escogencia de su acompañante nocturna en algo maravilloso. Debía seleccionar a una entre trescientas consortes, a las cuales les daba una flor para el cabello. Luego se liberaba en la estancia real una mariposa gigante. Su compañera para la noche sería aquella cuya cabellera sirviera de apoyo a la recién liberada mariposa. No creo que debamos compadecer a aquellos chinos por no haber tenido el Viagra, creo que también sabían pasarla muy bien, tanto que hicieron del cuerpo un arte interpretativo cuyo instrumento era el sexo y sus infinitas variedades fantásticas.

CONFERENCIAS EN CONGRESOS INTERNACIONALES

ESTUDIOS DE GÉNERO

FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN, UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA. GRUPO CONTRANATURA: JUNIO 2005 - TÍTULO DE LA CONFERENCIA: EL MANDALA ZODIACAL COMO ÍNDICE DE ENFOQUE PATRIARCAL.

INTRODUCCIÓN
En esta aproximación trataremos sobre las nociones de género y poder identificadas en el mandala zodiacal. Para ello nos referiremos a los dioses regentes de los signos zodiacales quienes eran adaptaciones de antiguas deidades provenientes de Sumeria, Babilonia, Siria, Asiria y Egipto. Cerca de 3.000 a.C. el culto a la Luna fue reemplazado por el del Sol en el Oriente Medio y la Europa del sudeste.
Como testimonio de los mensajes de sometimiento dirigido explícitamente a la mujer encontramos en el Antiguo Testamento en Isaías (701-691 a.C.) un canto terrible que se inicia diciendo: "Muy orgullosas andan las damas de Sión,
con el cuello estirado y la mirada provocativa, y caminan a pasitos cortos ,
haciendo sonar las pulseras de sus pies. Por eso el señor llenará de sarna la cabeza
de las damas de Sión, Y quedarán peladas. Aquel día, el Señor arrancará los adornos,
(...) en lugar de perfumes habrá podredumbre, en lugar de cinturón, una cuerda,
En lugar de cabello trenzado, cabeza rapada, en lugar de vestidos lujosos, un saco,
En lugar de belleza, una marca hecha con un hierro al rojo.(Isaías, 3,16, Pag. 489)
Este momento queda retratado en el zodíaco tal y como nosotros lo conocemos, representando un paso posterior al ciclo de la humanidad en el que existía respeto hacia lo femenino y coexistían los dos sexos en situación de igualdad. Para poder comparar la diferencia entre mensajes de épocas anteriores leamos un extracto del Himno a Ishtar consideraba como el planeta Venus, también conocida como la Diosa Babilonia del amor y la belleza, señora de la guerra. Ishtar es hija de Sin, Dios sumerio de la Luna. Según una tablilla de c. 1750 a.c. de la biblioteca de Asurbanipal: (...) Irania la excelsa, la más alta de los dioses. (...)No hay nombre como el tuyo: a todos superas (...)Luz eres de cielos y tierra; hija eres de Sin: (...)Tú las armas llevas; tú la batalla decides. (...)Tienes todo el poder, la corona de la fuerza.(...)Alta y sublime eres, cual antorcha del mundo, como luz de los pueblos para siempre(...).¡La irresistible en los combates; la indomable en la guerra!. Desde la perspectiva sumerio-babilónica, al ser Ishtar tanto la diosa del amor como de la guerra, encarna una dualidad representada a través de la doble función del astro Venus, quien al ser visible en la mañana toma energías de luz y nos habla de sus contenidos amorosos y al ser visible en la tarde encarna energías vespertinas y adquiere un significado asociado a la guerra. Estos contenidos simbólicos nos hablan de funciones que posteriormente fueron separadas pero que coexisten de manera natural y nos remiten a principios relacionados con el amor y la guerra que están más allá del sexo al cual se pertenezca. El zodíaco actual considera el Sol y la Luna en su papel de máximos representantes de lo masculino y femenino respectivamente. A ellos debemos agregar las imágenes arquetipales de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. A través de ellos nos aproximaremos a las nociones de género y poder imperantes no solo en Grecia y Roma antigua, sino en las zonas identificadas como el Creciente Fértil al que hemos hecho alusión anteriormente. A partir de la exclusión o inclusión en el zodíaco de las múltiples divinidades que integraban el Olimpo revisaremos presupuestos y prejuicios que han contribuido a través del tiempo a justificar las desigualdades relacionadas con la idea preconcebida de aquello que significa ser mujer u hombre. Mediante ellas se han rigidizado en la mente del hombre occidental roles y funciones que no proceden sino de posiciones religiosas y necesidades de administrar el poder que con el paso del tiempo se han constituido en patrones que explican nuestra idea actual de lo masculino y lo femenino. Al revisar otras propuestas como las contenidas en las imágenes alquímicas y en el papel de las energías que las figuras astrológicas han desempeñado en su simbología comentaremos nociones que se ubican más allá del género ya que conciernen al desarrollo de un estado de conciencia que intenta integrar lo masculino y femenino coexistente en cada una de dichas imágenes.
Al formar parte de contenidos profundos de la psique, estas imágenes arquetipales participan de una procedencia común, por lo que los principios que simbolizan representan a su vez una porción compartida por todos los demás dioses. Esta segunda afirmación constituye una aproximación que excede los contenidos formales que sus imágenes sugieren en primera instancia y apuntan hacia la unidad y fluidez que identifica la vida del inconsciente colectivo. Esta se caracteriza por la capacidad de transmutación simbólica de sus contenidos, todos ellos atributos del alma, término que sugerimos sea interpretado a la luz de las reflexiones que siguen la línea de la psicología arquetipal propuesta por James Hillman.
