NUEVAS DIOSAS
| LILITH ORIGENES En la bruma de la conciencia los hechos se suceden al margen del tiempo, coexisten y se esfuman, volviendo a reaparecer cada determinado tiempo. Algunas veces cambian de forma pero su esencia se mantiene siempre igual. Por ello la figura de Lilith vuelve a emerger en nuestros tiempos en la conciencia femenina, tal vez buscando un lugar que ocupar: aparece en la astrología y en las nuevas mitologías a las que recurren los movimientos feministas buscando imágenes femeninas con las cuales identificarse. Por ello es importante recordar cuáles son los orígenes de Lilith, los cuales se confunden en la memoria de las religiones, proviniendo quizás de los momentos en los que la historia y la magia convivían como hermanas gemelas, univitelinas y flotantes en ese líquido amniótico que constituye el germen de la religión hebrea y cristiana. Para conocer algo de Lilith debemos sumergirnos en las tradiciones cabalísticas, libro sagrado seguido por los grupos ortodoxos hebreos, tan sagrado que solo puede ser estudiado por el género masculino y esto luego de haber cumplido los 40 años. Según este contexto, Lilith fue creada al mismo tiempo que Adán, ambos del barro, significando con esto que ambos sexos eran iguales en sus orígenes, a diferencia del Antiguo Testamento que dice que la primera mujer fue Eva y que fue creada a partir de una costilla de Adán. Este sencillo hecho esconde un gran simbolismo, clave para entender la historia posterior: al provenir del hombre, la mujer que procede de él ha sido creada en situación de jerarquía inferior, por lo que le debe respeto y está obligada desde el principio a acatar sus órdenes y deseos. Ha sido creada para que el hombre no esté solo. LA DEL MISIONERO NO... Una de las cosas que molestaba a Lilith era que no podía ocupar la posición superior cuando hacía el amor con su Adán, por lo que cuando le reclamaba o sugería un cambio, este seguro hacía como cualquier marido celoso: "¿Por qué quieres cambiar? ¿Has estado con otro acaso? ¿De dónde te vienen esas ideas? ¿Quién te lo enseñó? ¿Tienes alguna amiga que no es sino una mala influencia?" No sabemos exactamente qué era lo que Lilith le decía a Adán pero sí estamos seguras de que ella le decía: "¿otra vez lo mismo? ¿la posición del misionero otra vez?" Claro, Lilith era muy viva y podía ver a través del tiempo: ella ya sabría que los indígenas americanos llamaban la posición del misionero a la masculina superior porque esa era la única forma como los frailes que venían a predicar la buena nueva a estos pueblos paganos, hacían el amor o mejor dicho, copulaban. Como los indios no tenían nada que hacer sino espiar a los frailes cuando se encerraban con las chicas en los shabonos, metidos además en las hamacas, pues le pusieron ese nombre de La posición del Misionero, la única que efectuaban los aburridos monjes. Continuemos con la historia o la tragicomedia de Lilith: Esta situación mantenida -lógico- hizo que Lilith perdiera los estribos y un día seguramente que correspondiéndose con la visita de su luna, debe haber dicho: "!Basta, hasta aquí llegué¡ ¡Se acabó mi paciencia! Ya yo he hablado con papa Dios y él no me hace caso, Adán tampoco. Si yo fui creada del mismo barro que Adán no tengo porque obedecerle. Y si ese Dios no me quiere escuchar a mí qué carrizo me importa que haya ordenado que no se puede pronunciar su nombre". Así que impulsada por su descarga hormonal llegó y zás, abrió la bocota y pronunció el nombre del innombrable. ¿Y qué cree usted que pasó amable lector? Bueno, era de esperarse: con ese sistema represivo, patriarcal, abusivo y fastidioso, se convirtió en una demonia. ¿Y QUÉ HACE AHORA LA LILITH? Primero hay que aclarar algo: ella sabía que si pronunciaba el nombre se maldecía a sí misma por el resto de la eternidad, cosa que hay que tomar en cuenta para nuestro pseudoanálisis pseudofeminista pseudoburgués. Desde el momento en que se convirtió en demonia anda demoniando, esto es, es enemiga de las parejas, se le aparece a los hombres en sueños y le provoca sueños húmedos hasta que