ElizabethPazos

Tuesday, May 09, 2006

NUEVAS DIOSAS

LILITH

ORIGENES
En la bruma de la conciencia los hechos se suceden al margen del tiempo, coexisten y se esfuman, volviendo a reaparecer cada determinado tiempo. Algunas veces cambian de forma pero su esencia se mantiene siempre igual. Por ello la figura de Lilith vuelve a emerger en nuestros tiempos en la conciencia femenina, tal vez buscando un lugar que ocupar: aparece en la astrología y en las nuevas mitologías a las que recurren los movimientos feministas buscando imágenes femeninas con las cuales identificarse. Por ello es importante recordar cuáles son los orígenes de Lilith, los cuales se confunden en la memoria de las religiones, proviniendo quizás de los momentos en los que la historia y la magia convivían como hermanas gemelas, univitelinas y flotantes en ese líquido amniótico que constituye el germen de la religión hebrea y cristiana. Para conocer algo de Lilith debemos sumergirnos en las tradiciones cabalísticas, libro sagrado seguido por los grupos ortodoxos hebreos, tan sagrado que solo puede ser estudiado por el género masculino y esto luego de haber cumplido los 40 años. Según este contexto, Lilith fue creada al mismo tiempo que Adán, ambos del barro, significando con esto que ambos sexos eran iguales en sus orígenes, a diferencia del Antiguo Testamento que dice que la primera mujer fue Eva y que fue creada a partir de una costilla de Adán. Este sencillo hecho esconde un gran simbolismo, clave para entender la historia posterior: al provenir del hombre, la mujer que procede de él ha sido creada en situación de jerarquía inferior, por lo que le debe respeto y está obligada desde el principio a acatar sus órdenes y deseos. Ha sido creada para que el hombre no esté solo.
LA DEL MISIONERO NO...
Una de las cosas que molestaba a Lilith era que no podía ocupar la posición superior cuando hacía el amor con su Adán, por lo que cuando le reclamaba o sugería un cambio, este seguro hacía como cualquier marido celoso: "¿Por qué quieres cambiar? ¿Has estado con otro acaso? ¿De dónde te vienen esas ideas? ¿Quién te lo enseñó? ¿Tienes alguna amiga que no es sino una mala influencia?" No sabemos exactamente qué era lo que Lilith le decía a Adán pero sí estamos seguras de que ella le decía: "¿otra vez lo mismo? ¿la posición del misionero otra vez?" Claro, Lilith era muy viva y podía ver a través del tiempo: ella ya sabría que los indígenas americanos llamaban la posición del misionero a la masculina superior porque esa era la única forma como los frailes que venían a predicar la buena nueva a estos pueblos paganos, hacían el amor o mejor dicho, copulaban. Como los indios no tenían nada que hacer sino espiar a los frailes cuando se encerraban con las chicas en los shabonos, metidos además en las hamacas, pues le pusieron ese nombre de La posición del Misionero, la única que efectuaban los aburridos monjes.
Continuemos con la historia o la tragicomedia de Lilith: Esta situación mantenida -lógico- hizo que Lilith perdiera los estribos y un día seguramente que correspondiéndose con la visita de su luna, debe haber dicho: "!Basta, hasta aquí llegué¡ ¡Se acabó mi paciencia! Ya yo he hablado con papa Dios y él no me hace caso, Adán tampoco. Si yo fui creada del mismo barro que Adán no tengo porque obedecerle. Y si ese Dios no me quiere escuchar a mí qué carrizo me importa que haya ordenado que no se puede pronunciar su nombre". Así que impulsada por su descarga hormonal llegó y zás, abrió la bocota y pronunció el nombre del innombrable. ¿Y qué cree usted que pasó amable lector? Bueno, era de esperarse: con ese sistema represivo, patriarcal, abusivo y fastidioso, se convirtió en una demonia.
¿Y QUÉ HACE AHORA LA LILITH?