Dicho esto podemos comenzar a definir algunos conceptos, tales como mandala zodiacal: al decir mandala, nos referimos a una forma redonda cuyo centro apunta hacia una unidad de conciencia plural y multiactuante, requisito indispensable para comprender la totalidad compleja e interrelacionada que representa la carta natal. En efecto, aún cuando se habla de doce signos zodiacales y diez regencias, dioses o imágenes arquetipales, todos ellos son expresiones que coexisten en cada sujeto al cual hace referencia el diseño zodiacal, vale decir, todos poseemos una carga solar, lunar, mercurial, venusina, marciana, jupiterina, saturnina. La manera única como se dispongan estas energías arquetipales es lo que otorga unicidad y particularidad a cada mandala zodiacal. Lo universal de dichas energías viene dado por los principios que posee cada figura en su simbolismo particular. El zodíaco como nosotros lo conocemos no es sino una de las tantas interpretaciones que se le ha dado a las imágenes que representan el recorrido simbólico del Sol en la bóveda celeste. Inicialmente estaba constituído por figuras animales que se correspondían con las diferentes estaciones de caza, de ahí su nombre, zoo: animal, díaco: disco, es decir, disco de animales. Esto quiere decir que en el principio el zodíaco representaba las diferentes estaciones de caza. Estas imágenes se fueron modificando y adaptando cada una a los requerimientos del grupo humano que las concebía y creaba, quienes al mismo tiempo que tenían una necesidad - bien fuera de enfrentar al enemigo, de amar, de buscar protección en sus dioses o entenderse a sí mismo a través de sus gobernantes - encontraban una manera de darle forma a sus inquietudes a través de la deificación de su entorno y de las fuerzas que lo acosaban. De allí a intentar manipular el destino no había más que un paso, ya que aún cuando inicialmente solo los reyes y máximos jerarcas eran susceptibles de ser interpretados astrológicamente, tal práctica se fue extendiendo hasta el más común de los mortales como forma de entender, predecir e intentar manipular los avatares de la vida. En el proceso, muy lentamente fueron incluyéndose nuevas figuras y excluyéndose otras, adaptando los contenidos simbólicos a los estados de conciencia imperantes de uno u otro momento. Acudían a la simbología contenida en las imágenes de los dioses como manera de dar forma a sus necesidades de comprender e intentar manipular aquello que los rodeaba, lo cual a su vez daba lugar a nuevas necesidades estructurales. Estas necesidades atañían -entre otras cosas- al ejercicio del poder y su administración, para lo cual era necesario normar el modelo o pauta social que definirían las relaciones entre géneros. Así se impondrían los designios la clase dominante a través de la inclusión o exclusión de determinadas deidades o figuras icónicas, acordes o no con las necesidades imperantes en el momento y con los roles que a nivel ideal deberían desempeñar cada uno de los integrantes de la sociedad de la época. Así serían descritos los roles de la máxima autoridad representada mediante el signo de Leo y su regente el Sol. Las relaciones de afecto vendrían simbolizadas por el signo del cangrejo, siendo su regente la Luna. Las funciones de enlace y comunicación entre las distintas deidades las realizaría el dios Mercurio a través del signo Géminis, signo doble cuyos dos integrantes, los gemelos Castor y Pólux representarían la continuidad de la vida a través de la solidaridad: el afecto entre ambos era tan grande que no podían tolerar verse separados por la muerte de Cástor, ya que Pólux disfrutaba de la inmortalidad por ser hijo de un dios. Ambos morían todos los días para volver a nacer al día siguiente, representando con ello la recuperación de la vida a través de la muerte. Otro integrante permanente de la corte del Sol lo constituiría la presencia de la diosa Venus/Afrodita, regente del signo del Toro, símbolo de la familia y del amor por la belleza y la armonía. Un poco más al margen de estas figuras claves estaría Marte, dios de la guerra, honrado y venerado por los romanos, pueblo invasor y guerrero. A diferencia del papel desempeñado por el Ares griego, quien carecía de templo y veneración por ser capaz de dar la muerte sin honor y con violencia, destruyendo por el solo placer de hacer correr la sangre; Marte era visto con desdén por el pueblo griego debido a sus características de impulsividad e irracionalidad, tal y como consta en frecuentes narraciones relacionadas con sus encuentros con su hermana Palas Atenea, en los cuales sale no solo vencido sino también humillado por la gran estratega. Más allá de Marte, con su carga simbólica de contenidos bélicos necesarios para la defensa del Estado, se encuentra el signo de Sagitario, cuyo emblema del centauro refleja la doble naturaleza humana, sabia y caritativa de la cintura hacia arriba y animal e impulsiva de las caderas hacia abajo. El centauro está regido por las energías de Zeus-Júpiter, el dios del Olimpo constituído en máximo benefactor que protege la humanidad y la atemoriza al mismo tiempo a través de los fenómenos atmosféricos y su arma preferida, el rayo y los truenos. Cerrando la bóveda que circunda a los hombres se encuentra Capricornio, cuyo regente es Cronos-Saturno, el dios del tiempo. De esta manera se cierra simbólicamente el espacio bidimensional que contiene la conciencia del ser humano, a través de un espacio definido representado por Zeus-Júpiter, dios del espacio y por Cronos-Saturno, dios del tiempo. Los planetas Urano, Neptuno y Plutón no eran considerados en la astrología tradicional, ya que solo se tomaban en cuenta aquellos que eran identificables a simple vista.