los seca (¿se acuerdan de la canción La Caimana?); como fue condenada además a procrear 1000 niños todos los días y a verlos morir uno a uno al atardecer, es enemiga también de los infantes. Así que podrán entender ustedes por qué los cabalistas no quieren ni nombrarla. Si uno les pregunta por ella se hacen los locos. Llegados a este punto yo me pregunto, ¿Qué es lo que hace que algunos grupos feministas la hayan tomado como modelo a seguir? ¿Será que nunca han leído el cuento como es? ¿Será que no saben que quien estudia a Lilith se queda solo? ¿Qué si es hombre y hace astrología solo atrae a mujeres-bichas que lo que quieren es su carne morena de desayuno, almuerzo y cena? MORALEJA: Mosca con Lilith caballeros y caballeras: respétenla, no la molesten, no piensen en ella, pero sobre todo busquen otro modelo queridas feministas bien orientadas. No tenemos por qué tener rabia con nuestros hombres, sino nos quedamos solas y no nos queda sino espiar lo que hacen las otras parejas y entrometernos en lo que no nos concierne. Hacemos que nuestras energías se inviertan, nos cargamos tanto de la energía ying que matamos a nuestros hombres; si son hombres, acumulan tanto yan que se quedan viudos. Es por eso que los sabios israelitas han previsto que una mujer que ha enviudado dos veces no deba casarse otra vez. Si me preguntan por qué es porque no entendieron nada o porque no me quieren creer. Están en su derecho. Pero después no digan que no se los advertí. Chao. Telf.: 0412-996-6723 |
Omar Khayyam, astrónomo, filósofo y poeta persa escribió famosas cuartetas conocidas por nosotros como Rubayata; de él se ha dicho que “era un alma inquieta que busca por todas partes la calma de las certezas que consuelan… un poeta que amaba apasionadamente la vida, el amor, el perfume de las rosas, las melodías de las flautas y el rumor matinal. No creía en el paraíso mahometano que habrá de dar –parece- a los fieles musulmanes goces y placeres muy semejantes a los de la tierra. Ahora, esos son precisamente los goces que Omar aprecia en la vida, y el temor de perderlos redobla para él la angustia que cada cual experimenta ante la idea de la muerte” (Pierre Salet, citado por Enrique Uribe White); una de estas cuartetas, la No. 67 dice así: "Sostén mi vida con la uva ardiente, unge con vino mi vencida frente, Y, en sudario de pámpanos, que duerma a la vera de un huerto sonriente."
Si su poesía te parece muy pesimista, comparemos su escrito del siglo XI con la prosa de las canciones de la latina Olga Tañón, las cuales dicen algo así como: pues la vida es un carnaval y los problemas se van cantando. Hay que vivir gozando, hay que gozar hay que bailar…
Con esta presentación deseamos referirnos a las represiones o sacrificios asociados al amor contraponiéndolas a otras visiones o formas de adorar a la divinidad, por lo que pensábamos en la diosa griega Afrodita y sus sacerdotisas o prostitutas sagradas: su templo en Corintos llegó a albergar a más de 1000 prostitutas, por lo que miles de personas se desplazaban hasta sus recintos esparcidos por todo el mundo antiguo, a rendir homenaje al amor utilizando el lenguaje del cuerpo. Recordábamos la manera como las religiones cuyo máximo símbolo espiritual giraba alrededor de lo femenino, dio lugar al culto a las Grandes Madres. El giro que ha dado la conciencia hacia el New Age o Nueva Era, por la entrada en el signo de Acuario, ha hecho que estas ideas relacionadas con el paganismo o culto a la naturaleza vista con formas femeninas, como una mujer, cobren vigencia y se traduzcan en fiebres de mercado; por ello actualmente se consiguen en EU en las tiendas naturistas tallas realizadas en jabón cuyas formas copian la Venus de Willendorf y representan a la diosa. Así es posible darse un baño untándose el cuerpo con las energías de lo femenino representadas en una figurita exuberante, de amplias caderas, pechos y nalgas. Eso sí, no tiene rostro por lo que no puede ser identificada por sus rasgos, sugiriendo la necesidad de diluirse o dejarse llevar en lo colectivo para alcanzar la paz espiritual.