Primero hay que aclarar algo: ella sabía que si pronunciaba el nombre se maldecía a sí misma por el resto de la eternidad, cosa que hay que tomar en cuenta para nuestro pseudoanálisis pseudofeminista pseudoburgués.
Desde el momento en que se convirtió en demonia anda demoniando, esto es, es enemiga de las parejas, se le aparece a los hombres en sueños y le provoca sueños húmedos hasta que los seca (¿se acuerdan de la canción La Caimana?); como fue condenada además a procrear 1000 niños todos los días y a verlos morir uno a uno al atardecer, es enemiga también de los infantes. Así que podrán entender ustedes por qué los cabalistas no quieren ni nombrarla. Si uno les pregunta por ella se hacen los locos. Llegados a este punto yo me pregunto, ¿Qué es lo que hace que algunos grupos feministas la hayan tomado como modelo a seguir? ¿Será que nunca han leído el cuento como es? ¿Será que no saben que quien estudia a Lilith se queda solo? ¿Qué si es hombre y hace astrología solo atrae a mujeres-bichas que lo que quieren es su carne morena de desayuno, almuerzo y cena?
MORALEJA:
Mosca con Lilith caballeros y caballeras: respétenla, no la molesten, no piensen en ella, pero sobre todo busquen otro modelo queridas feministas bien orientadas. No tenemos por qué tener rabia con nuestros hombres, sino nos quedamos solas y no nos queda sino espiar lo que hacen las otras parejas y entrometernos en lo que no nos concierne. Hacemos que nuestras energías se inviertan, nos cargamos tanto de la energía ying que matamos a nuestros hombres; si son hombres, acumulan tanto yan que se quedan viudos. Es por eso que los sabios israelitas han previsto que una mujer que ha enviudado dos veces no deba casarse otra vez. Si me preguntan por qué es porque no entendieron nada o porque no me quieren creer. Están en su derecho. Pero después no digan que no se los advertí. Chao. Telf.: 0412-996-6723

EL AMOR A LA TAÑÓN
Omar Khayyam, astrónomo, filósofo y poeta persa escribió famosas cuartetas conocidas por nosotros como Rubayata; de él se ha dicho que “era un alma inquieta que busca por todas partes la calma de las certezas que consuelan… un poeta que amaba apasionadamente la vida, el amor, el perfume de las rosas, las melodías de las flautas y el rumor matinal. No creía en el paraíso mahometano que habrá de dar –parece- a los fieles musulmanes goces y placeres muy semejantes a los de la tierra. Ahora, esos son precisamente los goces que Omar aprecia en la vida, y el temor de perderlos redobla para él la angustia que cada cual experimenta ante la idea de la muerte” (Pierre Salet, citado por Enrique Uribe White); una de estas cuartetas, la No. 67 dice así: "Sostén mi vida con la uva ardiente, unge con vino mi vencida frente, Y, en sudario de pámpanos, que duerma a la vera de un huerto sonriente."
Si su poesía te parece muy pesimista, comparemos su escrito del siglo XI con la prosa de las canciones de la latina Olga Tañón, las cuales dicen algo así como: pues la vida es un carnaval y los problemas se van cantando. Hay que vivir gozando, hay que gozar hay que bailar…
Con esta presentación deseamos referirnos a las represiones o sacrificios asociados al amor contraponiéndolas a otras visiones o formas de adorar a la divinidad, por lo que pensábamos en la diosa griega Afrodita y sus sacerdotisas o prostitutas sagradas: su templo en Corintos llegó a albergar a más de 1000 prostitutas, por lo que miles de personas se desplazaban hasta sus recintos esparcidos por todo el mundo antiguo, a rendir homenaje al amor utilizando el lenguaje del cuerpo. Recordábamos la manera como las religiones cuyo máximo símbolo espiritual giraba alrededor de lo femenino, dio lugar al culto a las Grandes Madres. El giro que ha dado la conciencia hacia el New Age o Nueva Era, por la entrada en el signo de Acuario, ha hecho que estas ideas relacionadas con el paganismo o culto a la naturaleza vista con formas femeninas, como una mujer, cobren vigencia y se traduzcan en fiebres de mercado; por ello actualmente se consiguen en EU en las tiendas naturistas tallas realizadas en jabón cuyas formas copian la Venus de Willendorf y representan a la diosa. Así es posible darse un baño untándose el cuerpo con las energías de lo femenino representadas en una figurita exuberante, de amplias caderas, pechos y nalgas. Eso sí, no tiene rostro por lo que no puede ser identificada por sus rasgos, sugiriendo la necesidad de diluirse o dejarse llevar en lo colectivo para alcanzar la paz espiritual.