EN LOS INICIOS DE GAIA
Según la Teogonía de Hesíodo ( c.V a.C), en el principio reinaba el Caos, espacio oscuro y sin fin que lo plenaba todo. De él emergería Gaia, delimitando espacios y haciendo de matriz generadora de la que surgirían todos los seres. Gaia era la Tierra sobre la que se caminaba, pero también sería una diosa que generaría a Eros, ser indiferenciado sexualmente, previo a la división de los géneros. De Gaia sería engendrado Urano, hijo y posterior consorte de cuya unión surgirían seres espantosos, informes, que producirían a su padre un profundo descontento ante el horror de lo creado, de lo nacido de sí. Hasta este momento estamos contemplando cómo la conciencia del hombre representa estadios que parten de lo indiferenciado y va evolucionando, complejizándose, admitiendo jerarquías que luego derivarán en dicotomías. Esta evolución de la conciencia no es universal, es una de las tantas opciones por las cuales el pensamiento derivó.
El proceso de crear un panteón religioso, de definir las funciones de los dioses es tan lento como antigua es la necesidad de dar nombre a las fuerzas que no conocemos y que creemos manejar una vez que le hemos nombrado, que la hemos bautizado. Por ello el proceso de dar nombre es tan complejo y en algunas culturas debe permanecer secreto. Por ello era necesario concebir una fuerza generatriz, oscura como aquello que contiene el misterio y brillante como aquello que nos dignifica. Esta fuerza explicaría al mismo tiempo lo cambiante, con lo que nació Luna, siendo un vocablo femenino en muchos idiomas pero de género neutro en inglés y masculino en alemán: se refiere a un principio generatriz, no necesariamente masculino o femenino. Por ello Luna a nivel simbólico es intuición y pasado, emoción e instinto. Para definir lo preciso, aquello que vemos durante el lapso que llamamos día, esa claridad que nos acompaña durante nuestro tiempo de actividad y que da calor a nuestro cuerpo, eso que nos permite identificar a nuestros enemigos y enfrentar nuestras sombras, necesitábamos la imagen y figura del Sol. El simboliza lo masculino, el poder, la referencia precisa, el pensamiento racional. Siguiendo esta línea de sensibilidades algunas culturas más llamadas hacia lo intangible se relacionaron con la Luna como referencia vital, y otros de inclinación más extrovertida se inclinan hacia el Sol como máxima instancia. Algunos utilizan ambos principios como forma de demarcar el tiempo, creando calendarios lunares y solares, admitiendo ambos contenidos sin que se imponga uno al otro.
UNIVERSO OLÍMPICO
Para el momento en el que se estructura el Universo Olímpico griego nos encontramos con las imágenes arquetipales de Zeus, Hera, Vesta, Ceres, Apolo, Diana, Minerva, Mercurio, Venus, Vulcano, Neptuno y Ares, existiendo además otras divinidades como Temis, Iris, Hebe, Baco y Hércules. El Sol, la Luna, la Aurora, constituirían las divinidades siderales, existiendo las de los vientos, de las aguas saladas o dulces, divinidades alegóricas como Justicia, la Fortuna, Victoria, Paz, Amistad, Sabiduría, Verdad, Prudencia; además de dioses agrestes, infernales como Plutón y Hécate. Debemos agregar a ellos los semidioses y los héroes. Hemos hecho esta larga enumeración para dar una idea de la cantidad de imágenes divinas que existían, siendo difícil encontrar un predominio masculino entre los integrantes del Olimpo.
Ello hace que resulte llamativa la selección final de los dioses que presidirán las figuras zodiacales, ya que resultarán disminuidas en número las figuras femeninas y magnificadas las masculinas, disminuyendo con ello la importancia de lo femenino. Ello contrasta con la existencia de restos físicos en los que figurillas de arcilla con formas femeninas era tan abundante que hasta hace poco tiempo en los mercados de Israel era posible obtener una de ellas a muy bajo precio. Los hallazgos del culto a la Gran Diosa nos hablan de la preexistencia de divinidades femeninas en la zona de Creta, Anatolia, Israel y la India pre-aria, considerados lugares claves para el desarrollo de las sofisticadas civilizaciones agrarias que allí se asentaron. Aún falta mucho por ser descifrado de este mundo previo al desarrollo de la Grecia pre-clásica, pero el tiempo conllevará al desciframiento de datos contenidos en objetos que constituyen documentos silenciosos de épocas en las cuales ambos géneros convivían en condiciones de igualdad. Y es que lo femenino y lo masculino son atributos que subyacen en el fondo de todos los seres humanos, independientemente del género.
Es por ello que reconociendo la cualidad ambivalente del ser humano primordial surgió entre los practicantes de la doctrina órfica una imagen que nos habla del huevo plateado del cual nació Fanes/Dioniso, el generador del mundo.
La serpiente en espiral representa el Tiempo como límite de lo creado. Del huevo plateado salió una figura ambigua, según reza el poema cosmogónico órfico que nos dice que del antiguo huevo surgió el Amor, teniendo dos sexos. Esta doctrina y sus profundas metáforas acerca de la conciencia humana fueron barridas por las concepciones posteriores ya que al ser la mujer la depositaria y representante tradicional de aquello que hemos convenido en llamar Femenino, atributos y virtudes se oscurecen al hablar de ella, satanizándola y haciendo de su designación un ser plano, opaco, cuyos vicios y mezquindades superan cualquier rasgo positivo que le dé dignidad y la conviertan en una referencia valiosa y emulable.