¿CON QUÉ SE COME TODO ESTO?
¿Y esto qué tiene que ver con Olga, Khayyam y quien nos lee? No olvidemos que la estatuilla de las que les hablo es una forma primitiva de Venus, la diosa del amor. A los dioses se les ofrecen flores, libaciones con carato de cachire, vino o champaña, cánticos chamánicos y espirituales, cánticos tribales y canciones desenfrenadas que expresan como lo hace Olga en el escenario, una serie de logros y frustraciones personales que se intentan superar a través del amor. Y allí es donde nosotros nos sentamos a conversar con ustedes. Y necesariamente nos volvemos a los '70, época en la que se iniciaba la sexología como ciencia en base a estudios de laboratorio, aplicando tecnologías que permitían trabajar directamente con el cuerpo y entre otras cosas, estudiar la fisiología del orgasmo en condiciones controladas. La ventaja de estos estudios no solo radicó en que se conocía realmente los mecanismos propios del cuerpo, al margen de lo que las religiones o la cultura va moldeando, sino que se indagó más en esa fuerza que siempre ha movido al mundo y que llamamos amor. Así se pudo hablar con propiedad del sexo, del amor y la fecundidad, estableciendo las separaciones y uniones entre ellas. Uno de los grandes pensadores de esa época y de todas, es Erich Fromm, quien en El Arte de Amar decía que no era posible amar sin antes haberse desarrollado emocionalmente, haber crecido a nivel psicológico tanto que pudiéramos querer a otra persona sin dejarnos avasallar por ella, aniquilarnos o desaparecer como individuos. Algunos dicen que es a través del amor que logramos este proceso, quien escribe se anota en este grupo. Por ello recomiendo ampliamente las canciones de Olga: sus letras nos hablan de las relaciones amorosas desde una perspectiva actual, no necesariamente egoísta pero sí centrada en la necesidad de no perder nuestra individualidad y de no incurrir en el sacrificio personal en nombre del amor. Cuando Olga dice Ahora soy mala, muy mala, creemos que quiere decirnos ahora pienso en mí, mucho en mí. No creemos en hacerle maldades, triquiñuelas o marramuncias al otro sino recuperar los espacios psíquicos necesarios para poder tener autonomía de criterios y salud mental. Es más, en una clasificación que hizo un sociólogo hace algún tiempo, la pasión que expresa Olga en sus canciones y en su lenguaje extraverbal se corresponde con un tipo de amor maníaco, pero de él hablaremos más adelante. Nuestras propuestas no tienen nada que ver con evasión de la realidad o con el no cumplimiento de nuestras responsabilidades. Mucho menos proponemos como salida a los problemas que plantea la vida una sociedad compuesta de alcohólicos danzantes, lo que sí propiciamos es una actitud de esperanza y sensación de bienestar autodirigida. Por ello sugerimos oír al despertar y acostarnos un pedacito de las líricas olguianas: "Que la vida es un carnaval y podemos vivir cantando. Ohhh hay que bailar, hay que gozar..." Les prometo que a nivel subliminal los mensajes contenidos en su conciencia que hacen que se conciba la vida como algo tenebroso o amenazante se irá modificando y ya no estarán en un valle de lágrimas sino en un lugar en el que se tiene derecho a ser feliz.