¿CON QUÉ SE COME TODO ESTO?
¿Y esto qué tiene que ver con Olga, Khayyam y quien nos lee? No olvidemos que la estatuilla de las que les hablo es una forma primitiva de Venus, la diosa del amor. A los dioses se les ofrecen flores, libaciones con carato de cachire, vino o champaña, cánticos chamánicos y espirituales, cánticos tribales y canciones desenfrenadas que expresan como lo hace Olga en el escenario, una serie de logros y frustraciones personales que se intentan superar a través del amor. Y allí es donde nosotros nos sentamos a conversar con ustedes. Y necesariamente nos volvemos a los '70, época en la que se iniciaba la sexología como ciencia en base a estudios de laboratorio, aplicando tecnologías que permitían trabajar directamente con el cuerpo y entre otras cosas, estudiar la fisiología del orgasmo en condiciones controladas. La ventaja de estos estudios no solo radicó en que se conocía realmente los mecanismos propios del cuerpo, al margen de lo que las religiones o la cultura va moldeando, sino que se indagó más en esa fuerza que siempre ha movido al mundo y que llamamos amor. Así se pudo hablar con propiedad del sexo, del amor y la fecundidad, estableciendo las separaciones y uniones entre ellas. Uno de los grandes pensadores de esa época y de todas, es Erich Fromm, quien en El Arte de Amar decía que no era posible amar sin antes haberse desarrollado emocionalmente, haber crecido a nivel psicológico tanto que pudiéramos querer a otra persona sin dejarnos avasallar por ella, aniquilarnos o desaparecer como individuos. Algunos dicen que es a través del amor que logramos este proceso, quien escribe se anota en este grupo. Por ello recomiendo ampliamente las canciones de Olga: sus letras nos hablan de las relaciones amorosas desde una perspectiva actual, no necesariamente egoísta pero sí centrada en la necesidad de no perder nuestra individualidad y de no incurrir en el sacrificio personal en nombre del amor. Cuando Olga dice Ahora soy mala, muy mala, creemos que quiere decirnos ahora pienso en mí, mucho en mí. No creemos en hacerle maldades, triquiñuelas o marramuncias al otro sino recuperar los espacios psíquicos necesarios para poder tener autonomía de criterios y salud mental. Es más, en una clasificación que hizo un sociólogo hace algún tiempo, la pasión que expresa Olga en sus canciones y en su lenguaje extraverbal se corresponde con un tipo de amor maníaco, pero de él hablaremos más adelante. Nuestras propuestas no tienen nada que ver con evasión de la realidad o con el no cumplimiento de nuestras responsabilidades. Mucho menos proponemos como salida a los problemas que plantea la vida una sociedad compuesta de alcohólicos danzantes, lo que sí propiciamos es una actitud de esperanza y sensación de bienestar autodirigida. Por ello sugerimos oír al despertar y acostarnos un pedacito de las líricas olguianas: "Que la vida es un carnaval y podemos vivir cantando. Ohhh hay que bailar, hay que gozar..." Les prometo que a nivel subliminal los mensajes contenidos en su conciencia que hacen que se conciba la vida como algo tenebroso o amenazante se irá modificando y ya no estarán en un valle de lágrimas sino en un lugar en el que se tiene derecho a ser feliz.