La recuperación de lo femenino es siempre una labor cuesta arriba debido a que las raíces de nuestra cultura son profundamente misóginas, de ahí que los mitos que nos vienen a través de la visión grecorromana referidos a los inicios de la humanidad nos hablen de un ser que surge como castigo a la desobediencia humana, tal y como vemos reflejada en el caso de Pandora, primera mujer mitológica. Mas tarde el menosprecio a la mujer continúa afianzándose a través de planteamientos filosóficos que conjugan enfoques religiosos, como es el caso de los Pitagóricos quienes reelaboran la noción de los géneros y reafirman la existencia de la mujer como un mal para el hombre. La tristeza de nacer de mujer impregna la mentalidad griega a tal punto que llegan a concebir ficciones en las cuales ella desaparece como ente procreador y es sustituida en su función por la poco acertada idea de concebir un hombre capaz de autogenerarse.
LA CONCIENCIA SE REORDENA ALREDEDOR DE ZEUS
Los mitos reflejan entre muchas cosas, variadas circunstancias psico-históricas y son el marco referencial que nos permite reflexionar acerca de la manera como se han representado las figuras divinas en el zodíaco. La importancia de tal revisión se fundamenta en el hecho de que las figuras gobernantes de los doce signos zodiacales se equivalen con diosas y dioses del panteón grecorromano cuyas características y definiciones caracteriológicas se corresponden con vivencias arquetipales comunes a la humanidad. Es así como en un proceso de depuración creciente vemos cómo en Grecia los dioses y diosas que inicialmente coexistían en el Olimpo y provenían de la misma estirpe fueron reordenándose mediante jerarquías que se correspondían con las necesidades de poder reinantes en el mundo antiguo. Atrás queda la preexistencia de una fuerza neutra que lo impregnaba todo como era el Caos y de la fuerza femenina que fue Gaia, generadora de los Titanes, Cíclopes y Hecatónquiros junto con su hijo y consorte Urano. Al ir reordenando las fuerzas que eran inicialmente caóticas, se va estructurando una jerarquía de poder precedida por Zeus. Recordemos que Zeus pertenece a la 2da. generación de dioses cuyos progenitores eran Cronos y Rea, siendo él el menor. Zeus va afianzando su poder cada vez que se relaciona con una diosa, ya que va tomando de su nueva pareja atributos que ella posee y a los cuales él solo puede accesar uniéndosele mediante el coito. Es el caso de su relación con Hera, su hermana de quien se enamora profundamente. Hera se opone una y otra vez hasta que luego de múltiples intentos, Zeus logra violentarla físicamente: ha cambiado su forma en una indefensa ave casi muerta de fría a la que su hermana acoge en su seno a fin de transmitirle calor y abrigo. Cuando Hera se da cuenta de lo que ha ocurrido ya es muy tarde, se ha dado la unión sexual que compromete su pureza. Le pide a Zeus que repare su honor y se desposan en medio de una ceremonia a la que acuden todos los dioses y cuyo luna de miel dura 300 años. La relación de Hera con Zeus poco a poco va delimitándose y ella va perdiendo su poder igualitario, debiendo someterse al dios que cada vez más la maltrata y denigra, al punto de llegar a prescindir de ella como fuerza generatriz. Es así como de la cabeza de Zeus, por partenogénesis, nace Atenea, completamente vestida con su armadura y profiriendo un gran grito. A diferencia de Zeus, cuando Hera pretende hacer lo mismo, esto es, generar ella sola un hijo, lo que engendra es a Tifón, la peligrosa serpiente que vomitaba fuego y cuya presencia era tan amenazante que ni siquiera los dioses del Olimpo pudieron aceptarlo: debió ser desterrado a Delfos, donde acompañaría a la serpiente Pitón, custodia del Oráculo.
La interpretación del producto de ambos nacimientos es aleccionadora: Zeus, el hombre, puede autogenerarse y de él saldrán importantísimas creaciones, tal y como lo demuestra Atenea, quien es una diosa civilizatoria, la gran estratega que es capaz de enfrentar al mismo hijo de Hera, Ares, el dios de la guerra.