UN CASO INTERSEXUAL: PONENCIA PRESENTADA EN DIVAS DE VENEZUELA

Mi intención al aceptar esta invitación realizada por Rummie a nombre de Divas de Venezuela y luego reforzada a través de Gerardo Zavarce, a nombre de la Fundación Arte Emergente, es intercambiar información, conocernos y muy egoístamente de mi parte, acercarme a grupos que como ustedes, constituyen parte del fermento que le da vida a nuestra sociedad formal, mutilada por el silenciamiento, la manipulación y la negación de la diferencia. Dicho lo cual debo hacer mi declaración personal de principios: soy mujer y mi relación con el mundo parte de esta óptica. A través de esta especial condición psicológica, biológica y social, me expreso como heterosexual, estoy casada desde hace 20 años y mis dos hijas y mi perro Romeo forman parten de mi pequeño universo personal. Desde la altura de los 11 pisos donde vivo en la Ave. Libertador, he logrado sensibilizarme aún más a eso que se llama Diversidad Sexual y que no es sino la agrupación de muchas sensibilidades encontradas y contradictorias, que solo tienen en común la exclusión, el desenfado ante la diferencia y la pasión por la transgresión. Esta última, la transgresión, la he vivido desde siempre, ya que de una u otra forma mi vida refleja no la transgresión pensada, sino la vivida. Vengo del llano pero crecí en un campamento petrolero, rodeada de alambres de púas como demarcación de fronteras. Mi padre era venezolano de pasaporte pero inglés de formación y sensibilidad, mientras que mi madre era la prolongación de una familia de origen español que había participado tanto en la evolución musical de este país como en el desarrollo de la poética y de esa otra forma expresiva que es la política bien entendida. Mis dos entronques familiares hablan de la lucha por los derechos humanos, principios a los que me adhiero. Por ello me resulta difícil trabajar en grupo, como a todo el mundo, por lo que creo que la única forma de unirse es tolerando las diferencias. De esa manera podemos sobrellevar nuestras cargas. La que compete a mí en este momento me hace decirles como última tarjeta de presentación que soy psicóloga de la Universidad Católica más no practicante de esa religión, aunque sí creyente en todas, especialmente del grupo que representa mi maestro espiritual llamado Paramahansa Yogananda. Es una encarnación del Amor. Tengo una maestría en Clínica y Sexología, estudios que realicé con el Dr. Fdo. Bianco. Mi experiencia clínica proviene del ejercicio profesional tanto en hospitales como el Militar y el Luis Ortega de Porlamar, donde me desempeñé en las áreas de psiquiatría trabajando en una comunidad cerrada para rehabilitación de drogadictos y el servicio de Psicología Clínica, respectivamente.
En los años '80, fundé un movimiento llamado Pro-Mujer en Margarita, no anti-hombre, solo Pro-Mujer, a favor de lo femenino, aplicado tanto al hombre como a la mujer.
Repito, mi enfoque tiene que ver con la idea desarrollada por James Hillman y su Psicología Arquetipal



CAMBIO DE SEXO EN VENEZUELA

El cambio de sexo en Venezuela no existe formalmente ya que no existe legislación para ello. En nuestro país lo que existe -contrariamente a la idea que tenemos- es una gran libertad para hablar de estos temas y gracias a la existencia de la Ave. Libertador los transeúntes se han habituado al despliegue de la diferencia. Quienes no conozcan esta avenida deberían saber que desde hace más de treinta años las prostitutas, trasvestis y transexuales se han reunido en esta importante zona de la capital. A partir de las seis de la tarde despliegan sus encantos utilizando los atuendos más estrafalarios que te puedas imaginar, por lo que un paseo por esta arteria vial puede ser asimilado a una película de Fellini en sus mejores épocas. En este momento me viene a la memoria una de estas gardenias que cada determinado tiempo sale de atrás de uno de los pocos jabillos que se encuentran en la zona: es alta, blanquísima y gordita, parece un hada bizarra cuando provista solo de un traje negro absolutamente transparente, emerge para mostrar sus genitales descubiertos, acompañando su despliegue personal con una cara de ausencia con la cual pareciera afirmar: si te he visto no me acuerdo, en fin, si me ves eso es problema tuyo, si me tocas no me importa, si me amas allá tú.