A fin de acercarnos al tipo de relación que existía entre ellos leamos a Homero en el Canto V de la Ilíada, cuando Ares ha sido herido por Diomedes, protegido de Palas Atenea, quien guía la lanza con la cual hiere a Ares. Tanto los aqueos como los troyanos tiemblan de terror ante la furia de Ares, quien se retira al Olimpo y se sienta al lado de Zeus y recrimina al padre su preferencia por Atenea diciéndole: (...) todos nos oponemos a ti por dar a luz a esa insensata muchacha maldita, a la que sólo importan siempre las obras inicuas. En tanto que todos los demás dioses que hay en el Olimpo te acatan y estamos sumisos ante ti sin excepción, a ésta no la zahieres ni de palabra ni de obra, y la tienes consentida porque tú solo alumbraste a esa hija (...). La respuesta de Zeus no se hace esperar: no me vengas, veleidoso, a gimotear sentándote a mi lado. Eres para mí el más odioso de los dioses dueños del Olimpo pues siempre te gustan la disputa, los combates y las luchas.Tienes el furor incontenible e irreprimible de tu madre, De Hera, a la que yo sólo a duras penas doblego con palabras. (...)(Ilíada, Canto V, Pag. ). Las historias de las metamorfosis de Zeus pueden ser interpretadas como una manera de ampliar su soberanía al apropiarse mediante el coito de los atributos poseídos por cada una de las diosas con las cuales se acopla. Cuando se le resisten Zeus cambia su forma a fin de unírseles y enseñorearse a través de su posesión física, coital. De esta manera poco a poco se va constituyendo en el supremo dios del Olimpo y su consorte, Hera quien inicialmente poseía la misma jerarquía, va teniendo cada vez más un rol de sumisión, lo cual la humilla y llena de resentimiento. Así poco a poco sus atributos van cambiando y se va convirtiendo en una esposa celosa y malhumorada que se pelea con las amantes del marido más no con él a fin de conservar su status matrimonial y continuar simbolizando la necesidad del formalismo a pesar de las circunstancias y el sufrimiento. La disminución de Hera continúa dándose en la misma medida en que Zeus se crece y llegado el momento de estructurar el zodíaco, la función de esposa que representa Hera es eliminada del mandala zodiacal, limitándose la función de las diosas a las representadas por Luna y Venus, esto es, la función de la mujer como madre representada en Luna y la función del Amor representada por Venus. Con ello quedan excluidas todas las otras funciones representadas por diosas de tan alta jerarquía e importancia propia que no puede sino llamar la atención acerca de las razones por las cuales quienes diseñaron el zodíaco como nosotros lo conocemos realizaron tal silenciamiento.
Actualmente se están rompiendo esquemas simbólicos tradicionales que se corresponden con necesidades de inclusión en el zodíaco de figuras femeninas largamente dejadas de lado lo que nos habla de un cambio a nivel de conciencia que amerita revisión y amplificación de conceptos puesto nos habla del reconocimiento de la existencia de lo femenino dentro de todo el género humano y de cómo su exclusión ha dejado al hombre privado de su sensibilidad e intuición. En el caso de la mujer este proceso de exclusión franca o banalización de lo femenino la ha dejado sin memoria que la identifique y vincule con lo Divino con lo cual pierde su capacidad de saber quién es y de reconocer sus atributos, iguales a los masculinos los sexos. Por el sendero de la negación y descalificación ambos géneros han perdido a su pareja, lo cual solo contribuye a un acrecentado sentido de soledad y aislamiento existencial que dificulta el pleno despliegue espiritual: el estar obsesionados por la búsqueda de la completación y plenitud emocional implica un gasto de energía que no deja sino migajas emocionales y fragmentaciones del Yo, lo que obliga al ser a satisfacer de manera segmentada las necesidades de totalidad que solo pueden ser llenadas por la inclusión del otro en la intimidad del espíritu.
¿Y EL OTRO QUÉ?
Este otro no necesariamente tiene que pertenecer al género opuesto. De hecho, puede darse un gradiente de relaciones que van desde la heterosexualidad pura pasando por la bisexualidad y llegando hasta la homosexualidad como manera alternativa de vivir la sexualidad y el amor comprometido. Aún así, las teorías psicológicas actuales tienden a continuar al margen del boom de este fenómeno característico de nuestra contemporaneidad. El psicoanálisis tradicional insiste en la patología de tales expresiones sexuales y algunos jungianos como el Dr. Fernando Rísquez en Venezuela afirma en su libro Aproximación a la Feminidad lo siguiente: La homosexualidad femenina es el invento más ridículo de la civilización occidental. ¿Cómo pueden ser las mujeres homosexuales, si son hijas de mujeres y madres de mujeres? Tienen que tener una hija para ser madre de su hija, como su madre lo fue de ellas... Esa es la apocatastasis. Esa es la infinitud de la especie que está allí presente. Todas las mujeres se han enamorado de todas las mujeres, siempre, porque las


mujeres son la vida. Y continúa su afirmación: homosexualidad femenina. Están personificando el mito de la vida; son Deméter y Kore: una será siempre más infantil que la otra. Si una se la da de varón, déjala. Está enferma. Está dejando que Hécate la guíe. Las mujeres son muy misteriosas. Es preferible no meterse en lo que no se sabe. (Rísquez, Ibid, Pag. 60).
Los procesos de desarrollo psíquico insinuados por el Dr. Rísquez en el texto anterior se dan a través de su relación y posterior identificación con el padre y la madre e intenta darle una solución a sus principales conflictos parentales, representado por las energías de la pareja alquímica, el Rey y la Reina: Sol y Luna. Mencionaremos un caso clínico de un joven quien a los 18 años aún conservaba la cédula que lo identificaba como de sexo femenino. Su nombre era María José. Desde el punto de vista biológico y endocrino se trataba de un caso intersexual, ya que sus genitales externos no se habían desarrollado por lo que poseía un micropene y una pseudovagina. Debido a esta indefinición anatómica, había sido criado como varón y hembra alternativamente hasta que tuvo los 6 años, época en la que decidió que él era varón. Fue luego de unos carnavales, cuando lo disfrazaron de payasita que decidió por voluntad y sensibilidad propia que él era un macho. Sin entrar en los detalles del tratamiento psicológico que llevamos adelante por no tener espacio suficiente para entrar en ellos, debemos acotar lo fácil que hubiera sido para este joven ser bisexual u homosexual. Solo que su conciencia se orientaba hacia la masculinidad y sin ningún tipo de conflicto emocional más allá del hecho físico que implicaba su constitución física, se enamoraba como cualquier joven de su edad y deseaba tener una familia formal. Esta corta alusión al caso del que fue luego José María a nivel legal, nos confronta con alternativas de vida que no están marcadas por lo biológico ni social sino que tienen que ver con la imagen que cada quien tiene de sí mismo a nivel emocional, por lo tanto es un caso ejemplar para hablar del concepto implícito en la frase Mas allá del Género.
En el caso de las conductas sexuales alternativas debemos revisar las teorías psicológicas que explican o intentan comprender este fenómeno, ya que su negación no solo entorpece y limita las posibilidades de adaptación de quienes desean vivir según sus propias pautas, sino que su rigidez conceptual tiraniza y sataniza aquello que le es distinto o ajeno, constituyéndose en agentes de poder totalizador que contribuyen a la marginalidad psíquica y social de aquellos que no solo no pueden, sino que no desean renunciar a su estilo de vida. Cuando hablamos de sexualidad alternativa hablamos de la posibilidad de responder emocionalmente con patrones distintos a los socialmente aceptados, pudiendo asumir el papel receptivo-pasivo siendo hombre y demandador-activo siendo mujer.
EXPANDIENDO LO FEMENINO
Qué otras imágenes de lo femenino faltan por emerger, no lo sabemos: la mujer y los atributos que ella simboliza al ser vistos a través de la historia son una especie de imagen caleidoscópica que busca su reunificación; está integrada por aristas y formas algunas veces demasiado definidas y otras demasiado pobres. Psíquicamente están representados por modelos mentales que se manifiestan a través de imágenes o arquetipos. Estas imágenes se corresponden psíquicamente con las ideas primordiales propuestas por Platón y posteriormente asimiladas al concepto del arquetipo del anima propuesto por Carl G. Jung.
El desprecio por la mujer y lo femenino ha generado monstruos, entre ellos la elevación de la razón por encima de la intuición. Lo femenino, entendido como fuerza regeneradora es imposible de separar de lo masculino o fuerza que conquista espacios externos. Uno de los pensadores más extremos de nuestra época y defensor de la tesis del matriarcado es Robert Graves, quien sostiene que los mitos griegos son en su mayoría historias que relatan enfrentamientos religiosos y políticos, afirmando que la Antigua Europa carecía de dioses masculinos. La Gran Diosa era considerada inmortal, omnipotente y no sujeta a cambio alguno. El autor de La Diosa Blanca, plantea lo siguiente: El lenguaje del mito poético, corriente en la Antigüedad en la Europa mediterránea y septentrional, era un lenguaje mágico vinculado a ceremonias religiosas populares en honor de la diosa Luna o Musa, algunas de las cuales datan de la época paleolítica, y que este sigue siendo el lenguaje de la verdadera poesía. (...) Ese lenguaje fue corrompido al final del período minoico cuando invasores procedentes del Asia Central comenzaron a sustituir las instituciones matrilineales por las patrilineales y remodelaron o falsificaron los mitos para justificar los cambios sociales. Luego vinieron los primeros filósofos griegos, que se oponían firmemente a la poesía mágica porque amenazaba a su nueva religión de la lógica, y bajo su influencia se elaboró un lenguaje poético racional (ahora llamado clásico) en honor de su patrono Apolo, y lo impusieron al mundo como la última palabra respecto a la iluminación espiritual: opinión que ha predominado prácticamente desde entonces en las escuelas y universidades europeas, donde ahora se estudian los mitos solamente como reliquias arcaicas de la era infantil de la humanidad. (Graves, Ibid, Pag.11)
Sin embargo, se impone escuchar muchas voces, por lo que anexamos una lectura con una de las soluciones encaradas por las feministas y que plantean diversas maneras de elaborar una Teoría Feminista. En este sentido Rosa Mª Rodríguez Magda, escritora y filósofa española dice lo siguiente en su libro La Sonrisa de Saturno: Y finalmente un amplio terreno de creación. Pues, con respecto a nuestra ausencia de la cultura patriarcal, mucho es lo rescatable; pero no debemos engañarnos, el mejor ejercicio de sofocación de un colectivo es la negación de su cultura propia y la incorporación y adaptación a la dominante. La gran parte de lo que podría haber sido nuestra historia, nuestro punto de vista, ha sido primero abortado y después anulado en su transmisión. No se pueden inventar las raíces; o se tienen, y entonces hay que luchar por su libre expresión, porque a una <>, o no se encuentran, aún en su perentoriedad y urgencia, simplemente porque no existen, y entonces es vano y ficticio forzarlas. Hay algo mentiroso y estéril en agotarse buscando quiénes somos en realidad, porque tal vez seamos apenas nada más que un punto, un cuerpo, un lugar, una perspectiva, y en eso estriba nuestra ventaja. Si efectivamente constituimos algo más que eso, nuestra creación acabará por mostrarlo, en caso contrario nada hay de malo en inventarlo a partir de aquí.