Los que no estén de acuerdo con esto que yo estoy diciendo, intenten por favor ubicarse en otros países y recuerden cómo uno de los atractivos de Holanda es ir al Barrio Rojo y observar la exhibición del sexo comercializado y manejado a través de intermediarios. A diferencia de los holandeses, los venezolanos tenemos nuestros chulos y trabajadores sexuales que funcionan de manera independiente y toda una gama de variedades sexuales a las que nos hemos acostumbrado tanto que forman parte de nuestro imaginario colectivo. La brecha existe entre lo formal y lo cotidiano, pero la tolerancia del venezolano es tan proverbial que lo que realmente hace falta es darle una consistencia a estas búsquedas y yo propondría no darles demasiado marco conceptual a riesgo de que no pierda la esencia y su razón de ser, que en muchos casos está intrínsecamente unido a la transgresión. ¿Por qué digo esto? Bueno porque desde mi punto de vista, que puede o no ser compartido con los demás, es que el afán clasificatorio que forma parte de sociedades más complejas, inicialmente sirve para poder aproximarse a una realidad llena de aristas, compleja y en continua transformación. Si nosotros pretendemos ajustar nuestra realidad urbana, latina y como tal plena de conceptos y vivencias intercambiables a estas comunidades extraterritoriales, terminaremos por unirnos a una larga lista de afanes y clasificaciones que lejos de ayudar a quienes forman parte de estas realidades y sufren en carne propia la diferencia, o el desamparo, amenazan con exigirle a quien vive su cuerpo y su psique de una manera alternativa, una definición que muchas veces es engañosa y alienante, y no solo eso, sino que amenazan con alterar una especie de ecosistema contaminándolo con falsas concepciones provenientes de otras culturas.
TRANSVESTIS CON MARIA LIONZA
Un buen ejemplo local lo encontramos en el culto a María Lionza, deidad de origen indígena quien es reverenciada desde antes de la época de la conquista en las montañas centrooccidentales del país, específicamente en el estado Yaracuy. Actualmente sus devotos realizan rituales de posesión donde participan todos los sectores de la población, pero principalmente las clases desposeídas. En estas sesiones últimamente se ha hecho frecuente la presencia gay y travesti en el culto marialioncero, por lo que una sesión en la montaña de Quivayo puede ser vista por un observador no creyente, como el equivalente de un show travesti o de Drag Queen de Nueva Cork. Esto ocurre cuando el espíritu que baja es el de la Negra Rosa, coquetísima ánima que pide lápiz de labios y flores para el cabello cuando se le mete en el cuerpo tanto a las mujeres como a los hombres que se prestan para ser poseídos. El hombre que es poseído vive estos momentos inmerso en una danza frenética, siguiendo el toque de tambores de origen africano y acompañado de la ingesta de licor, dando fuertes chupadas al tabaco y lanzando su cuerpo masculino de un lado a otro, vestido con un traje de mujer que imita el ropaje que utilizaban las esclavas en la época de la colonia: de esta forma se integra al grupo y ocupa un lugar de relevancia, lo que cual pareciera ser un intento de legitimar su necesidad de experimentar la indumentaria del sexo contrario y con ello su necesidad de expresar a través del cuerpo otro tipo de conflictos; la supuesta presencia del espíritu que ocupa su cuerpo le permite actuar públicamente aquello que de manera cotidiana le está prohibido, por lo que la participación en este tipo de espectáculo altamente apreciado por la mayoría de los devotos le otorga un status y respetabilidad imposible de obtener por otros medios. Al ser así el culto permitiría satisfacer la necesidad legítima de pertenecer a una entidad social o grupo tras el cual guarecerse en momentos de fragilidad o debilidad.