Crear, crear... lugares habitables para el deseo, para la pupila, para la palabra. Crear en la desmesura, en el exceso, sin intentar constreñirse a la justeza exacta de la identidad perdida. Iniciar trazos, dejar pistas falsas, estelas colgadas de espirales que se convierten en círculos o geometrías imposibles. No hay un lugar correcto para un imaginario que nunca ha existido, ni espacio para la duda moral y paralizadora por si nuestra voz engrosa las arcas del contrario. Crear un mundo femenino es crear un mundo donde las mujeres creen. Cualquier autocensura nos perpetúa en el silencio, la inseguridad y la culpabilización que durante tanto tiempo ha sido nuestra morada. (Ibid, Pag. 72)
ESPACIOS DE CONCIENCIA ALQUÍMICOS
Hillman incluye en su libro El Mito del análisis el caso del neurólogo Paul Julius Moebius, como un ejemplo de la manera como la fantasía contamina el hecho científico. En efecto, Moebius, nacido en Leipzig en 1853 realizó una trascendental contribución a la medicina de su época a través de sus hallazgos de anatomía cerebral comparada. Escribió lo que fue un gran éxito editorial denominado Sobre la debilidad mental fisiológica de la mujer, basando sus estudios en la supuesta inferioridad congénita cerebral de la mujer comparada con el cerebro masculino. Como misoginia literaria Hillman menciona la obra de Stringberg, siendo también Otto Weininger, autor de Sexo y carácter, otro autor que identificaba los fenómenos de la histeria con la degeneración racial y la feminidad. Hillman considera que nuestra sociedad contemporánea solo ha pretendido aliviar la forma que envuelve lo femenino y nos advierte acerca de la persistente idea negativa asociada a su presencia, por lo que tendríamos que ir más allá de la superficie social y no regocijarnos ante los escasos logros obtenidos. Teniendo en cuenta sus admoniciones, nos vamos más allá de lo cultural, del poder y lo biológico, sentimos que existe algo que es femenino y algo que es masculino: intuimos sus raíces en la conciencia, presentimos que reside y al mismo tiempo está más allá del género.
De ahí que debamos volcarnos hacia espacios interiores que nos hablen de indagaciones cuyos contenidos aún nos hablen de la esencia humana y contengan el meollo de significativos mensajes; que sean capaces de sostenerse en los precarios límites de la contemporanidad. Parte de ello lo conseguimos en las imágenes contenidas en los textos alquímicos, donde el ser pareciera ser capaces de rozar una esencia atemporal y condensar múltiples significados; a pesar de las dificultades para comprender este lenguaje a nivel racional por lo críptico de sus imágenes, hemos optado por dejarnos seducir por lo que de sugerente tienen. Sus principios suponen que el ser humano es esencialmente de naturaleza bisexual, apelando así a un concepto que el nivel racional no logra aprehender en su totalidad. Para ello se valieron de imágenes astrológicas, ya que los astros se asocian a metales indispensables para la realización de la gran obra, o transformación de la naturaleza inferior en superior. Cada uno de los planetas representa un estadio de conciencia o evolución que va avanzando en la medida en que se mezcla con los otros elementos y cualidades íntimas aportadas por las otras energías planetarias, comenzando desde las energías del signo de Aries que representa la Materia Prima y culminando con las figuras del Rey y de la Reina, el Sol y la Luna. La unión de ambos nos hablaría de la unión sagrada o misterium conjunction representada en el andrógino perfecto. Además de la inspiración que provoca en quien busca en este arte la elevación del espíritu, sus contenidos nos permiten intuir, acercarnos de otra manera, a los conceptos que tratamos equivocadamente de buscar en exhaustivas elucubraciones que pueden ser inmediatamente vivenciadas cuando contemplamos con el estado de ánimo adecuado una de estas imágenes alquímicas. Leyendo un texto de Senior, famoso alquimista nos encontramos con estas palabras que el Sol dirige a la Luna: cuando nos hayamos unido, permaneciendo en el vientre de esta casa cerrada, entonces halagándote recibiré tu alma, y tú te harás con mi belleza y por mediación de tu cercanía adelgazaré y ambos seremos exaltados en una exaltación espiritual, o elevados en una exaltación espiritual.
Creemos que la confrontación entre los sexos ya ha dejado más muertos y heridos de lo que nuestra conciencia puede soportar. Una actitud conciliadora la conseguimos en el texto de Neumann quien dice lo siguiente: La conciencia matriarcal no se reduce pues a ser un resto arcaico que hubiera que superar, y ello por más que lo masculino se vea empujado por su peculiar desarrollo a distanciarse de lo inconsciente y de la Gran Madre. Pues precisamente la diferenciación que culmina en la conciencia patriarcal moderna ha llevado a una neurotización del hombre moderno, a su autoalineación y a una peligrosa pérdida de la vitalidad creadora de la psique. (...) tanto para lo masculino como para lo femenino la totalidad sólo resulta alcanzable si mediante una vinculación de los opuestos (...) el día y la noche, lo alto y lo bajo, la conciencia patriarcal y la matriarcal alcanzan su productividad propia y se completan y fecundan mutuamente. Resulta válida para este restablecimiento de la totalidad la frase del Midrás: <> (Neumann, Ibid, pag. 96)
MAS ALLA DEL GÉNERO
Al cercenar e impedir el libre flujo del contenido psíquico, lo que pudo haber sido una necesidad social -que algunos identifican con la producción económica y otros con lo espiritual- y conciencial justificada -se constituye por vía de su perpetuación- en signo de atraso y estancamiento evolutivo, por lo cual no podemos ver como gratuito el que en estos momentos históricos de búsqueda de eliminación de fronteras psicológicas y llamado a la universalización de esquemas, se perpetúen patrones de representación simbólica que disminuyan y excluyan lo femenino, entendiéndolo como un proceso cuyas raíces están más allá del género. Por ello es necesario revisar los mitos en los cuales nos vemos reflejados, ya que un mito erróneo colocado en el cento puede distorsionar nuestras percepciones psicológicas, de idéntica manera que un mito cosmológico inadecuado puede distorsionar las observaciones astronómicas y geográficas. (Hillman, Ibid, Pag. 33)