Este largo preámbulo, como se darán cuenta, es un poco confuso y poco delineado, pues de esa misma manera concibo la psique de una persona Trans, es decir, en fuga, cuando la ves aquí es porque quiere estar allá, una vez que ha consolidado una búsqueda debe seguir moviéndose hacia otros derroteros a fin de no ser aniquilado por el jardín que él mismo construyó, convertido por efecto de la formalidad innecesaria en una selva que lejos de acoger aprisiona, que sin desearlo asfixia. Y ahora estoy hablando de una de las características esenciales y fascinantes del Transgénero, la cual considero se podría agrupar alrededor de la búsqueda incesante de una identidad, reflejada efímeramente en una cédula de identidad, en el uso de unos tacones altos o bajos, en el derecho a llevar el pelo corto o largo, en la posibilidad de participar como hombre o como mujer en una torneo de tennis o de golf, o de fútbol, el derecho a participar en un concurso de belleza, sea este concebido para los machos machotes o para los machos gays, o para los drag queens, o para los desfiles que se dan en el interior de nuestro país desde hacen años; así como los encuentros privados que se tienen en Margarita cuando se realiza una conmemoración especial de fin de año a la cual los heterosexuales no tienen cabida. Y al hablar de todo esto estoy pensando en la cantidad de personas a las cuales he estado unida a través de la terapia con quienes he aprendido su valentía para enfrentar una sociedad que les niega formalmente a expresar sus diferencias y sus derechos pero sobre todo, he aprendido a admirar la fuerza de voluntad que hace que una sola persona se atreva a decir yo nací hombre pero me siento mujer o viceversa.
UN CASO INTERSEXUAL
Y aquí es donde entra en escena JM. JM es un hombre muy atractivo que nació sin pene, mejor dicho con un micropene y una pseudovagina. Su caso es conocido como Intersexual. Si recordamos que durante la evolución del feto tanto el varón como la hembra poseen iguales características, no hay diferencias entre ellos al inicio sino a partir del momento en el cual se definen por acción hormonal, las características físicas que hacen del feto un hombre, produciendo una especie de estancamiento en la evolución lo que dará como producto final del embarazo un varón. Hasta aquí todo funciona muy bien, luego de la unión sexual la mujer aporta su carga específica de XX y el hombre su XY, pero... no en todos los casos ocurre igual, como fue el caso de José María. En su caso, por un problema genético, esto es transmitido familiarmente, no existe posibilidad de asimilar la hormona masculina, la testosterona, por lo cual su desarrollo físico se dio incompleto, haciendo que al nacer sus genitales fueran indefinidos. Como en los hospitales no existe aún un protocolo que oriente al neonatólogo o ginecólogo acerca de qué hacer cuando nace un niño con genitales indefinidos, JM fue criado alternativamente como hombre y como mujer. Su madre, enfermera, cuando lo llevaba a un pediatra oía un pero si esto es una niña, por qué lo crías como varón? Y a partir de ese momento seguía sus instrucciones, hasta que le entraba la duda y consultaba una segunda opinión y le decían lo contrario. A todas estas, JM fue presentado como hembra, tenía cédula de mujer y se llamaba MJ. Cuando llegó a consulta, impulsado por su hermana que fue quien me lo refirió, tenía 18 años y una tristeza que le desfiguraba el rostro, un bello rostro de joven, lampiño, de modales suaves y voz poco grave. JM recuerda cuándo fue la última vez que lo disfrazaron de payasita y su reacción ante esta elección que no provenía del concepto que tenía de él mismo; JM refiere que se dijo a sí mismo YO LO QUE SOY ES UN MACHO y a partir de ese momento comenzó su vida de varón. ¿Las limitaciones? JM es de oficio soldador, por lo tanto debe compartir con obreros en ambiente laboral. Como todos sabemos, la mayoría de los obreros al finalizar su jornada se dan un baño y se cambian de ropa, actividades que no podían ser compartidas por JM por cuanto no podía mostrar su ausencia de pene ni al bañarse ni al ir a orinar, por lo que su vida laboral estaba marcada por el misterio y la angustia que suscita el saberse distinto al otro. JM no tenía ninguna duda acerca de su orientación sexual: le gustaban las mujeres y solo sentía dolor de saber que no podía hacer vida sexual normal con ninguna por sus características físicas. En su caso mi papel consistió en darle el apoyo terapéutico necesario para propiciar la indagación necesaria que permitiría una comprensión científica de su situación. Para ello, conjuntamente con las sesiones regulares de terapia orientadas hacia un mayor conocimiento de sí mismo, de sus angustias y necesidades, aumentar su autovaloración y propiciar un enlace con otros especialistas por lo que organicé un grupo interdisciplinario entre los que destacaba la acción del genetista y el endocrinólogo. Para ello JM fue admitido gratis en consulta siendo referido a Caracas desde el interior del país, lugar donde residía tanto él como yo. Aquí fue atendido en el Hospital Militar por cortesía, encontrándose que su carga genética se correspondía con la fórmula XY o sea era varón genéticamente pero hormonalmente tenía una dificultad para absorver la testosterona. A JM no se le hizo una operación de cambio de sexo, sino un tratamiento hormonal para reafirmar sus caracteres secundarios, tales como la gravedad de la voz, el aumento del tono muscular que definiría más su musculatura y el fortalecimiento del cabello que acentuaría el vello en la cara y el resto del cuerpo. Además de ello se le hizo una reconducción de uretra a fin de que pudiera orinar parado y no sentado. Aún cuando su caso pudiera parecer distinto del caso del cambio de sexo, conceptualmente se enmarca dentro de la categoría de definición física o reasignación de sexo y por ende las complejidades psicológicas que implica tienen que ver con la angustia por no pertenecer biológicamente ni a uno ni a otro sexo, estando en esa especie de limbo en la que se ubican los estados intersexuales. Solo que en su caso no existía contradicción interna en cuanto a su preferencia sexual, encontrándose entre los heterosexuales puros según la escala de Kinsey, esa que marca un continuo en la cual se ubica en un extremo la homosexualidad tanto masculina como femenina y la heterosexualidad. Al centro se encontraría el bisexual, con lo que se completa la visión esquemática que permite visualizar los distintos patrones de conducta sexual humana dentro de un continuo o gradiente que puede ser fijo o móvil. El transexual se deslizaría entre estas categorías, ya que participa de varias de ellas.