Autores como Hillman definen el fin de la búsqueda terapéutica el momento en el cual encontramos, valoramos y cuidamos lo femenino que existe en nosotros, sin importar a cuál sexo pertenezcamos. Para ello se vale de la imagen del mito que nos habla de Dioniso, ya que considera que hasta ahora la conciencia que ha caracterizado al desarrollo del ser humano ha sido demarcada por los conceptos de una ciencia, religión y filosofías profundamente misógina, que imagina el cuerpo de la mujer y sus componentes psíquicos desde una perspectiva masculina. Como ejemplo de su pervivencia tomemos la importancia otorgada a un concepto angular en el análisis freudiano, el relativo a la envidia del pene: Como es obvio, la niña no tiene necesidad de temer la pérdida del pene, pero debe reaccionar sin embargo ante el hecho de no haber recibido ninguno. Desde el principio, envidia al niño su posesión; se puede decir que todo su desarrollo acaece bajo el signo de la envidia del pene. La niña (...) se esfuerza por compensar ese defecto, esfuerzos que pueden conducirla a la postre a la actitud femenina normal. Pero si durante la fase fálica la niña intenta obtener placer estimulando manualmente sus genitales como hace el niño, sucede a menudo que no logra una satisfacción suficiente y extiende entonces el juicio de inferioridad de su propio pene atrofiado a toda su persona. (Freud. S., Selected Works, XXIII,Compendio del psicoanálisis, Pags. 193-194)
Cuando Hillman nos habla de la necesidad de retomar lo dionisíaco se refiere a la necesidad de recuperar la fluidez como contraposición a la rigidez de conciencia implícita en la figura de Apolo, erigida en faro y modelo a seguir desde los inicios de nuestra civilización, partiendo de los griegos y permaneciendo en la imagen del superhombre nietzcheano.
Este proceso no se daría a través de la iniciación sino aproximándonos a nuestra bisexualidad, olvidándonos de la mujer en cuanto cuerpo y entendiendo que se la ha interpretado como la proyección abismal del hombre corpóreo. Para ello deberíamos tomar contacto con nuestra concepción del cuerpo, de nuestro lado izquierdo no comprendido como siniestro, entendiendo que la creatividad procede de la pasividad y lentitud de procesos identificados como femeninos. Deberíamos hacer contacto con nuestro lado ígneo pero también con nuestra capacidad de hacer aguas, de humedecernos, humidificarnos, de reconocer la voluntad de vencer pero también la de sobrevivir. Al aceptar no solo la compulsión fálica sino también la pasividad del ser creado, podríamos disfrutar de los ires y venires de Dioniso, el cual se recrea en la libertad de sus movimientos, imposibles de manipular o controlar. En palabras de Hillman, La conciencia bisexual significa un mundo no dividido en espíritu y materia, en imaginal y real, en dogma y consciencia, en loco y sano. Y continúa: La recuperación de esta inferioridad libera a lo femenino y a su cuerpo -y a la materia misma- de su menosprecio apolíneo y de su compulsiva fascinación. (Hillman, El mito del análisis, Pag. 337)
Es por ello que de un corto tiempo hacia acá veamos con satisfacción cómo se incluye en el panteón zodiacal las figuras representadas por los cuatro asteroides mayores ubicados en el así llamado Cinturón de Asteroides, entre los planetas Marte y Júpiter. Estos cuatro asteroides representan y simbolizan fuerzas arquetipales de género femenino y son Ceres, Palas, Juno y Vesta. Cada uno de ellos nos habla de una forma de ver y de estar en el mundo que enriquece nuestros niveles de conciencia, permitiéndonos su reflexión y estudio la incorporación de complejas fuerzas emocionales y vitales que han estado largo tiempo soterradas, olvidadas, esperando el momento justo para volver a instalarse a la luz de la conciencia. Su incorporación imaginal nos dice que es tiempo de revisar qué significa ser Ceres, ser madre nutricia y al mismo tiempo ocupar un lugar en la sociedad, esto es, nos habla de la dicotomía entre el ámbito privado y público con el que ha tenido que lidiar la mujer y aceptar el hombre, devenido en rector-engendrador más no en compañero. Cuando revisamos la presencia y función de Palas podríamos considerar porqué la mujer estadista debe cubrirse de una coraza, negar su función sexual femenina so pena de fracasar en su empeño, ya que se identifica con lo masculino como forma de asegurarse su libertad y autonomía emocional. Cuando permitimos que la función Juno nos hable pretendemos sanar el derecho a vivir o no en monogamia y a disfrutar de la sexualidad matrimonial, revisando también nuestra dedicación exclusiva a un hombre que nunca delimita sus fronteras sino permanece abierto al libre intercambio con el mundo. Al acercarnos a Vesta oiremos cómo la mujer que se autorecluye en su propio santuario se limita a vivir su cuerpo tras una velo que dicotomiza la función de lo sagrado oponiéndola a lo profano, viviendo el mundo a través de lentes que la califican de santa o prostituta, cayendo con ello en el juego de expresar toda su rica gama experiencial solo a través de la función sexual genital, cercenándola o magnificándola y permitiéndole que la defina ante ella misma y ante la sociedad.
El resurgir de estas imágenes femeninas como integrantes del mandala zodiacal pareciera constituir una manifestación de la expansión de la conciencia hacia lo femenino, sanando esta importante parte de nuestra psique, permitiendo una relación más plácida entre hombres y mujeres y ubicándonos más allá del género.