Al margen de las características particulares de cada caso en el que se puede hablar de Transgénero o persona cuya sexualidad busca expresarse más allá de lo que indica su sexo biológico, debemos recordar que una cosa es el sexo biológico, el cual puede corresponderse con el binomio varón/hembra o con el hermafroditismo que es quien posee ambos sexos o los estados intersexuales, como es el caso de JM. Otra es el sexo determinado por las hormonas, según lo cual aún cuando tanto hombres como mujeres poseemos hormonas masculinas o femeninas, el pertenecer a un determinado sexo hace que exista una carga mayor hacia la testosterona o hacia los estrógenos; otro sexo determinado por la carga genética, lo que hace que una persona sea mujer es su carga identificada como XX o sea hombre, es decir de carga genética XY; Otra categoría es la asignada por la sociedad, por lo tanto cultural, según la cual alguien es percibido como hombre o como mujer independientemente del género al cual se pertenezca. Esta va muy de la mano de la identidad legal, la que se nos asigna cuando nacemos y nos ubican dentro de un género o de otro, pero la categoría que define de manera determinante la sexualidad del ser humano es la percepción que él tiene de sí mismo, la idea que tiene de su cuerpo y la complacencia o rechazo que sienta en relación a él. Dentro de estos últimos parámetros se ubicaría el transexual, quien como todos sabemos, se siente atrapado en un cuerpo que no le pertenece y esta percepción no se corresponde con la expresión de un trastorno psiquiátrico, tipo esquizofrenia. De esta manera comprendemos la importancia que puede tener para la idea que se tiene de sí mismo, el que exista una correspondencia entre estos cinco componentes, esto es, que yo disfrute de tener el cuerpo que tengo, que mi carga hormonal y genética se corresponda con esta sensación, que socialmente sea visto como hombre o como mujer, que mi cédula diga que yo pertenezco al sexo femenino o masculino. En el caso de JM yo recurrí a un chanchullo para evitarme la trampa del tiempo y dinero que implica plantear formalmente un caso desde el punto de vista legal. Apoyándome en mis vínculos emití una carta dirigida a un juez conocido, en esa época yo trabajaba también con el Min. De Justicia, y presenté el caso de JM como uno de los tantos que ocurren en este país, según el cual al momento de expedir la cédula se habían equivocado y lo habían identificado como mujer siendo hombre. Así conseguí acortar el tiempo de indagación y obtener su cédula de identidad como perteneciente al sexo masculino. Una de las principales batallas que debe ganar un transexual es esta, lograr su aceptación definitiva en la sociedad en la cual está inmerso con el sexo al cual desea asignarse. Continuando con las categorías antes mencionadas, debemos mencionan que cuando estos componentes no encajan uno con el otro, surge la incongruencia o disonancia cognoscitiva porque todos los seres humanos necesitamos un mínimo de consistencia interna, la cual se ve amenazada cuando estas exigencias de armonía interior no se dan. De allí la angustia existencia, la depresión, la frustración y la rabia expresada o no por considerar justamente que la naturaleza le ha jugado una mala pasada, que se es diferente no por escogencia sino por vocación. Por ello cuando se determina en consulta que la persona que solicita reasignación de sexo reúne los requisitos para ser admitida como candidato a la intervención, se dan una serie de pasos previos encaminados a guiar a la persona, preparando el terreno para que el cambio definitivo que está eligiendo, no sea producto de una fantasía sino una decisión en la cual se pueda hablar responsablemente de los deseos de cambiar de sexo. Para ello existe el protocolo, del cual todos han oído hablar: en un proceso que dura por lo general unos dos años, se va gradualmente preparando a la persona para el nuevo rol que desempañará en la sociedad, el cual deberá prepararlo para su reinserción no solo laboral, familiar y social sino también legal.
Se comienza con la reasignación social, pidiéndosele a la persona que si puede se mude de zona, cambie el look y empiece a vestirse del otro sexo, cambiando temporalmente de nombre. El segundo paso sería el reasignación hormonal a fin de acentuar los rasgos sexuales secundarios; se sigue con la reasignación quirúrgica y por último se termina con la legal. En Venezuela podemos llegar hasta las dos primeras, la social y hormonal. Se dice que uno de los mejores lugares para operarse es en Thailandia, estando el costo aproximado alrededor de los 13 mil dólares.
En España los endocrinólogos han propiciado las reasignaciones de sexo considerando que es un problema de salud público, por lo que el número de intervenciones quirúrgicas y protocolo completo de reasignaciones aumenta día a día. Esperemos que estas reflexiones acerca de casos verdaderos permitan sensibilizar a quienes lean estos artículos y comprendan que la persona que tiene este problema genético es tan normal como el heterosexual u homosexual, solo que su trastorno es tan particular que algunas veces provoca no solo rechazo sino también burlas y acosos, formas lastimosas de tratar la diferencia por quienes se vuelven insensibles ante lo que no conocen, pero sobre todo, no padecen.